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Periódico universitario UCM en la web 2.0

Asociaciones universitarias en coma

Las asociaciones universitarias de estudiantes viven sus momentos más complicados a consecuencia de la pandemia

Si buscamos “estudiante universitario” en cualquier diccionario de referencia, lo definiríamos aproximadamente como “persona que cursa o ha cursado estudios en la universidad”. Este concepto es el primero que viene a la cabeza de la gente cuando piensan en un estudiante de universidad. Estudiante proviene del verbo estudiar, pero esto no significa que no sea compatible con otros factores que conforman el mundo estudiantil.  La realidad es que ser universitario no solo significa ser estudiante. La vida universitaria comprende muchas otras variables que conforman una de las etapas más importantes de la vida de una persona. Más allá de las clases, bibliotecas y apuntes, existe toda una realidad paralela que rodea a las distintas facultades de todo el país. 

Las denominadas asociaciones de estudiantes son agrupaciones de alumnos que se reúnen alrededor de una temática o interés y realizan actividades periódicamente. Existen asociaciones de todo tipo. Desde agrupaciones feministas hasta asociaciones centradas en juegos de rol. El objetivo de las mismas es reunir a estudiantes que compartan aficiones y vivir experiencias juntos. Cada asociación tiene su propio funcionamiento. Algunas se reúnen cada semana un día para charlar o debatir, o incluso jugar. Otras, como la Asociación de Estudiantes de Periodismo Deportivo (AEPD) de la Universidad Complutense, organizan conferencias mensualmente con periodistas de renombre. 

Las asociaciones de estudiantes son una buena manera de vivir la vida universitaria al máximo, integrarse con nuevos compañeros compartiendo momentos con personas con tus mismo intereses y en un entorno conocido como es la propia facultad. Incluso algunas de ellas organizan viajes alrededor del mundo.

Sin embargo, la pandemia frenó de lleno las actividades de estas asociaciones. Los protocolos establecidos en las universidades para hacer frente a la pandemia de COVID-19  durante  estos dos años han derivado en una menor socialización y tiempo de ocio en los espacios universitarios, especialmente en los alumnos de primer ingreso. Las clases online no sólo han aislado detrás de las pantallas a los estudiantes privándoles de una gran parte de la experiencia universitaria, con consecuencias en su salud mental y en la percepción de los estudios, sino que también han afectado negativamente al tejido asociativo de las facultades. 

El cese de las actividades no académicas, con el cierre temporal de cafeterías, bibliotecas y otros servicios, ha provocado en algunas de las asociaciones de alumnos una reducción de su actividad y número de miembros, lo que para otras ha supuesto su completa desaparición. Bien por el miedo a infectarse con otros miembros, bien por las restricciones existentes o bien por la pérdida de interés de los propios alumnos en la vida universitaria, ha provocado que muchas asociaciones se hayan visto obligadas a parar su actividad o reinventarse.

 

Asociaciones que sobreviven: SALF

Es curioso, pero pocos estudiantes conocen la existencia de esta peculiar asociación a pesar de que muchos han estado en alguna de sus proyecciones. En lo que respecta a la facultad de Ciencias de la Información, este club representa el entretenimiento, la diversión e incluso promueven el faltar a clase. Así se describen en SALF, la asociación de cine y entretenimiento de CCINFO. Si subimos las escaleras principales de la facultad y nos quedamos en el segundo piso, al otro lado de las mesas del piso naranja, encontraremos el espacio donde todas las asociaciones se encuentran, ante una pared multicolor que representa la variedad de sitios y personas que hacen vida allí después de clase. Nuestros protagonistas se atrincheran en un pequeño despacho justo en la esquina, donde un folio con su logo (un perfil del famoso personaje de los 90 Alf) nos da la bienvenida. Dentro, nos apabulla la cantidad de imágenes que se pueden observar a simple vista en las paredes de la habitación. Son todos los ciclos y proyecciones de películas que se han hecho en los más de 10 años que lleva funcionando la asociación. Con una mesa larga en el centro y varias sillas amontonadas a los lados, podemos ver cómo pueden pasarse el día metidos ahí: pilas de juegos de mesa, videojuegos, un televisor y un proyector y, lo más importante, una mini nevera y un microondas que usan todos los días que se quedan a comer, que no son pocos. 

Nos recibe Andrea Álvarez, la presidenta de SALF desde 2019 y Miguel Cubas, secretario y tesorero. Nos hablan de los buenos tiempos de la asociación, justo antes de la pandemia del coronavirus: “Nos pasábamos el día metidos aquí unas 5 o 6 personas de media después de clase. Había gente que se quedaba porque tenía clase por las tardes y así mataba el tiempo. Nos dedicamos a hablar de nuestras cosas, jugar a algún juego de mesa e incluso nos juntábamos con nuestros vecinos de Enfocando para grabar algún vídeo casero gracioso. Incluso después de irnos con el cierre de la facultad, seguíamos hablando y jugando online por nuestro canal de Discord”.

Los asociados en 2019

Se les ve nostálgicos de esos años. Nos cuentan que como asociación, SALF se dedica a proyectar películas todas las semanas en la facultad. Daba igual la temática, son películas que a alguno de ellos le apetecía ver, y lo proponía. Y era público para cualquier persona que fuera o no de la facultad. Incluso alguna vez se llegó a hacer eventos multitudinarios como el SALF: A Bailar, un concurso de baile en el hall de CCINFO que se hizo en 2019. “Pero como a todo el mundo, la pandemia nos afectó mucho. Intentamos seguir realizando alguna proyección online, seguir hablando, jugando… Pero se hacía muy complicado hacer funcionar una asociación de estudiantes universitarios sin estar en la universidad”.

Y la cosa no mejoró en el curso 2020/2021 puesto que por las nuevas medidas anti-covid impuestas por la universidad, los despachos pequeños y sin calefacción quedarían sin usar durante un curso entero: “Solo nos dejaron ir un día a principios de curso para recoger las cosas que habían quedado dentro, pero no volvimos a entrar”. Confiesan que llegaron a pensar que no volverían a entrar en su “zulo” y que SALF moriría sin actividad. O así fue hasta el actual curso, donde las medidas se suavizaron y permitieron la vuelta a los despacho, aunque no iba a ser tan fácil regresar a la dinámica pre pandemia: “Muchos de nuestros miembros de más tiempo se graduaron durante la pandemia y ya no tenían motivos para venir, incluso yo como presidenta porque ahora estudio en Alcobendas. Solo íbamos a estar yo, Miguel y otro compañero más, pero ellos dos haciendo el último año de carrera. Así que temíamos que este fuera el último año de SALF después de 13 años.”

Después de un tiempo de preparación y promoción de la asociación, Andrea y Miguel nos confirman que la actividad ha vuelto renovada. Gente nueva se ha unido, y no solo de la facultad, viene gente de otras facultades e incluso de fuera de la universidad a jugar. Tienen en marcha una campaña de rol de 6 personas, novatos han traído juegos de mesa y las películas no han parado de proyectarse en la Sala Azul. Aún así, nos transmiten su preocupación respecto al trato que reciben de la facultad: “Muchas veces sentimos que se nos deja de lado por parte del decanato. Intentamos organizar algún evento que otro pero siempre hay alguna pega, incluso tuvimos problemas para reservar la Sala Azul para poner películas. Esperamos que esto cambie para el curso que viene, la verdad…”. Sin embargo, se les ve ilusionados por este año. Puede que ambos no estén mucho más tiempo aquí disfrutando, pero se sienten aliviados de que SALF haya sobrevivido a la adversidad y que su espíritu inconformista y amigable no decaiga en los años venideros. Algo que no pueden estar tan seguros en otras…

 

Asociaciones al borde del precipicio: Enfocando

Así como hablábamos anteriormente de SALF, quienes aún consiguen sobrevivir a estos tiempos inciertos, solo tenemos que llamar a la puerta de al lado para encontrarnos con la otra cara de la moneda. La asociación de Enfocando es otra de las veteranas en Ciencias de la Información. De hecho, tienen el despacho más grande de todas las asociaciones. Sin embargo, nos encontramos con un despacho casi vacío. Aparte de un par de  mesas con sillas y un armario, no se ve esa personalidad propia que tenía el despacho de SALF.

Hablamos con Adonis, miembro de Enfocando desde que entró en la carrera de Comunicación Audiovisual y que actualmente cursa un máster. “Está siendo terrible, ya casi no tenemos miembros y los pocos que estamos ya casi ni venimos al despacho. La verdad es que prefiero ir con los de SALF a comer con ellos y pasar la tarde porque no viene nadie a Enfocando. Es una pena”. Pues como bien nos dice, de la decena de miembros que tenía la asociación antes de la pandemia, ya solo quedan 4 apuntados, pero ya casi no pasan tiempo allí dentro. “Antes hacíamos talleres para enseñar diferentes herramientas y capacidades audiovisuales: cursos de photoshop, de fotografía, premiere, cámara… De eso ya hace casi 3 años. Ya no organizamos ninguno”.

Puede que enfocando esté mirando un abismo donde no exista en el futuro próximo, pero siguen e intentan mantener su esencia de asociación audiovisual. Recientemente, se ha celebrado el “48Horas”, un festival de cortometrajes organizado por ellos. Se basa en la creación de cortometrajes en un periodo de 48 horas, con una temática otorgada aleatoriamente entre los participantes. Cualquiera puede participar con un grupo, sean o no parte de la universidad. “Este año está siendo menos preparado que antes. No sabíamos si lo íbamos a hacer a comienzos de año y hace menos de un mes que nos pusimos a trabajar en ello. Antes marcas como Filmin o RedBull nos patrocinaban, pero este año no hemos conseguido mucho apoyo.” Aún así, el «48 horas» ha reunido a 21 grupos que presentarán sus cortometrajes una semana después del inicio, en una gala de premios realizada en la facultad.

 

La Facultad con más actividad asociativa de España, en peligro

Una de las facultades españolas con más actividad de España es la de Ciencias Politicas de la UCM. Con sede en el campus de Somosaguas, es conocida su gran actividad asociativa mediante la cual se desarolla la actividad universitaria. Una de las estudiantes de esta facultad es Marta Pérez. La joven, de 21 años, se encuentra en el cuarto curso de la carrera de Políticas. En 2020, antes de que estallara la pandemia fundó junto a unos amigos la asociación «Los nuevos 20″.

“La fundé cuando estaba en segundo de carrera. Empezamos a ver que en mi facultad había muchísimas asociaciones, pero ninguna nos representaba. Éramos poquita gente, pero siempre al empezar se es poca gente”, indica. Al principio de curso el decanato deja poner un puesto a una asociación para que los de primero los conozcan y ni siquiera han tenido ya han estado este año. Fue muy duro seguir con la actividad de la asociación en marzo de 2020 y con la universidad online o yendo una semana sí y otra no con la semipresencialidad el curso pasado. El espíritu se había perdido”, reconoce.

Por ello, ve muy complicado que se puedan recuperar esa y otras asociaciones: “Estando en cuarto lo veo muy complicado. En la facultad hay reuniones de asociaciones, pero se nota mucho que han bajado. Han surgido asociaciones, pero son muy minoritarias. Está la grande que es La Chispa y el resto son cuatro amigos que se hacen su asociación siendo cuatro, pero sin actividad”. 

En la URJC ocurre lo mismo. Cada año realizan el Modelo de Naciones Unidas (MUN) en el que hasta mil personas recrean una asamblea de la ONU. En 2020 el encargado de organizar el URJC MUN fue Miguel Fernández. Este estudiante de Relaciones Internacionales se enfrentó a todo un reto. “En 2020 íbamos a hacer el MUN pocos días después del confinamiento. Tuvimos que postergar a septiembre porque la pandemia nos lo impidió. La pudimos celebrar, pero fue una odisea con las medidas de seguridad”, explica sobre cómo se canceló el plan inicial.

En URJC MUN llegamos a 1000 participantes antes de la pandemia, pero cuando pasó la pandemia, en 2020, tuvimos casi la mitad”, comenta sobre cómo afectó. Sin embargo, reconoce que ha sido un espejismo: “En 2021 se ha recuperado el ritmo y hemos podido tener la actividad total de otros años”. Aunque, afirma, la actividad de las asociaciones ha bajado considerablemente. “La mayoría de las actividades de asociaciones son presenciales, pero con la universidad online los que no eran de Madrid estaban fuera de Madrid. Ha sido un golpe muy duro para asociaciones pequeñas y que han tenido que dejar proyectos de lado”, reconoce. 

 

La relación con el vicedecanato 

Entrevistamos a Laia Falcón, vicedecana de Estudiantes, Igualdad y Diversidad de la Facultad de Ciencias de la Información, quién nos recibió a través de una videollamada. Falcón expone las condiciones que han llevado a las asociaciones a vivir duros momentos durante la pandemia: “La interacción ha sido uno de los campos que más se ha visto interrumpido, lo hemos notado mucho en los estudiantes que acababan su vida universitaria de grado o de máster y que, de repente, se interrumpía su posibilidad de interacción directa. Lo hemos apreciado también en los que empezaban ahora su vida universitaria y de repente se encontraron un escenario muy distinto al que habían previsto”.

Aun así, señala la vicedecana, “algunas han conseguido mantenerse muy vertebradas, como por ejemplo la Asociación de Unidad Doctoral, que no ha parado de crecer. Es verdad que la vida del doctorando, su rutina y su soledad es un poco distinta a la de los otros ciclos lógicamente.” Sin embargo, la mayoría han tenido que “mantenerse muy heroicas” ante el fuerte impacto  de la pandemia al basarse su actividad en ciclos de proyecciones cinematográficas, certámenes de baile o concursos. Estas son las que más se han visto amenazadas por la interrupción de la relación entre las distintas “generaciones” dentro de la facultad, que es lo que permite que se de un relevo cuando los veteranos terminan sus estudios.. “Entonces esas asociaciones han tenido que agarrarse al mástil más fuerte y lo han conseguido, pero peligraba incluso su continuidad” asegura Falcón.

La vicedecana destaca la gran variedad de perfiles vocacionales del alumnado, pero también del profesorado y personal de administración de la facultad, como una característica “muy preciosa y muy preciada” y cuyas relaciones entre sí enriquecen en la formación y abren vías a proyectos conjuntos.  “Que se conozcan los que quieren ser directores de cine con los que quieren ser productores y guionistas. Eso es muy importante y las asociaciones permiten también dar cabida a ese tipo de colaboración y tejido, y eso es algo que tenemos que defender mucho” afirma.

En estos momentos este tema es una de las preocupaciones de la facultad, como nos muestra la vicedecana, quién asegura que se han tratado de tomar medidas para frenar el descenso de miembros de las asociaciones. El primero de estos incentivos ha sido la inclusión por primera vez de estas en el día de bienvenida de los alumnos de nuevo ingreso. “Era una reunión necesariamente breve pero que tuvo un impacto muy interesante en alumnos de primero. De hecho, una de las primeras muestras es que ya hubo iniciativa de estos alumnos para formar nuevas asociaciones. Es como ver aparecer a la paloma con la hojita de olivo” explica Falcón. Hace referencia al nacimiento esperanzador de un Club de Lectura a principios de este curso de la mano de estudiantes nuevos en la facultad.  Además, se ha programado una reunión mensual entre el vicedecanato y las asociaciones, al que pueden asistir para explicar sus necesidades al centro pero también compartir experiencias entre sí, lo cual “está funcionando bastante bien y a lo mejor da frutos pronto.” 

A pesar de que este curso la facultad ha recuperado estos lugares de encuentro cerrados durante la pandemia y se ha apòstado por una modalidad de clases 100% presencial, a las asociaciones estudiantiles aún les queda un largo camino si quieren asegurar su continuidad.

 

Mapa interactivo de asociaciones en la UCM

El siguiente mapa interactivo muestra las asociaciones que intentan sobrevivir a los efectos de la pandemia. Su autor e investigador, Rafael González, afirma que muchas agrupaciones de estudiantes están bajando la persiana por falta de interesados en las mismas. 

Autoría: Rafael González Correas.

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