Desde que se instauró después de la muerte de Franco (1975), la monarquía española ha sido objeto de debate entre los españoles. El país se divide entre partidarios, contrarios y los que se muestran indiferentes.

La monarquía española genera opiniones en cada uno de los rincones de nuestro país. Dichas opiniones varían en función de una serie de elementos, como pueden ser la franja de edad, la clase social o el poder adquisitivo, entre otros.

Las encuestas realizadas por los medios de comunicación en los últimos años respecto a si se debe mantener o no el sistema monárquico en nuestro país revelan opiniones muy dispares.

Por ejemplo, El Barómetro de La Sexta señala que el 54% de la población apoya la monarquía española frente a un 37%, que opta por una república presidencialista. El resultado es algo más ajustado según una encuesta de ElDiario.es. Dicho estudio señala que, en caso de referéndum, un 44,7% de los españoles votaría a favor de la república, mientras que la corona lograría el apoyo del 43,5% de la población.

¿Qué opinan los jóvenes?

Los jóvenes representan el futuro de cualquier sociedad y sus opiniones y actitudes pueden influir de manera determinante en las tendencias futuras. El papel y evolución de la monarquía, por tanto, puede verse afectado por estas opiniones.

El interés de nuestro reportaje se fundamenta en qué opina la juventud de una sociedad como la nuestra, que evoluciona a pasos agigantados y vive constantemente en la actualidad de un sistema arraigado desde hace siglos.

De esta manera, nos hemos querido centrar en sus inquietudes respecto a este modelo. ¿Lo consideran útil? ¿Qué opinan de la transferencia de poder hereditaria?. ¿Cómo valoran la gestión de la Casa Real?

¿Cuáles son las funciones del rey?

En primer lugar, nos encontramos con que la juventud desconoce cuáles son las funciones reales del jefe del Estado en el día a día. Según la Constitución, “el Rey es el símbolo de la unidad y permanencia del Estado, arbitra y modera el funcionamiento de las instituciones y asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica”. 

La poca autoridad percibida del Rey es un reflejo de que la monarquía española haya perdido el respeto y la veneración que históricamente la ha mantenido a flote. Aun así, esto no supone motivo de abolición para algunos, que consideran necesario un jefe de Estado que represente a España. 

El rey, una figura indefinida

La juventud siente rechazo hacia el sistema monárquico por mucho motivos, entre los que destacan la falta de implicación de la figura del rey en asuntos de interés nacional e internacional, o su transición de poder hereditaria. Muchos jóvenes consideran que el actual rey, Felipe VI, «no hace nada», y otros opinan que heredar un puesto de tal reevancia por herencia es contraproducente y hasta peligroso, pues quizá el heredero no esté preparado para asumir ese cargo, perjudicando al conjunto de la población.

Como ya hemos mencionado anteriormente en este texto, la Corona de España es hereditaria, se transmite de padres a hijos, sigue un orden de primogenitura y se da preferencia al varón antes que a la mujer. Es decir, en la actualidad, la heredera legítima es la Princesa Leonor porque es la mayor de dos hermanas. En el caso de que los reyes hubieran tenido un hijo varón, este habría sido el heredero al trono, aún siendo el pequeño de los hermanos.

Monarquía hereditaria: un sistema obsoleto para los jóvenes

Esta forma de poder hereditario, según la mayoría de estudiantes entrevistados, ha quedado obsoleta, y más en la actualidad, donde el modelo de familia cada vez abre más sus posibilidades. Es absolutamente normal pensar que una generación que ha crecido con la aparición y desaparición de tendencias en cuestión de días vea anticuado un modelo de Estado que data del 600 a.C.

Por otro lado, hay quien no solo ve a la Casa Real como un poder obsoleto, sino como algo injusto. Algunos consideran que no tiene sentido que una persona, por heredar un apellido, tenga a su disponibilidad una serie de comodidades (pagadas por todos los españoles, que no han tenido oportunidad de votar si quieren una monarquía o no), mientras muchos de esos españoles tienen dificultades para llegar a fin de mes.

Escándalos reales y una imagen deteriorada

Pero, además, la Casa Real en España, no siempre ha sido modélica. En la actualidad, el Rey Felipe VI sí parece contar con cierta aceptación porque se limita a cumplir con sus labores y nunca se le ha destapado ningún escándalo. 

Juan Carlos I, sin emabrgo, ha abierto telediarios en innumerables ocasiones, y no precisamente por su buen hacer. Se le ha relacionado con múltiples tramas sospechosas: Caso Cintas de Corinna, Caso Papeles de Ginebra o las relaciones presuntamente fraudulentas con Arabia Saudí, son algunos de los escándalos en los que se ha visto envuelto. 

Esto ha contribuido a deteriorar la imagen de la monarquía española, y a que mucha gente joven pierda «la fe en la Monarquía”, y se aleje drásticamente de lo que algún día fue en la memoria popular. 

Rechazo generalizado por parte de los jóvenes: ¿solo es así en España?

Con estos datos recopilados, podemos apreciar cómo la Monarquía no es precisamente santo de devoción para los jóvenes españoles, por una o diversas razones. Pero nuestro país no es el único en el que este sistema está vigente en Europa.

En el Reino Unido, la monarquía tiene un peso simbólico mucho mayor que en España y sus reyes son los reyes más caros de Europa, en oposición a los nuestros, que son los que menos dinero reciben. Pues, aun así, el apoyo de los británicos a su Casa Real es el más bajo de la historia, según una encuesta realizada por el Centro Nacional de Investigación Social (NatCen), que lleva recogiendo datos desde 1983.

Lo mismo sucede en Dinamarca o Bélgica. Esto evidencia que el declive del apoyo monárquico en la opinión pública no se da únicamente a nivel nacional, sino internacionalmente también.

¿Qué opinan lo expertos respecto al declive del apoyo monárquico?

Desde la perspectiva de Antonio Rodríguez, periodista de The Objective especializado en Casa Real, los medios de comunicación tienen un papel fundamental e influyen en la opinión pública también respecto a la monarquía. «Vivimos en democracia, en monaquía parlamentaria y la propia institución debe estar sometida y bajo el escrutinio de los medios».

Por otra parte, Cecilia Eseverri, socióloga, opina que el problema reside en cómo se le presenta la figura del Rey a los adolescentes en el instituto y propone nuevos métodos de apertura a la juventud cómo «explicar claramente desde primero de la ESO cual es la labor del Rey para que puedan darle sentido a esa monarquía».

En conclusión, parece que los jóvenes tienen suficientes motivos para no sentirse representados por el sistema monárquico. La realidad es que se observa una tendencia generalizada de rechazo que trasciende más allá de las fronteras de nuestro país y se extiende en otros territorios con el mismo sistema.