La diáspora china en España es ya un fenómeno tangible. Si en 1998 las personas de nacionalidad china eran residuales en el cómputo total de extranjeros, hoy son ya la séptima población extranjera con más permisos de residencia. Según el INE, en el año 2022 eran 223.000 ciudadanos de origen chino los que habían decidido fijar sus residencias en España. Este incremento de la inmigración china puede constatarse en todos los ámbitos de la vida cotidiana, y uno de los más impactados es el de la educación superior. En el curso 2021-2022 se contabilizaron más de 12.000 estudiantes chinos en las universidades españolas. La experiencia de estos jóvenes estudiantes está marcada por las divergencias culturales que existen entre su país de origen y España, y, si bien su camino universitario está repleto de desafíos, provocados por los prejuicios y la desconfianza, también afloran las oportunidades de aprendizaje, crecimiento e intercambio cultural.

Un viaje lleno de desafíos y crecimiento

Cuando llegan a España, los estudiantes chinos sienten un fuerte interés hacia la historia y la cultura de España, y su idioma, considerándolo como una oportunidad para abrir nuevos capítulos en sus carreras y vidas. A pesar de enfrentar ocasionalmente situaciones de discriminación racial, la mayoría de los estudiantes logran establecer relaciones armoniosas con sus compañeros y profesores, recibiendo calidez y apoyo.

Como ha señalado Yuting Tang, estudiante de máster de Comunicación Audiovisual para la Era Digital en la Universidad Complutense de Madrid: «Los estudiantes proceden de diferentes países, y esta diversidad me da la oportunidad de conocer a personas de distintos orígenes culturales, lo que es una buena oportunidad para aprender y crecer». 

También se benefician del contraste existente entre el sistema educativo chino y el español. Según Mingru Xie, estudiante de Gestión Deportiva en la Universidad Europea de Madrid, en China la mayoría de los trabajos se hacen individualmente, y se valora más la nota. Sin embargo, al llegar a las aulas universitarias españolas se ven confrontados al trabajo en grupo, lo que supone para ellos tener bien desarrolladas la capacidad de autoaprendizaje, así como la de la cooperación y el trabajo en equipo. Además, gracias a la cooperación entre estudiantes de distintos orígenes, se consigue ir más allá en la integración intercultural de los estudiantes chinos. 

La superación de las barreras lingüísticas de los estudiantes chinos

Pedro García-Alonso Montoya, profesor de Periodismo en la UCM, señala la puntualidad y la actitud positiva de los estudiantes chinos. Después de dirigir varios TFG y tesis doctorales de estudiantes chinos, constata un alto nivel de calidad y precisión en su labor académica.

De los cambios en el sistema educativo español y su impacto en la experiencia de los estudiantes chinos, hace hincapié en la necesidad de superar las barreras del idioma para los estudiantes chinos que eligen estudiar en español. «Si bien algunas carreras se imparten en inglés, el dominio del español sigue siendo crucial debido a la complejidad del idioma y su importancia en la comunicación cotidiana y académica.» No obstante, García-Alonso también subraya la creciente importancia del mandarín como lengua para fines académicos y profesionales. Afirma que, dado el crecimiento económico de China y su influencia global, el conocimiento del chino mandarín brinda ventajas significativas a los estudiantes que buscan una carrera internacional.

El atractivo de las universidades españolas

Sobre los prejuicios que persiguen a los estudiantes de origen chino, la profesora de la UCM y miembro del Grupo de Investigación Sinología Española Complutense (GISEC) Luo Huiling se muestra optimista y considera que, aunque siguen vigentes, se han reducido considerablemente, debido al carácter abierto y diverso de la sociedad española. La experta en sinología diferencia lo que a su parecer son, por un lado, los prejuicios negativos, y por otro, los positivos.

La creencia popular de que son introvertidos, reservados y proclives a “copiar en los trabajos” forma parte de lo que define como la parte negativa de los estereotipos hacia los estudiantes chinos. Pero la otra cara de la moneda son aquellos más cercanos a la realidad y con menos connotación peyorativa: son trabajadores, responsables, puntuales y respetuosos con la figura del profesor. 

Según Luo Huiling, la elección por parte de estos estudiantes de estudiar en un país como España no es anodina, sino que responde a varios factores. Uno de ellos es el acuerdo contraído por los dos países en 2018 y que facilita la homologación de los títulos de bachillerato emitidos por China. Otro dato a tener en cuenta es que no se les requiere examinarse en la EBAU, sino en otro examen “más fácil”, lo que convierte a España en un país “atractivo” para los estudiantes chinos. En último lugar, Huiling destaca la cultura española, “el flamenco”, “la gastronomía”, “las playas”, y el menor coste de la vida en España como elementos nada desdeñables en la lista de motivos que explican la cada vez más elevada presencia de jóvenes estudiantes chinos en las universidades españolas.

Presencia de los estudiantes chinos en España

La llegada de cada vez más jóvenes chinos a España es el reflejo de una integración cada vez más profunda en la sociedad española. A pesar de los desafíos culturales y los prejuicios persistentes, los estudiantes chinos encuentran en España una oportunidad única para el crecimiento personal, académico e intercultural. Su presencia en las aulas universitarias no sólo enriquece la experiencia educativa de todos los estudiantes, sino que también contribuye a la diversidad y la pluralidad en el mundo académico.