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Periódico universitario UCM en la web 2.0

La crisis de los semiconductores, una lacra en pleno siglo XXI

Los microchips, unos pequeños, aunque tan poderosos componentes. Elementos que han demostrado su gran importancia en el actual panorama de la digitalización. Un proceso que va a una velocidad frenética, pero que, por ahora, por culpa de estos pequeños semiconductores, han tenido que hacer un parón forzoso.

La industria automotriz, ha sido una de las grandes azotadas por la escasez de estos componentes, ya que, aunque no los veamos, se encuentran en las entrañas de casi cualquier producto digital.

La crisis y el confinamiento derivados de la pandemia, dieron lugar a un aumento salvaje de la demanda de estos productos. Dando como resultado, la tormenta perfecta, y a su vez, siendo verdaderamente difícil prever una estimación real de cuándo será el final de esta gran crisis.

Un cúmulo de problemas

Las restricciones a la producción, la paralización del transporte marítimo y el incremento de los precios de las materias primas y la energía, son factores clave que han afectado duramente a este problema.

La caída de la producción de vehículos en nuestro país, ya supera el 25% si lo comparamos con el 2019, lo que ha supuesto que se hayan tenido que realizar medidas de ajuste temporal como los ERTES, reduciendo de esa manera, turnos y capacidad de producción en una gran multitud de plantas de producción.

Miguel García Vidal Escola, Responsable de prensa de Invicta Electric, ha accedido a una entrevista en la que nos cuenta cómo han sufrido este gran problema como proveedores de servicios de movilidad eléctrica, ya que comercializan desde turismos y vehículos comerciales, a bicicletas y patinetes eléctricos.

Con todo esto, todo apunta a que el año 2022 va a ser otro año negro para la automoción, tras el zarpazo de la pandemia con unas cifras de matriculaciones en 2021 por debajo de las 900.000 unidades, cuando nuestro mercado natural debería rondar el millón doscientos mil.

La crisis de los semiconductores en el sector tecnológico

En el campo de la informática, la escasez de estos componentes no solo se ha hecho notar en productos comercializados para consumidores particulares como la PlayStation 5, ordenadores de mesa para streamers y otros aparatos fundamentalmente utilizados con un fin lúdico. Las grandes empresas y sus centros de procesamiento de datos (CPD) también han echado en falta especialmente cierto tipo de procesadores, pues la velocidad de producción y de procesamiento de información que les exige el mercado es cada vez mayor.

De este modo los grandes ordenadores requieren cada vez procesadores más desarrollados para su funcionamiento, pues la generación de datos es cada vez mayor, lo cual conlleva una producción de chips más avanzados (y curiosamente de tamaño más pequeño), con mayor número de transistores, además de un mayor espacio físico donde almacenar esos ordenadores.

Una de las empresas pioneras en la fabricación de procesadores a escala mundial es Intel. La producción de esta empresa se rige por la ley acuñada por el informático Gordon Moore, por la cual se afirma que Intel es capaz de duplicar la potencia de sus procesadores cada año y medio aproximadamente. Sin embargo, actualmente este crecimiento exponencial es inviable por el momento debido a limitaciones físicas, entre otras.

Juan Cabrera, un periodista especializado en el campo de la informática y la tecnología digital en la revista online Channel Partner, confirma en base a las investigaciones realizadas que la crisis de componentes ha derivado en un problema complicado y con poca probabilidad de solucionarse a corto plazo, debido a numerosas razones en cuanto a logística y capacidad física para satisfacer la creciente demanda de microchips.

¿Ha notado la gente la crisis de los microchips?

Adriana, una joven de 20 años que trabaja en las afueras de Madrid:

«Sí que he notado la crisis de los microchips. Yo necesito un coche para irme a trabajar y lo quería nuevo, pero en los concesionarios me dijeron que hasta dentro de un plazo bastante largo de tiempo no podía comprar ninguno porque no tenían. De momento, me las apaño con un nuevo coche de segunda mano que me ha prestado un familiar mío».

También, con el teletrabajo ya implantado en nuestra actividad económica actual, son muchas las empresas que han sufrido problemas de abastecimiento de elementos tecnológico a causa de la escasez de los microchips, tal y como cuenta Mª José:

«Pues mi empresa estaba renovando los ordenadores para teletrabajar desde nuestras casas. Pero con la crisis de los microchips tenemos que seguir con los antiguos porque la empresa proveedora de los ordenadores no puede facilitarnos unos nuevos porque no hay microchips».

Son muchas las empresas que se han visto en apuros por su dependencia tecnológica. Hasta una de las más grandes como es Apple se ha visto claramente afectada, especialmente en su último modelo de teléfono: el IPhone 13.

«Yo también he sido uno de los afectados por la crisis de los microchips. Yo reservé el IPhone 13 en enero y hasta marzo no me llegó el modelo porque, además de la crisis de los microchips se sumó la huelga de transportistas y no había manera de abastecer a las tiendas», dice Carlos, un joven estudiante.

El problema de los semiconductores es realmente complejo y su solución tristemente no es simple ni barata, por lo que tendremos que esperar a ver cómo se desarrollan los acontecimientos a lo largo de este año 2022, e incluso en algunos casos a 2023, para que todo esto vuelva a la normalidad absoluta.

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