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Periódico universitario UCM en la web 2.0

Veganismo: el valor en alza del siglo XXI

Si queremos conocer cuál es el inicio del veganismo es necesario remontarse a sus raíces, el vegetarianismo. Se tienen evidencias de personas que decidían no consumir ningún tipo de producto animal que se remontan a hace más de 2000 años. Así, en la Antigua Grecia, el filósofo y matemático Pitágoras abogaba por la compasión hacia el resto de especies y seguía lo que podría ser descrito como una dieta vegetariana. Otra importante figura de la historia, Siddhārtha Gautama, también conocido como Buddha, solía debatir sobre este tipo de dieta y la incluía dentro de su doctrina “ahimsa” (no violencia) como paso fundamental para lograr la elevación de la conciencia. Además, existe constancia de que otras personalidades históricas también lo practicaban, lo cual nos ayuda aún más a situar de forma más precisa en qué épocas se comenzó a llevar un modo de vida más respetuoso con los animales; algunas de estas personas fueron Miguel de Cervantes, Nikola Tesla, Albert Einstein o Leonardo Da Vinci.

El término vegan (vegano/a) fue acuñado por primera vez en 1944 por Donald Watson, en una reunión organizada junto a su mujer Elsie Shrigley y otros cuatro compañeros que también seguían dietas vegetarianas estrictas, debido a que consideraban necesario establecer una nueva palabra más específica que les definiera y diferenciara de los ovolactovegetarianos. La palabra vegan deriva de la abreviación del vocablo inglés vegetarian (vegetariano/a) y era la forma de reflejar, según el propio Watson, “el principio y el final del vegetarianismo”. Teniendo en cuenta todo esto, puede decirse pues, que la práctica del veganismo como tal, data de casi mediados del siglo XX. A partir de entonces, el veganismo comenzó a entenderse como la práctica que consistía en abstenerse de cualquier consumo animal.

El veganismo es un estilo de vida que rechaza cualquier tipo de explotación animal. No se basa únicamente en un tipo de dieta, el veganismo se extiende hacia una filosofía de vida dirigida a la lucha contra la explotación animal, evitando el uso y consumo de productos animales o derivados de ellos. El término veganismo surgió por primera vez en 1944 cuando el británico Donald Warson fundó la Vegan Society, destinado a quienes llevasen una vida basada en no tomar nada que tuviera procedencia animal.

Los veganos –nombre por el que se conoce a los que sigue el veganismo–, evitan participar en la explotación de los animales, garantizando su vida y en contra de su sufrimiento, lo que les conduce, no solo a llevar una dieta sin productos de origen animal, sino también en el día a día eludir el uso de objetos derivados de animales. El veganismo, además, implica el no participar en el encierro, comercialización o matanza de animales, cualquiera que sea su especie.

Según numerosos estudios las dietas veganas y vegetarianas reducen el riesgo de sufrir enfermedades coronarias, pero también pueden aumentar el de accidentes cerebrovasculares. En un estudio publicado por British Medical Journal, que estudió durante 18 años los hábitos alimenticios de 48.000 personas se concluyó que la importancia no está en el tipo de dieta sino en la variedad alimenticia de la misma. Las dietas veganas al no consumir grasas animales ni colesterol minimizan las enfermedades cardiovasculares, el riesgo de diabetes, hipertensión y obesidad.

Las personas veganas suelen consumir altos niveles de fibra, gran cantidad de vegetales, frutas y cereales que disminuyen incluso la probabilidad de algunos tipos de cáncer como el de colon o estómago. Pero estas dietas también tienen desventajas y una de ellas es el riesgo a no consumir suficientes proteínas o a incluir vitaminas del grupo B. En concreto la vitamina B12 que es vital para la salud de las neuronas y glóbulos rojos. Esta vitamina es exclusiva de los productos de origen animal y la mayoría de los veganos suelen consumirla como complemento a su dieta. Los lácteos pueden ser sustituidos por semillas, espinacas, soja o tofu que poseen gran cantidad de calcio.

En el manifiesto de Vegan Society se dice que “Buscan abolir la dependencia del hombre en los animales con su inevitable crueldad y matanza, y crear un cambio hacia una sociedad más razonable y compasiva”. La mayoría de las personas que optan a una dieta vegana lo hacen por ecologismo y animalismo. Posicionarse activamente contra el sufrimiento y la muerte animal así como a los derroche de recursos que se utilizan en la industria cárnica. Más que una dieta se defiende como un estilo de vida y activismo.

Leches vegetales, albóndigas o hamburguesas veganas, heura, seitán, soja, tofu… son alimentos característicos de la dieta vegana cuyos precios a día de hoy fortalecen desigualdades económicas. Llevar una dieta vegana no es accesible por debajo de la clase media alta. Y es que más allá de las verduras y legumbres una dieta vegana necesita alimentos propios de este modo de vida. Soluciones para las carencias de una dieta sin carne.

Desde 1944, año de la fundación de la Vegan Society hasta el día de hoy, han pasado aproximadamente 65 años. ¿Cómo han cambiado los hábitos en este tiempo?A pesar de comenzar como un nuevo estilo de vida minoritario y excéntrico para muchas partes de la sociedad, el veganismo sólo ha crecido en las últimas décadas. Una clara forma de poderlo descubrir es observando diferentes indicadores en la sociedad: nuevas tiendas y restaurantes, líneas de cosmética cruelty free o cuero vegano.

Tampoco debemos olvidarnos de las redes sociales, cada vez más verdes y naranjas gracias a aguacates, humus y tostadas que promueven, dan ideas y a conocer el movimiento vegano. Los jóvenes, más concienciados con la situación de nuestro planeta, no sólo lo hacen por comer de una forma más equilibrada, también lo hacen (y además, principalmente) por motivos éticos. Por lo que podría decirse que se trata de una tendencia social e ideológica, la gente lo hace por proteger a los animales, respetar los cultivos y evitar a toda costa la explotación. A pesar de tratarse de una corriente reciente en España, la tendencia a reducir el consumo de productos animales —cuando no abandonarlo— se muestra como una realidad al alza.

Un estudio realizado por Lantern, que encuestó a 2.000 personas telefónicamente, y dado a conocer por Cadena Ser asegura que un 10% de la población española ya es “flexitariana”, vegana o vegetariana. Entre estos grupos, el vegano es el menor, con un 0,2% de la población que decide evitar todo consumo que tenga origen o suponga explotación animal (no solo carne y lácteos, sino también ropa, cosméticos…). Esta gran revolución veggie abrirá nuevos mercados que llegarán a mover más de 4.400 millones de euros en el mundo para 2020.

Actualmente en España, podemos encontrar los focos en grandes ciudades como Madrid o Barcelona, además de Palma de Mallorca. El aumento del negocio y demanda, también ha venido dado por plataformas como “Beyond Meat”. Fundada en 2009 intenta innovar toda nuestra alimentación con carne basada en vegetales, una versión gourmet de lo que supermercados alemanes como Aldi y Liddl llevan haciendo desde hace un par de años con sus helados o tortillas veganas. Esta empresa cuenta con conocidos inversores como Bill Gates o Leonardo DiCaprio y el año pasado multiplicó su valor en bolsa por 6 en menos de 3 meses (trimestre de mayo a julio 2019). ¿Quién no querría entrar en el negocio?

Como datos cuantitativos en 2011, España contaba con 353 tiendas o restaurantes veggies, mientras que en febrero de 2017 estos ya eran 1418 (registrados). También podríamos comentar como cadenas de comida rápida (Burger King) han aprovechado la “última moda” para limpiar su imagen y parecer establecimientos más sanos con su hamburguesa “Rebel Whooper”. Una tendencia en alza que crecerá a la par de las nuevas generaciones que ya han cambiado el chip.