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Periódico universitario UCM en la web 2.0

El veganismo: ¿moda, dieta o estilo de vida?

Piense en una dieta sin carne ni pescado. Ahora, elimine también de ella huevos, lácteos, miel, mayonesa, mantequilla y decenas de productos con colorantes, espesantes y conservantes de origen animal. Imagine, también, la erradicación de toda prenda de piel, cuero, lana y seda de su vestuario; y de todos aquellos cosméticos que hayan sido previamente testados en animales. Si consigue verlo como algo factible, enhorabuena: está usted preparado para ser vegano.

Si bien es cierto que el veganismo es un término relativamente reciente en el tiempo -fue acuñado por el ebanista inglés Donald Watson en 1944-, su popularidad ha crecido exponencialmente en los últimos años. Parte de culpa la tienen numerosos artistas al otro lado del Atlántico, como Miley Cyrus, Jennifer López o Natalie Portman, entre otros veganos confesos, pero atribuir todo el mérito a Hollywood sería simplificar enormemente la realidad.

El veganismo es mucho más que una dieta. La organización Igualdad Animal, una de las más grandes defensoras de los derechos de los animales del mundo, define al veganismo como un “estilo de vida basado en el respeto hacia los animales”. Esto lleva a que, además de no comer carne, los veganos luchen contra la tauromaquia, el especismo (esto es, utilizar a los animales como mero entretenimiento), la experimentación con animales o la industria cárnica en su conjunto.

En España, el movimiento vegano ha llegado más tarde que en otros países europeos, como Reino Unido o Alemania, pero su impacto se hace evidente en el apoyo que el Partido Animalista (PACMA) ha tenido en los últimos años: de un 0,14% de los votos en las elecciones de 2008 (44.795) han pasado al 1,19% en 2016 (286.702), convirtiéndose en la fuerza extraparlamentaria más votada. Con todo, no son pocos los que ven a este movimiento con escepticismo. ¿Se trata, en síntesis, de una tendencia, o el veganismo ha venido para quedarse?

El impacto del veganismo en la dieta

Para el nutricionista Jesús García, el veganismo no es sólo un tipo de dieta, puesto que también aspira a mejorar la salud y preservar el medioambiente. Ambos factores están íntimamente ligados con dicha corriente vegana, ya que una nutrición basada en frutas, hortalizas y semillas significa una menor aparición de enfermedades en las personas. El cuidado del medioambiente implica combatir la sobreexplotación ganadera o pesquera, así como reducir las emisiones de gases nocivos a la atmósfera.

Ángeles Carbajal, actualmente profesora de nutrición en la Universidad Complutense de Madrid, explica en su Manual de Nutrición y Dietética que no es lo mismo el valor biológico de la proteína vegetal que la animal, siendo esta última la más valiosa de las dos.

No obstante, en 1994 se publicaron los primeros estudios que confirmaban que una dieta basada en vegetales puede proveer igualmente las cantidades diarias de proteína sin problema. Así, bastaría con ingerir una cantidad suficiente y variada de esta biomolécula vegetal al día, asegurando la retención y el aprovechamiento del mayor volumen posible de aminoácidos.

Asimismo, trabajos como los de Mangels y Messina aportan datos que corroboran que aquellas mujeres que llevan una dieta vegetariana o vegana con una ingesta marginal en proteínas tienen satisfechas e incluso excedidas sus necesidades diarias de proteínas. El debate académico sobre si es o no conveniente seguir una dieta vegana continúa estando presente casi 80 años después de acuñarse el término.

Gastronomía vegana en la capital

Cada vez son más los establecimientos nacidos de esta nueva tendencia, Vega es uno de ellos.

El veganismo en la gastronomía madrileña

Además de lo estrictamente nutricional, el veganismo se ha convertido en una forma de entender la vida en todo el mundo, y la capital de España no es una excepción. En la actualidad ya son varios los restaurantes que gozan de gran fama entre los seguidores de esta corriente.

José Salas, uno de los responsables del restaurante Vega, en pleno corazón de Madrid, valora positivamente cómo cada vez son “menos raros” los establecimientos de este estilo, y que en los tres últimos años, desde que abrieron, “se ha notado mucho la diferencia”. 

Una particularidad es que los clientes de estos restaurantes son de “todo tipo de perfil”, no se limitan a una clientela exclusivamente vegana. Hay personas que quieren probar cosas nuevas, sanas y que no sean ensaladas. “La gente lo que quiere es probar cosas más elaboradas, más diferentes, cosas que no pueden disfrutar en otros sitios”, ha afirmado José.

Contar con clientes que tienen ideas diferentes al veganismo facilita la expansión de su filosofía sin tener que adoctrinar a nadie. Y es que simplemente explicar la importancia de ser colaborador con el medio ya es un logro, ha comentado Cecilia, socia y trabajadora del restaurante La Oveja Negra, situado en el barrio madrileño de Lavapiés.

Tanto José como Cecilia coinciden en que en el futuro el veganismo se complementará con algunos avances científicos como la carne artificial. Hoy por hoy, la carne ecológica constituye una vía para hacer menos daño a los animales, pero sigue sin ser la solución a este problema. Lo que realmente busca el veganismo es no hacer ningún daño al medio ambiente ni tampoco a los seres vivos que lo habitan.

Los españoles y su relación con el veganismo

Los españoles todavía son reacios a optar por una dieta que no incluya alimentos procedentes de animales. Un 6,3% de los adultos españoles son flexitaranos, un 1,3% sigue una dieta vegetariana y tan sólo el 0,2% de la población ha optado por el veganismo, según un estudio de The Green Revolution, que sostiene que en España hay alrededor de 3,6 millones de personas que basan su dieta en productos de origen vegetal.  

Una encuesta callejera corrobora esta realidad: la mayoría de los encuestados no sabía diferenciar claramente un alimento vegetariano de otro vegano, ni tampoco acertaban a definir con exactitud en qué consistía el veganismo más allá de sus rasgos meramente nutricionales.

Con todo, el veganismo es algo más que una dieta contraria al consumo de alimentos de origen animal. Sus reivindicaciones van mucho más allá: lucha por los derechos de animales, preservación del medio ambiente y, en suma, mejora de la calidad de vida.

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