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Periódico universitario UCM en la web 2.0

La reducción del uso del carbón en España: un tema pendiente

Las emisiones de CO2 ligadas al carbón se disparan un 30% | Marcelo Sayao

Mientras que la demanda mundial de carbón cayó un 1.8% en 2015 respecto al año anterior, España aumentó su uso un 23.9% en el mismo periodo, pasando a ser el país de todo el mundo que más aumentó su consumo y que provocó un aumento de las emisiones globales de más de un 4% respecto al año anterior. Todo ello, a pesar de que cada vez son más las advertencias por parte de grupos expertos -de la Unión Europea o de Naciones Unidas– de que de seguir con esta tendencia alcista en el consumo de combustibles fósiles, el impacto puede ser terrible y muy negativo para el planeta tierra.

El hielo polar se está derritiendo cada vez más rápido, el aumento del nivel del mar y la acidificación de los océanos está sucediendo a un ritmo sin precedentes, el incremento de olas de calor y los fenómenos meteorológicos son extremos, y en España el consumo de carbón sigue mantenido en sus máximos y cada año crece un poco más. De hecho, el nuestro es uno de los países que continúa resistiéndose a las directivas europeas para el cierre de centrales térmicas y de minas, porque si bien la producción ha mellado bastante, sigue siendo la actividad principal para muchas comarcas de Aragón, Castilla La Mancha, Castilla y León y el Principado de Asturias.

El Ártico ha experimentado una disminución drástica del hielo | BBC

Zonas todas ellas muy arraigadas a la actividad de la extracción de materiales y/o minerales, poco desarrolladas a nivel educativo, con una clara brecha laboral entre hombres y mujeres, fuerte pérdida de población en beneficio de las ciudades, y escasez de empleos de alta cualificación. El porqué, depende de a quién se lo preguntes. Unos aseguran que la culpa es de la escasez de proyectos para la reconversión hacia actividades más limpias y renovables, otros están convencidos de que si la situación no ha cambiado es porque la minería en España tiene futuro, y su consumo seguirá siendo pieza clave para el abastecimiento de los hogares españoles.

Tatiana Nuño, responsable de la campaña de cambio climático de Greenpeace, se congratula de que a día de hoy las políticas europeas para el cierre de las centrales térmicas vayan a buen ritmo, de que las minas estén poco a poco cerrando, y de que cada vez es mayor la concienciación de la sociedad para la lucha contra todo aquello que provoque emisiones de CO2. A la vez que se muestra preocupada porque ese receso en la producción nacional de carbón, que no es suficiente para al auto-abastecimiento, se haya paliado con importaciones desde otros países como China o Estados Unidos. No en vano, más del 80% del carbón consumido en España el año pasado para la producción de electricidad fue importado.

Es decir, no solo basta con reducir la producción propia, también deben llevarse a cabo políticas que generen alternativas sostenibles y que sirvan para convencer a los españoles de que el cambio merece la pena. Medidas y proyectos que no acaban de llegar porque no interesan a las élites políticas, más interesados en los puestos vacantes en las eléctricas que en buscar lo mejor para el medio ambiente. De cualquier forma, están puestas las bases hacia una transición más justa y sostenible ambientalmente, pues Alemania ya ha demostrado que es posible siempre que haya alternativas sólidas, y China y Estados Unidos, a pesar de ser monopolios energéticos, están cuidando mucho el reducir poco a poco la producción.

Para Jamín Suárez, actualmente empleado del sector minero, es totalmente innecesario el cierre de las minas de carbón porque es posible capturar mediante novedosas técnicas el CO2 de forma que la contaminación se reduzca de forma exponencial. Además, le parece poco razonable desperdiciar las enormes cantidades de carbón todavía disponibles en nuestras minas. Solo se explica esta tendencia al cierre, y a la importancia de carbón de otros lugares, porque eso dentro de unos años supondrá un encarecimiento de la producción nacional que podrá venderse a precios desorbitados. Además, ve una utopía la posibilidad de abastecerse solamente con energías renovables. Tanto por nuestro estilo de vida, el alto coste que eso supondría, y el interés de los políticos en que las eléctricas sigan funcionando a ritmos vertiginosos.

Hoy en día existen las máximas garantías de que trabajar en una mina es seguro. Tanto en lo que se refiere a la protección personal, con elementos de última generación que distan de ser simplemente mascarillas, monos o cascos, como a unas condiciones mínimas de salubridad en las que existen medios para saber si falta oxígeno, si existen fugas de gas, si se pueden producir hundimientos del terreno, o filtraciones e inundaciones. Por último, Jamín hace especial hincapié que para él no hay actividad más digna y llena de compañerismo que trabajar de minero, donde cada trabajador estaría dispuesto a arriesgar su vida para salvar la del de al lado.

Se necesita realizar una mayor inversión en energías renovables | Anpier

Bien es cierto que cada vez son menos los que defienden que se siga extrayendo carbón por sus impactos sobre el hábitat y el terreno. Y que lo conveniente sería que lo más pronto posible se produzca el total trasvase a las energías renovables. Ahora bien, ni mucho menos es tan fácil como parece. Antes habrá que preparar y educar a todos aquellos que viven de las minas para que encuentren otras solucionen laborales que les satisfagan. Lo que implica hacer una apuesta clara e inequívoca por aquello que tal vez no genera tanto dinero pero beneficia a todo el mundo, planeta incluido. El reto es necesario, ahora, que se sientan aludidos los que tienen que sentirse.

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