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Periódico universitario UCM en la web 2.0

Una batalla despiadada contra los límites: la pequeña historia del ballet

Una de las danzas más introvertidas y desconocidas del panorama nacional muestra su cara oculta 

Los orígenes del ballet se remontan al Renacimiento italiano, el cual se dio durante los siglos XV y XVI. Este tipo de danza más tarde llegó hasta Francia gracias a Catherine de Médici, integrante de la nobleza italiana que se casó con Enrique II de Francia. Desde sus orígenes se trató de una disciplina de baile destinada a entretener, principalmente, a la aristocracia. 

Le ballet des Polonais se estrenó en el año 1573 y se dice que fue la primera pieza de ballet puesta en escena. Fue la misma Catherine de Médici la que promovió esta representación en honor al embajador polaco en su visita a París. Esta pieza se trataba de un ‘ballet de corte’. No tenían un argumento en sí dramatizado a lo largo de la pieza, sino que se trataba de una serie de diferentes bailes que giraban todos en torno a un tema principal

Ya en 1661, en Francia, Luis XVI (“el rey Sol”) creía en la existencia de una necesidad de profesionalización del ballet,  así creó la primera escuela de la danza: la Académie Royale de la Musique. Es de esta primigenia academia de donde surgirá la compañía, Ballet de Opera de Paris.  

Un intenso trabajo silencioso, una batalla despiadada contra los límites del cuerpo, que cuenta con el único objetivo de poder tocar con la punta de los dedos ese trocito de cielo reservado a los dioses. Años de sacrificio intenso para poder disfrutar un día la caricia de los aplausos. Una breve pausa sobre los incesantes elementos artísticos y musicales rozan el séptimo arte: el Ballet.

Una breve pausa sobre los incesantes elementos artísticos y musicales rozan el séptimo arte: el Ballet.

Durante el transcurso de las clases enfocadas en muchas partes diferentes del cuerpo: brazos, piernas, músculos del estómago, pies y tobillos, se van tornando cada vez más fuertes y firmes. La práctica de este arte de manera regular puede mejorar la postura y el equilibrio, lo que resulta en una figura más larga, delgada y elegante. Es, no obstante, una forma extrema de movimiento que ejerce mucha presión sobre las articulaciones.

Los beneficios físicos del ballet se empiezan a notar alrededor de unas pocas semanas de asistencia regular a las clases de ensayo. Sin embargo, la sensación de bienestar de las lecciones será visible casi inmediatamente, pues además de la actividad física, el ballet es excelente para la salud mental.

Cuando los bailarines profesionales bailan en el escenario, lo que vemos son poses perfectas y agraciados movimientos, pero de cerca es evidente que el esfuerzo es arduo y el sudor corre. El elemento principal en el Ballet es la colocación. En tanto en cuanto que se refiere a la colocación de los hombros en el mismo plano que las caderas en relación con el suelo. Así el bailarín puede, en gran medida, manejar mejor los movimientos del torso mientras las piernas se mueven en diferentes direcciones dependiendo de la postura.

El mundo masculino en el Ballet 

El mundo del ballet sigue siendo un espacio predominantemente femenino, pero a medida que los beneficios físicos del ballet se han ido conociendo más allá de los salones de clase y los escenarios, más hombres están incorporando la danza a su rutina de ejercitación. Muchos deportistas profesionales ya han descubierto cómo el ballet les puede ayudar.

En la mayoría de ocasiones, la concepción de la danza en la mente de las personas está reservada casi en su totalidad para mujeres. En pleno siglo XXI, eso ha ido cambiando gradualmente, porque no siempre fue así. No solo en los inicios de este arte allá por el siglo XV, el papel estaba reservado para mujeres. En el Ballet romántico, que aparece en los primeros años del siglo XIX, se otorgaba a la bailarina un papel preponderante por delante del hombre. Sin embargo, a día de hoy, la sociedad ha comprendido que la danza es inherente a cualquier género y que por tanto,  no tiene distinciones entre hombres y mujeres.

En ese video se ha intentado encontrar la perspectiva de aquellos bailarines que llevan toda la vida haciendo ballet. Las experiencias, vivencias y anécdotas que Mónica y Luis aportan al reportaje le dan una visión completamente diferente de lo que la población cree sobre este arte. Además, se ha querido matizar la diferenciación en el escenario entre la figura masculina y femenina, y que fueran ellos mismos los que nos ayudaran a ver las diferencias fundamentales.

Se busca la perspectiva de alguien que tiene la capacidad de transformar un material y adecuarlo a diferentes personas y momentos. Por otro lado, se ha intentado entrevistar a una coreógrafa que ha sido y es hasta la fecha bailarina, en esa simbiosis entre ambos puestos le da a la entrevistada la capacidad de ver las diferencias que un puesto y otro entrañan.

Entre los diferentes perfiles de los entrevistados, se encuentran personas que son asiduos a ver obras de ballet, personas que han ido por primera vez a una representación y por otra parte, entrevistados que nunca han ido a ver una obra. Es interesante ver cómo dependiendo de lo asiduos que sean yendo a ver representaciones, cambia su manera de ver esta danza.