Necesitamos un cambio de mentalidad para generar moda sostenible


En las últimas décadas se ha comenzado a hablar del fast fashion, donde la industria de la moda ha desarrollado una nueva forma de consumo con el diseño y confección de inmensas cantidades de prendas por un precio sumamente bajo. Con la llegada de este “fast fashion” o “ropa rápida” el futuro de una moda sostenible es cada vez más incierto. La contaminación por el fast fashion radica en la calidad de las prendas ya que tiende a ser muy baja para poder asegurar el menor precio posible, ésto a su vez implica que alrededor de 92 millones de prendas terminen en vertederos ya que se fomenta el consumismo irracional de ésta moda. Por ejemplo, según el informe “Análisis de la recogida de la ropa usada en España” elaborado por Moda re, en España se producen 900.000 toneladas de ropa al año, y el 88% acaba en vertederos.

Como resultado a toda esta situación, en la actualidad, la producción de ropa representa hoy en día el 10% de las emisiones de CO2 a nivel global y utiliza el 3% del agua consumible de todo el planeta. Según Serlinda Vigara, jefa del área de contaminación por moda de la organización Ecologistas en Acción, las consecuencias de la contaminación producida por la el fast fashion son realmente complejas pues, en cada fase de la cadena de producción se pueden generar consecuencias negativas para el medio ambiente. Según Serlinda, en una investigación impulsada por Ecologistas en Acción, se analizaron los posibles efectos en el medio ambiente por la fabricación de la viscosa (un tejido utilizado sobre todo para la fabricación de ropa de verano debido a su frescor) y se encontró que la utilización de los productos químicos necesarios para la producción de este tejido, se generaba un impacto sumamente negativo en la salud de las trabajadoras de las fábricas investigadas pero, a su vez, luego de la fabricación del tejido, debido al vertido del agua residual producto del proceso de fabricación de la viscosa, las personas que habitaban en los pueblos aledaños a las fábricas y que no tenían nada que ver con las mismas, también sufrían consecuencias en su salud.

Consumismo y fast fashion: combinación contaminante por excelencia

Pero esto no es lo único que está sucediendo en la industria de la moda actualmente, Serlinda también señala que, según los datos recogidos por Ecologistas en Acción, los principales culpables de las toneladas de ropa que se vierten en los vertederos, al menos en España, son las principales marcas de fast fashion. Sin embargo, la empleada de Inditex Alexandra Shumitzky, que trabajó durante temporada de rebajas en verano, ha señalado que en las tiendas en las que ella estuvo, cerca de zonas como Gran Vía y Sol, las prendas que llegaban se vendían en su totalidad: “Todo lo que entra debe salir, realmente existe un vaciado de almacén”. Añade que, en España, “las rebajas rozan unos precios que la gente no desaprovecha, más allá de la condición de la prenda”.

Sin embargo, de esta situación surge el concepto donde todas coinciden: un consumismo salvaje. La diseñadora y fundadora de Slow Fashion Next, Gema Gómez, reitera que el problema está en que las personas compran por comprar: “todo es parte del sistema, la gente está dormida dentro de esta forma de vida. Trabajar mucho para gastarlo en ropa y turismo, es gente vacía que busca satisfacer ese vacío”. Su recomendación ante la compra de una prenda es revisar el armario y definir qué fin le vas a dar a la prenda. Gómez explica: “la ropa se ha vuelto tan barata que tenemos en exceso y a veces no sabemos ni lo que tenemos”. Por lo tanto, es importante definir la utilidad de la ropa: “si es para una boda, la cantidad de veces que tengas una, alquila. Estas prendas no las vas a usar de forma diaria”. En caso de que sea un fondo de armario, ella recomienda comprar ropa de segunda mano. Existen diversas plataformas que se han popularizado, como Vinted y Wallapop, que en el último año han conseguido gran visibilidad.

El problema de la desinformación
En definitiva, las personas que fueron entrevistadas coinciden en que el problema muchas veces no son las empresas, sino un consumidor que no tiene interés o no sabe en su totalidad sobre este tema. Sin embargo, no todo está perdido. Existen muchas marcas como Lady Pipa, que trabajan de manera más consciente sobre sus recursos y producción. Valentina Rodríguez, responsable de ventas desde hace dos años de esta empresa española, comenta cómo Lady Pipa prepara su producción en torno a un calendario específico: “Nosotras trabajamos dentro de la temporada de bodas, bautizos y comuniones […] los primeros meses de la temporada alta se sacan dos o tres colecciones con 12 modelos de vestido y 5 de cada talla y en base a su nivel de venta se pasa a las reposiciones”. Según Valentina, además de esta producción reducida basada en las necesidades del mercado, los tejidos cuentan con certificado EcoVero, reconocido internacionalmente y otorgado a las piezas sostenibles fabricadas a través de fuentes de madera controladas y certificadas. En la entrevista, aclara: “Nuestros pedidos llevan un embalaje sostenible, sin papel, enviados en una tote bag que nos viene bien a nivel de marketing ya que puedes utilizarla en tu día a día”. Pero quizá su decisión más importante haya sido la de, acorde a Valentina, eliminar la estacionalidad y trabajar con diseños atemporales que sirvan durante todo el año. Para los remanentes, Lady Pipa organiza mega outlets dos veces al año con aquellas prendas menos vendidas, para intentar darles salida.

Estas son solo algunas de las medidas que cada vez más empresas toman con el fin de ser más medioambientalmente responsables. No obstante, los grandes fabricantes no suelen optar por ellas debido al potencial encarecimiento de los procesos productivos. Al final, parece que la solución a la contaminación masiva del fast fashion pasa en último término por la conciencia del consumidor, pues será él quien decida dónde invertir para adquirir sus prendas. La clave puede estar en el aumento de la concienciación y el ofrecimiento de una mayor transparencia sobre los procesos productivos y de venta.