El término anglosajón ghosting es usado coloquialmente en el habla hispana para referirse a la acción de esfumarse o desaparecer cuando se está manteniendo una relación con alguien, ya sea romántica o de amistad.

La «desaparición» se efectúa a través de aplicaciones de mensajería instantánea o redes sociales, espacios que permiten la distancia suficiente para que uno de los individuos «huya de la relación» sin tener que dar explicaciones, ni mucho menos enfrentar los hechos cara a cara.

Cómo se da el fenómeno

El «fantasmear» a alguien suele producirse durante la etapa inicial de las relaciones. Las personas todavía no se conocen en profundidad y, por lo tanto, el distanciarse se les hace más fácil.

El ghosting puede verificarse de distintas formas. Puede ser gradual, cuando la persona que lo hace comienza a ser evasiva o empieza a responder con monosílabos hasta que desaparece. También puede ser de golpe, cuando una persona bloquea a otra de todas las redes sociales sin previo aviso.

Cortesía: Awen, Centro de Psicología y Salud Emocional 

Sea como fuere, lo cierto es que esta práctica social genera gran incomodidad en el receptor, pues en la mayoría de los casos, al tratar de encontrar la lógica de la «fuga» del otro, el ghosteado se convence de que la culpa de la separación es suya, de que ha hecho algo mal.

Ira, ansiedad de separación, miedo al abandono, sensaciones de persecución, depresión, baja autoestima, aislamiento y agresividad con nuevas parejas pueden ser otras de las consecuencias psicológicas de haber sufrido ghosting en repetidas ocasiones. 

Los afectados que participaron en la entrevista señalan, en efecto, que el ghosting sufrido en el pasado les ha hecho replantearse la manera en la que se vinculan con nuevas personas. Muchos de ellos han decidido ser más precavidos a la hora de iniciar nuevas relaciones, limitando la información compartida con otros para evitar ser rechazados.

Características de un ghosteador

La práctica del ghosting puede ser llevada a cabo por perfiles muy distintos que, sin embargo, tienen una motivación en común: evitar el compromiso por miedo.

Con personalidades infantiles, sin claridad mental, impulsivas y reactivas, las personas que huyen de las relaciones creen que el compromiso puede llegar a coartar su libertad, y por consiguiente, prefieren evitar abrirse y empatizar con otras personas.

Algunas de las características más comunes de las personas que hacen ghosting son:

  • Comunicación deficiente y necesidad de evitar la confrontación directa (persona evasiva)
  • Incapacidad de dar explicaciones por no querer o saber cómo hacerlo
  • Dificultad para gestionar las emociones
  • Poca responsabilidad afectiva
  • Narcisismo

Los individuos entrevistados que practican el ghosting reconocen que alejarse sin enfrentar la situación está mal. Son conscientes de la repercusión psicológica que puede llegar a tener en la vida del otro, pero dicen seguir haciéndolo.

Siglo XXI: la Era del Narcisismo

Según un estudio de la Universidad de Georgia, publicado en el Journal of Social and Personal Relationships en enero de 2023, el ghosting es una práctica mucho más común de lo que se piensa. Los investigadores descubrieron, en efecto, que dos de cada tres encuestados —siempre adultos jóvenes— habían ghosteado a alguien en algún momento de su vida y también habían sido víctimas de esta práctica en varias oportunidades.

Además, se reveló que la mayoría de los participantes consideraba que el ghosting era una estrategia ventajosa por ser fácil y «de buena educación».

La autora principal del trabajo, Christina Leckfor, comentó que, a pesar de que los ghosteadores crean que están haciendo «algo bueno», se comprobó que «suelen ser personas con una gran necesidad de cerrar puertas y pasar página, con poca tolerancia a la incertidumbre».

Esta incapacidad de lidiar con lo incierto es un rasgo muy marcado en las últimas generaciones, cada vez más exigentes, impacientes y egocentristas. La psicóloga y consultora psico-educativa, Marysabel Bottaro, explica que los jóvenes de ahora, sumidos en una sociedad narcisista, hedonista y superficial, en la que la imagen creada en redes sociales lo es todo, no se enfocan en el desarrollo de relaciones sanas y duraderas. Prefieren, en cambio, vivir experiencias breves y de fuerte carga adrenalínica, que con el tiempo, se vuelven adictivas.

«Trivializar los vínculos sirve también para no tener que mostrar quiénes son realmente y evitar ser juzgados por otros, un miedo que los mantiene siempre a la defensiva y que les imposibilita el ponerse en los zapatos del otro, el ser empáticos», comenta la especialista.

El futuro de las relaciones interpersonales

El ghosting, hoy en día, ya no es el único fenómeno de este estilo. Con el surgimiento de las redes sociales, han aparecido todo tipo de conductas que algunas personas han considerado apropiado nombrar. Anna Lovine acuñó en su blog The Man Repeller la expresión de Orbiting y definió el fenómeno de la manera siguiente: «cuando una persona te mantiene lo suficientemente cerca para que ambos se puedan observar y lo suficientemente alejada para nunca tener que hablar». Esta actitud surge de un deseo de querer mantener todas las opciones abiertas.

Aprender a reconocer las señales de las persona narcisistas, puede ayudar a evitar caer en una de estas tendencias. Lee los consejos de la siguiente infografía:

Cortesía: Infografiar.com