El 11 de marzo se cumplen 20 años del mayor atentado yihadista que ha sufrido España en toda su historia

Corría el año 2004. El segundo mandato de José Mª Aznar tocaba a su fin.

Tan sólo faltaban tres días para las elecciones convocadas en las que el nuevo candidato del Partido Popular; Mariano Rajoy, se enfrentaría por primera vez en las urnas, al candidato socialista José Luis Rodríguez Zapatero. El bipartidismo gozaba de buena salud.

Parte de la sociedad llevaba meses abanderando una protesta contra el entonces gobierno de Aznar,  por la participación de España en la guerra de Irak, participación que se rubricó en la celebérrima Cumbre de las Azores

El eslogan “No a la guerra” fue protagonista incluso en la gala de entrega de los premios Goya de aquel año.  (2´30” – 2´49”)

A él se unió el entonado desde hacía meses “Nunca Máis” por el vertido de chapapote del petrolero Prestige, que encalló y se partió por la mitad frente a las costas gallegas.

En el otro lado de la balanza la economía española mejoraba. El recién creado Fondo de Reserva de la Seguridad Social, la también llamada hucha de las pensiones, veía sus arcas llenas. España, iba bien.

El gobierno del PP se afanaba en afianzar sus relaciones internacionales con Estados Unidos.

Y entonces cuatro trenes madrileños que salieron de Alcalá de Henares explotan el 11 de marzo en las estaciones de Atocha, Santa Eugenia y El Pozo del Tío Raimundo.

Entrevista al fotógrafo de Agencia EFE, José Andrés Ballesteros y a la periodista Yolanda Martínez Solana

Las emisoras de radio son las primeras en hacerse eco de la noticia. Las explosiones del 11M en los trenes de cercanías en hora punta, dejan 192 muertos, miles de heridos y una España paralizada por el terror.

Las primeras horas fueron de caos, confusión y de información lenta, sesgada y errónea. 

Pocas horas después el ministro del Interior, Justicia y Administraciones Públicas, Ángel Acebes, da una rueda de prensa señalando, como autor de las explosiones del 11M directamente a la banda terrorista ETA entre la consternación y la desinformación.

Por su parte, la izquierda abertzale niega estar detrás del atentado. Su portavoz, Arnaldo Otegui, así lo comunica ante la prensa. (7´25”-7´32”)

No existían las redes sociales, internet estaba a falta de un año de la plasticidad del 2.0. Entonces ¿Cómo se conocieron las informaciones en aquel momento? ¿Cómo se supo que el 11M fue un atentado yihadista?

Los mensajes de texto, SMS, tuvieron un protagonismo novedoso, seguramente desconocido hasta la fecha.

A ello se unió que las ediciones especiales de los principales periódicos se habían agotado en los kioscos dando lugar a un hito; la rotura de stock.

Se creó un gigantesco foro de opinión, sobre lo que estaba ocurriendo, los políticos, qué se debía hacer y por quién debían votar.

Los SMS fueron, entre el 11 y el 13 de marzo, el vehículo de información actualizada más rápido sobre el atentado, sus víctimas y las movilizaciones fraguadas a raíz de todo ello.

La noche del 11 de marzo fue bautizada como La noche de los mensajes cortos. Un innovador canal de comunicación entre los jóvenes.

El texto decía:

“¿Aznar de rositas? ¿Lo llaman jornada de reflexión y Urdaci trabajando?Hoy 13M, a las 18h. Sede PP, c/Génova 13. Sin partidos. Silencio por la verdad. ¡Pásalo!” 

SMS

Años después se supo que partieron de un grupo de la Facultad de CC Políticas de la UCM, entre las que se encontraban unos anónimos Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero.

El precio de los mensajes y la cantidad de caracteres que cabían en uno solo fue el único límite para aquellos jóvenes estudiantes. Los SMS vivieron la primera viralidad de nuestro país. Génova 13, sede central del Partido Popular, pronto se llenó de manifestantes, pancartas y policía.

El 14 de marzo de 2004, la candidatura del PSOE encabezada por José Luis Rodríguez Zapatero gana las elecciones generales con más de 11 millones de votos, lo que supuso para el PSOE 164 diputados en el Congreso. El Partido Popular, al que se le auguraba en las encuestas mayoría absoluta, días antes del atentado, obtuvo tan sólo 148 parlamentarios.

El 11 de marzo supuso un vuelco electoral sin precedentes y un cambio en el rumbo político de España.

Sin embargo, ni los políticos, ni las asociaciones de víctimas, enfrentadas entre ellas, ni la gran mayoría de los medios de comunicación fueron ejemplares aquel día.

Colas en los Bancos de Sangre 12 de marzo de 2004
11M. Cola para donar sangre. Fuente: El País 12/03/2004

Sí lo fueron sanitarios, policías, bomberos, taxistas, conductores de autobús, y la gente, víctimas o no del atentado.

Entrevista a familiar de víctima 11M y a testigo del atentado

Los vecinos acudieron a las vías raudos con mantas, con sus coches particulares. Los bancos de sangre, hospitales y centros de salud se vieron desbordados. Las largas colas de personas anónimas a sus puertas para donar sangre dieron la vuelta al mundo.

Tras las explosiones, el 11M dejó numerosas lecciones en la sociedad española. La lección de la ciudadanía fue sin duda la más emocionante y solidaria.

Entrevista a víctima del 11M

Era jueves, casi primavera cuando la sociedad durmiente despertó de su letargo y se sumió en una pesadilla.

Porque cuando quien duerme es la sociedad, su sueño no siempre es reparador. Como inmortalizó Goya, “El sueño de la razónproduce monstruos”. Y en España, desde aquel 11 de marzo, esos monstruos habitan en nuestra memoria.