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Periódico universitario UCM en la web 2.0

El día a día de un periodista becario

El aprendiz de un herrero, un carpintero o un joyero, además de experiencia y sabiduría, obtenía un puesto de trabajo. En la antigua Grecia solo estos aprendices podían continuar con el oficio de su maestro. La mayoría solo recibían como remuneración un lugar donde dormir y un plato de comida. A 2018, no es otra cosa que la suerte la única que puede conseguir que al optar por unas prácticas universitarias, el homólogo actual al aprendiz griego, puedas salir de ellas habiendo obtenido experiencia real, y ni hablemos de dinero.

En España, sumando las personas que hacen prácticas remuneradas o bajo contrato y a las que realizan otro tipo de prácticas, se supera el millón y medio de becarios. Unas cifras que Comisiones Obreras (CC.OO.) ha ofrecido en el primer censo de becarios en España y que podemos encontrar desglosadas en El Independiente.

Los medios periodísticos tradicionales han tenido que adaptarse a las novedades que ofrece internet. Para acomodarse a este nuevo medio, han variado sus estrategias y han desarrollado nuevos productos atractivos para el espectador. A medida que los medios empleen distintos soportes y plataformas para ofrecer la información, irán transformándose los perfiles profesionales.

Ahora las empresas no solo buscan periodistas especializados en radio, televisión o prensa escrita, sino que también demandan profesionales que conozcan las nuevas tecnologías de la información y sepan trabajar con ellas: editores de vídeo, diseñadores, productores, periodistas de datos, analistas web, editores de redes sociales, expertos en SEO, etc.

Carolina Muelas. Becaria de La Sexta

Los becarios, tal y como nos han relatado, desempeñan casi cualquier tarea dentro del medio. Desde actualización web hasta redactar todo el informativo. Y es que después de las primeras semanas de prácticas ya han aprendido, al menos así ha sido la experiencia de las fuentes y la propia. Lo que quiere decir, en definitiva, es que el periodo de aprendizaje tiene una duración de dos semanas y que al finalizar este tiempo los becarios son capaces de desempeñar las mismas tareas que los profesionales del medio. A partir de este periodo, el becario se despoja de su etiqueta para convertirse en trabajador. Esto se acentúa cuando acumulan en su currículum 9 meses en el mismo puesto de trabajo. Aunque todo esto, cobrando el sueldo medio de un estudiante en prácticas, en los casos por supuesto, que hubiera opción a ese dinero.

En otras ocasiones, no es así. Los estudiantes en prácticas se encuentran con que la única compensación o recompensa que el medio les ofrece es, básicamente, su prestigio. En términos económicos, las cifras son nulas. Partiendo de este punto, observamos como en algunos casos las prácticas sí fomentan la profesionalización y formación de los estudiantes y en otros, solo sirven para sembrar la precariedad. Ya que 1,4 millones de becarios no reciben remuneración, según CC.OO.

Sergio Soto. Becario Cadena SER

El caso del periodismo es de los más agresivos. Es fácil y económico mantener varios puestos rotativos en la redacción, cuando esos puestos solo suponen un sueldo mínimo y un par de semanas de observación y aprendizaje.

Aún así, si algo tiene que quedar claro es que esto no deja de ser una experiencia única que para algunos puede resultar muy positiva y de la que pueden obtener rédito. Otros, en cambio, no querrán volver a oír la palabra becario.

EL INTERMEDIARIO: OPE

El vínculo entre los testimonios que nos ha acercado la voz de la experiencia y las empresas siempre es la universidad. Es verdad que el estudiante trabaja por cuenta propia y es el único responsable de mostrar su profesionalidad ante el medio en el que trabaje. No obstante, su labor ha de estar supervisada por los docentes de la universidad, que serán los encargados de que todo marche correctamente.

Esta tarea la desempañan las oficinas de prácticas de las correspondientes universidades que ofrecen a los estudiantes la posibilidad de trabajar en un medio. En el caso de la Universidad Complutense de Madrid, la supervisión y el enlace entre los estudiantes y las empresas corre a cargo de la Oficina de Prácticas y Empleo (OPE).

La finalidad de la OPE es favorecer la empleabilidad de los estudiantes y titulados de la Universidad Complutense de Madrid. Por eso, son los encargados de gestionar los siguientes servicios: prácticas en empresas e instituciones, con el objetivo de facilitar el conocimiento de la metodología de trabajo adecuada a la realidad profesional en que los estudiantes habrán de operar, contrastando y aplicando los conocimientos adquiridos; la gestión de bolsa de trabajo para titulados y la orientación y formación  para el empleo.

Una vez hayan finalizado todos los trámites entre los estudiantes con la oficina de prácticas y ésta con la empresas, le toca el turno a los medios de comunicación. A partir de ahora, ellos serán quienes lidien día a día con los becarios y su función vendrá marcada por aportar al estudiante el mayor grado de profesionalidad posible en el desempeño de sus funciones como periodistas.

El día a día de un becario es trabajo doble. El despertador suena por la mañana y el becario es estudiante y a la vez trabajador. Su tiempo se parte en dos entre asistir a las clases, estudiar y hacer todas las tareas fuera del horario lectivo y, por otra parte, acudir a la redacción donde trabaja y, además, tiene que hacerlo con la cabeza despejada; pero sin olvidar que, cuando llegue a casa, todavía le espera un tomo de apuntes porque sí, mañana tiene examen.

Micrófono Cadena SER

Esto es mucho más llevadero cuando la empresa en la que trabaja reconoce su labor, aporta confianza, es flexible y valora el esfuerzo del estudiante, el cual adquirirá profesionalidad y, aunque el sueldo sea bajo o como hemos visto nulo, se sentirá realizado, ya que habrá adquirido un conocimiento extra y vital al que aportan las aulas.

Por el contrario, si la empresa está anclada en los todavía existentes valores arcaicos que han acompañado al becario desde sus orígenes (llevar café, hacer fotocopias…), el estudiante se verá desmotivado, primero por perder un tiempo que no tiene y segundo por no haber aprendido absolutamente nada.

NADA ES TAN TERRIBLE

Mirando el lado positivo, el estudiante que haga prácticas finalizará sus estudios con algo más que un título universitario, que de poco sirve. Es decir, a mayores tendrá iniciado ya un currículum con el que más fácilmente se le abrirán las puertas hacia el mundo laboral; sabrá cómo funciona una empresa, conocerá cómo se trabaja en una redacción y habrá pisado la calle. Además de aplicar las reglas básicas que ha de conocer todo becario que se introduce por primera vez en una empresa. Prácticas esenciales para el despeño de una carrera periodística, que más que carrera es oficio, y que no se aprenden en el aula. Por tanto, sí.  Ser becario es duro; pero no es tan terrible.