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Periódico universitario UCM en la web 2.0

Personas mayores LGTB: el doble estigma de un colectivo invisibilizado

“Me han hecho sufrir, pero lo he llevado con filosofía, porque me daba cuenta de lo primitivos que eran los que decían esas cosas”, cuenta Joaquín Pérez al preguntarle sobre situaciones que ha tenido que vivir a lo largo de su vida. Joaquín es coordinador del Grupo de Mayores de COGAM, el colectivo LGTBI+ de Madrid. El coordinador habla de los problemas que supone, en la sociedad, ser persona mayor LGTB, y señala la soledad como el mayor de ellos, junto con la propia homofobia interiorizada que padecen estas personas.

En este sentido, Pedro Fuentes, de la Asociación de familias LGTB GALEHI, coincide en calificar la soledad como uno de los mayores problemas del colectivo de mayores. Además, destaca el doble estigma que supone ser homosexual y mayor: “Todo lo que normalice a la persona mayor LGTB y la ayude a socializar sería una iniciativa muy bienvenida, empezando por campañas que digan que está ahí, que son reales, que son personas que tienen sus necesidades y que la sociedad tienen que mirar hacia ellas, escucharlas, darles voz”.

Fachada y Logo COGAM. Elaboración Propia

La importancia de no estar solos

“Mucha gente se encuentra muy sola. Por eso lo principal es la socialización”, continúa Pérez. En los talleres de COGAM se aborda también la mencionada homofobia interiorizada de las propias personas mayores LGTB, “precisamente, el último taller que hemos tenido ha sido sobre la homofobia interiorizada, porque muchos han crecido, todos hemos crecido en una época en la que no se hablaba de homosexualidad, se hablaba de ‘maricones’”. Existe una especie de discriminación contra las personas mayores, incide, pero también pasa en el colectivo heterosexual. “Lo que pasa es que se supone, mal supuesto, que las personas mayores, a partir de determinada edad, no tienen sexo. Y hay cierta adoración a todo lo que es juventud. Y realmente no es así. Se discrimina mucho a la gente mayor en muchos sitios públicos”.

Joaquín cuenta que, en su juventud, tuvo la suerte de veranear en San Sebastián por la situación económica de su familia. “Pasábamos la frontera y yo me quedaba tonto viendo la abundancia de colores, la ropa que llevaba la gente… Era todo un cambio enorme, cuando llegabas a España todo era gris; la gente iba prácticamente en uniforme”. “Hace falta contarle a la sociedad que las personas mayores LGTB están ahí”, concluye Pedro Fuentes, “y que necesitan lo mismo que todos: necesitan espacios seguros, cariño, amor, afecto, confianza, tranquilidad…”. Por ello, el GALEHI cuentan con un correo y un teléfono para llamadas y WhatsApp, a través del cual reciben peticiones de todo tipo, sobre familia, divorcio, investigación…, a las que intentan responder.

Pérez habla, por otro lado, del machismo imperante durante épocas pasadas, que define como “brutal. Estaba divinizado, cuanto más macho era el individuo, más hombre, mejor; macho a lo bestia. A mí me han criticado por llevar ciertos colores, por llevar colonia…. Eso era así. Empezó a decaer a partir de los años 70, pero ha tardado tiempo en menguar”.

 

La educación: la clave para la integración de las personas mayores LGTB

“El personal tiene que estar educado para admitir la diversidad”, asevera Pérez, al respecto de la iniciativa de la Asociación 26 de diciembre y su residencia para personas mayores LGTB. “Si tú vas a una residencia o a una oficina y las personas que están allí aceptan la diversidad y comprenden los problemas que puede haber, no hay ningún tipo de impedimento”. En este sentido, opina que hacer instituciones especializadas es “disfuncional, porque entonces tendrías que ir obligatoriamente a esas instituciones”. Es mucho mejor, argumenta, que todas las instituciones del Estado acepten la diversidad. “Y que la gente esté educada para admitir eso”.

Joaquín Pérez, coordinador del Grupo de Mayores de COGAM. Elaboración Propia.

Para él la base es la educación, y no solo la formal. También la que dan los programas de televisión, las noticias, la forma de decir las cosas… “Todo eso es muy importante, porque cuando existe un ambiente natural respecto a estas cuestiones, tampoco hay, en general, demasiados problemas”.

“La homosexualidad no es rara”, concluye Pérez. “Aproximadamente el 10% de la población es homosexual, o LGTB de alguna manera; transexuales hay muchos menos, pero homosexuales masculinos y femeninos hay muchos. Y ni ellos se lo han buscado ni lo han decidido; esto viene de siempre, prácticamente de nacimiento. No se puede evitar. Y hacer escándalo sobre esto no tiene absolutamente ningún sentido. Hay que verlo con naturalidad”.

Al preguntarle sobre el nivel de integración de las personas mayores LGTB, tanto en la sociedad como en el propio colectivo, Joaquín responde que aún queda bastante, porque «primero están discriminados por los jóvenes, en gran parte, y segundo, algunos tienen homofobia interiorizada. Pero en general ahora la integración es mucho mejor que antes. Por ejemplo yo en mi comunidad de vecinos estoy perfectamente integrado y todo el mundo sabe que soy homosexual; incluso vinieron todos a darme el pésame cuando murió mi marido. En ese sentido, la sociedad ha cambiado muchísimo, no tiene nada que ver la sociedad actual con la que yo me crie».

 

La mirada de  Yolanda Andrés Sebastián

Sufrieron la represión y la persecución en el franquismo, la democracia les facilitó mostrar su orientación sexual libremente, pero a día de hoy, en nuestra sociedad, sufren una “soledad dolorosa” tras una forma de vida por la que han sido rechazados permanentemente.

Estas personas mayores llevan décadas pagando el precio de la visibilidad, incluso llegando algunos a ocultar su orientación sexual por miedo a envejecer siendo gay, lesbiana o persona trans. Tienen un amplio historial de discriminación, incluso algunos han llegado a perder a sus familias por ello.

Es increíble que a día de hoy, estas personas sufran un sentimiento de culpabilidad relacionado con el rechazo que han sufrido en sus vidas, y que todavía siguen recibiendo por la opinión de ciertas personas hacia este colectivo.

¿Qué cambios se podrían plantear socialmente para el bienestar de estas personas?

La psicóloga Yolanda Andrés Sebastián nos cuenta, bajo su punto de vista, que no hay un cambio como tal, sino una aceptación de la diversidad social en la sociedad actual.

 

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