El comienzo: la pandemia y sus consecuencias

Todos recordamos dónde estábamos hace casi cuatro años cuando el 15 de marzo de 2020 se iniciaba el confinamiento. El mundo parecía que se detenía ante la inminente irrupción de la pandemia, hasta ese momento desconocida, de COVID – 19. Cuando los alarmantes casos de aquel nuevo virus que ponía en jaque a los servicios sanitarios de todo el mundo, cuando los grandes dirigentes y líderes políticos vacilaban entre unas medidas y otras, cuando los mensajes de los medios de comunicación apenas eran esclarecedores, la población se mantenía en vilo sin saber qué hacer, qué decir o qué pensar. A raíz de esto, la salud mental de los estudiantes se vio afectada.

Nos vimos encerrados en casa, sin clases, sin poder ir a trabajar (bendito teletrabajo el que surgió en aquella época), sin poder salir a dar un simple paseo e incluso peor, porque nos quitaron la posibilidad de abrazarnos. A todo esto, por supuesto, hay que sumar las miles de personas que murieron debido al virus más incontrolable que se recuerda, algunas sin atención sanitaria por falta de recursos, otras de la noche a la mañana, pero todas por una enfermedad letal que no tuvo piedad ni en España ni en otros lugares del mundo.

Las cifras de la pandemia: una realidad preocupante

Ahora todo lo vemos con perspectiva y pensamos en cuántas cosas se podrían haber hecho de diferente manera porque a toro pasado siempre se ve mejor. Lo que muchas veces no se tiene en cuenta es en cómo el COVID – 19 y sus consecuencias hicieron mella no solo en la salud física de las personas sino también en la salud mental. La mente del ser humano fue tan dañada y tan perjudicada que los efectos negativos de aquella situación aún son visibles a día de hoy. La depresión, la ansiedad o los altos niveles de estrés son solamente algunos de los problemas psicológicos que presenta gran parte de la población postpandemia.

El estudio mundial de Ipsos, Global Health Service Monitor, llevado a cabo en 2023 por el Día de la Salud Mental muestra cómo este es el problema de salud más importante al que se enfrenta la población mundial. Los datos muestran un aumento de 18 puntos desde el 2020 y por primera vez en la historia la salud mental se convierte en la enfermedad más preocupante para la ciudadanía.

Si nos centramos en España, los datos no reflejan una situación contraria a la que se viene dando en el resto del mundo. La pandemia de COVID – 19 ha hecho que la preocupación por la salud mental pase del 16% antes de la pandemia hasta un 61% en 2023. Este aumento de 45 puntos con respecto al total de la población sitúa a España como el país donde más ha aumentado la preocupación.

Pese a este claro aumento, no todos los grupos de población se ven afectados por igual puesto que la salud mental y sus problemas derivados no son percibidos de igual manera por todo el mundo. Las mujeres, con un 63% y los jóvenes menores de 35 años con un 65% son quienes más concienciados están con la salud mental. 

La salud mental en los alumnos

Los alumnos son las personas que más expuestas están a los problemas de salud mental. Su rutina es difícil y muy estresante: ir a clase, algunos con oficios para ayudar a sus familias, exámenes, prácticas extracurriculares… Son muchos los factores que aumentan el nivel de estrés de los alumnos, sumado además a que muchos de ellos están lejos de sus allegados. Algunos sufren de incapacidad para gestionar por sí mismos la distancia o la lejanía con sus seres queridos. 

En esta entrevista a algunos alumnos universitarios podemos conocer más de cerca la opinión de estos sobre la salud mental en la Universidad.

¿Cómo aprecian los profesores la salud mental en sus alumnos?

Son quienes reciben en sus clases cada cierto tiempo a los aprendices para enseñarles ciertos aspectos de determinadas materias. Han tenido que adaptarse a nuevos medios o métodos de enseñanza durante el COVID-19, algunos con más facilidad que otros. El contacto profesor – alumno no es tan cercano como ocurría en el instituto o en etapas inferiores, pero se puede (o debería poder) recurrir a ellos cuando tengamos algún problema.

Para profundizar más sobre este tema hablamos con Jorge Miranda Galbe, profesor de la Facultad de Ciencias de la Información, que nos habló sobre su perspectiva de la salud mental en el ámbito universitario.

Psicall: el recurso de ayuda a los alumnos

Disponer de un servicio de atención psicológica en un entorno educativo es imprescindible y vital para cubrir todo tipo de necesidades psicosociales. Cuenta con profesionales dedicados al sector de la psicología de las emergencias, catástrofes y atención telefónica. Para ponerse en contacto con el servicio basta con llamar al 913945200 o escribir un email a psicall@ucm.es.

Este servicio, sin embargo, es poco conocido entre los estudiantes. Esto puede deberse a varios factores entre los que se encuentra la poca comunicación y visibilidad que se le brinda en las aulas. En una sociedad donde la salud mental está tan infravalorada, es esencial dejar un hueco donde los alumnos puedan expresar sus sentimientos y sentir un apoyo externo, al margen de su entorno familiar. Psicall está ligado a ayudar a quienes lo necesiten en el momento que se necesite y sobre todo a dar la importancia que la salud mental se merece.

En esta ocasión, algunos trabajadores y expertos del servicio Psicall, responden a nuestras preguntas sobre el funcionamiento de este departamento.