La influencia de la televisión y los contenidos mediáticos en los niños es un tema de creciente preocupación en la sociedad contemporánea. A corto plazo, estos mensajes tienen el poder de influir y persuadir a los niños. En cambio a largo plazo, su impacto se centra principalmente en el área cognitiva.

Los niños son especialmente susceptibles a la influencia de aquellos a quienes admiran. Consideran modelos a seguir, ya sean sus padres u otras figuras accesibles en su entorno. Por lo tanto, los mensajes y comportamientos que observan en los medios de comunicación pueden tener consecuencias significativas en su comportamiento futuro.

La exposición de los niños a programas diseñados para adultos puede exponerlos a realidades para las que no están preparados, como la violencia y las guerras. Esto puede generar una visión pesimista del mundo o causarles inseguridad. Además, la falta de alternativas adecuadas y la capacidad de captar la atención de los niños pueden intensificar estos efectos negativos.

En la etapa de Educación Infantil, cuando se produce el desarrollo motor, intelectual y psicológico, lo que los niños aprenden y ven puede tener un impacto significativo en su desarrollo futuro. Aunque la televisión puede ser un medio eficaz para transmitir valores y conocimientos de forma divertida, los niños a menudo imitan a sus héroes o personajes favoritos. Como consecuencia puede desencadenar comportamientos agresivos o negativos debido a la presencia de contenidos inapropiados.

Es fundamental que los padres y educadores supervisen y seleccionen cuidadosamente los contenidos a los que están expuestos los niños. Deben asegurarse de que promuevan un desarrollo psicológico e intelectual saludable y evitando aquellos que puedan tener un impacto negativo.

La publicidad dirigida a los niños es un mensaje de marketing que busca influenciar su consumo de productos o servicios. Además se encuentra presente en diversos medios como televisión, revistas, redes sociales y más. Utiliza estrategias como colores llamativos, personajes reconocibles y la presencia de famosos para captar su atención. Los anuncios y programas televisivos buscan persuadir a los niños para que deseen ciertos productos, utilizando efectos especiales, animaciones y técnicas diseñadas para su mente. Esta publicidad tiene tanto aspectos positivos, como informar y estimular la creatividad, como negativos, incluyendo influencia en comportamientos, presión para consumir y perpetuación de estereotipos.

La publicidad ha experimentado una transformación significativa en su enfoque. Pasa de resaltar las características físicas de un producto a enfocarse en el impacto social que este tiene en la identidad del individuo. En el caso de la niñez, este cambio se refleja en cómo los valores de los niños son moldeados por la publicidad. Asocian su valor personal con lo que poseen y consumen. Desde una edad temprana, los niños son expuestos a una avalancha de mensajes publicitarios que los vinculan emocionalmente con marcas y productos. Esto crea una conexión constante desde que desayunan hasta que se van a dormir.

Este constante bombardeo publicitario no solo afecta el desarrollo creativo de los niños, sino que también impacta en su capacidad para descubrir el mundo, expresarse y generar sus propias ideas. La erosión del juego creativo, fundamental para un desarrollo sano, es una de las consecuencias más preocupantes de esta comercialización de la niñez.

Los publicistas han reconocido el poder de influencia que tienen sobre los niños, aprovechando su tendencia a imitar y su dificultad para distinguir entre realidad y ficción en edades tempranas. Utilizan estrategias que refuerzan la idea de un mundo feliz y sin problemas, presentando personajes y escenarios estereotipados que refuerzan esa imagen idealizada. La repetición de mensajes y la simplicidad de los mismos refuerzan aún más esta conexión emocional con la marca.

Además, para cautivar a los más pequeños, las estrategias publicitarias se basan en aspectos específicos. Fundamentalmente, el jingle, una canción o música muy pegajosa, parece ser lo más efectivo. Los anuncios para niños no suelen ser cultos o con doble lectura, sino que se centran en ser divertidos y tener una gran musicalidad. Si un anuncio hace reír al niño, es probable que lo recuerde y lo pida a sus padres, lo que influye en sus decisiones de compra futuras. Los publicistas también recurren a personificar con animaciones o animales humanizados, mostrar hazañas o hechos imposibles para captar la atención y el interés del público infantil. Cada uno tiene su propia receta, pero todos consideran estos ingredientes básicos para atraer a los niños hacia sus productos o marcas.

En conclusión, la influencia de la televisión y la publicidad en los niños es un tema de gran relevancia que merece una atención cuidadosa por parte de la sociedad. A corto plazo, los mensajes mediáticos tienen el poder de influir en las decisiones y preferencias de los niños, mientras que a largo plazo, su impacto se refleja en su desarrollo cognitivo, emocional y social.

Los niños son especialmente susceptibles a la influencia de la televisión, ya que están en una etapa crucial de desarrollo. Las figuras que admiran y los mensajes que reciben pueden moldear significativamente sus valores y comportamientos futuros.

Es fundamental que los padres y educadores supervisen y seleccionen cuidadosamente los contenidos a los que están expuestos los niños, fomentando una dieta mediática saludable que promueva un desarrollo integral y positivo. Además, es necesario que los anunciantes y la industria de los medios aborden las prácticas publicitarias dirigidas a los niños de manera ética y responsable.

Hemos realizado una serie de entrevistas para profundizar más en nuestro tema. En primer lugar escogimos a un publicista: Luis Crespo Poves:

A una madre, profesora y miembro del AFA: Rocio Marmolejo Camacho:

Y por último a un sociólogo: Alberto Zuart:

La influencia de la televisión en los niños.
Niñas mirando a la televisión