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Periódico universitario UCM en la web 2.0

Ser rider ante un cambio social en el modelo de consumo

No es ningún secreto que la tecnología ha cambiado el mundo en el que vivimos. Y el sector del reparto de comida no iba a ser una excepción. Entre 2015 y 2017 aterrizaron en España empresas como Glovo, Deliveroo y Uber Eats, todas ellas dedicadas a la entrega de comida. A diferencia del modelo tradicional, en el que el propio restaurante tenía su personal para el reparto, estas empresas -y las que llegaron después- trabajan como mediadores. Este modelo permitió a un número significativo de restaurantes poder realizar envíos a domicilio, aumentando así su cuota de mercado.

 El cliente hace su pedido, se le asigna a un “rider” y es éste quien se encarga de hacerlo llegar a su domicilio ya sea en bicicleta, patinete o moto. Todo ello basándose en la aplicación de reparto con la que trabajan estas empresas. Así se tiene constancia de todos los datos referentes al trabajador, pedido y ruta. Un trabajo aparentemente flexible pero que en la práctica los riders tenían una gran presión por parte de las empresas, inestabilidad y horas de trabajo sin remunerar porque no hay pedidos, entre otras irregularidades.

El fenómeno rider ha crecido exponencialmente. Según un informe de la patronal A Digital eran 29.000 los perfiles existentes en 2020. Si bien es cierto que es una cifra orientativa, puesto que con un perfil pueden trabajar varios riders o incluso uno puede tener varios perfiles. En el informe citado anteriormente también podemos ver el perfil de estos nuevos trabajadores. Hombre inmigrante de entre 29 y 39 años es el predominante.

Otra característica clave de esta reinvención del reparto a domicilio es el tipo de contrato que tienen. Las plataformas de reparto no reconocían a los trabajadores, eran colaboradores. Esto fue denunciado por esos mismos trabajadores, argumentando que era un modelo laboral precario y se encontraban poco protegidos. En 2018 llegaron las primeras huelgas y manifestaciones importantes y en 2019 y 2020 la Inspección de Trabajo consideró que unos 18.000 riders eran falsos según el Ministerio de Trabajo y Economía Social.

Esa situación culminó con la sentencia del Tribunal Supremo de septiembre del 2020. En ella se exponía que los riders eran “falsos autónomos”.

 La Ley Rider: el punto de inflexión. 

Tras meses de negociación entre Gobierno, patronal y sindicatos, el 11 de mayo de 2021 se aprobó la “Ley Rider”, que supone un cambio significativo en el sector. Su objetivo era acabar con los falsos autónomos, es decir, que las empresas de los riders les contraten como asalariados. Una ley que obligó a estas plataformas a hacer un reajuste. Uber Eats optó por la subcontratación, Glovo contrató a una parte de los trabajadores y otras como Deliveroo acabaron abandonando el país. La Ley Rider tampoco ha convencido a todos los trabajadores, hay otros que prefieren el modelo anterior, como por ejemplo los que forman la asociación Repartidores Unidos.

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