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Periódico universitario UCM en la web 2.0

Un paseo por el Jardín Botánico de la UCM

El Real Jardín Botánico Alfonso XIII, situado en el corazón de Ciudad Universitaria y a pocos metros de la Facultad de Biológicas y de Ciencias de la Información, constituye un espacio natural en el que evadirse del estrés y el ajetreo propios de la ciudad.

Plano RJB. Imagen de: madrimasd.org

Plano RJB. Imagen de: madrimasd.org

El nombre del parque no es mera casualidad.  Fue este monarca el que en 1927 planteó, en el proyecto original de construcción de Ciudad Universitaria, la necesidad de destinar un espacio dedicado a la investigación y divulgación botánica. Los deseos de Alfonso XIII comenzaron a tomar forma en 1997, de la mano del arquitecto Gil-Albert.

A juicio de Lorena García, coordinadora de visitas del jardín, el proyecto finalmente vio la luz en el otoño del 2001, habiendo alcanzado las expectativas del monarca en cuanto a su estratégica ubicación, situándose entre las Facultades de Farmacia y Ciencias, a las que debía de dar servicio.

Zona verde Real Jardín Botánico Alfonso XIII. Imagen de: Cristina Gregorio

Zona verde Real Jardín Botánico Alfonso XIII. Imagen de: Cristina Gregorio

Con una superficie de 50.000 m² y alrededor de 1.000 especies vegetales, el espacio botánico se divide en grandes áreas, como por ejemplo: bosque de ribera, pinar de pino silvestre, coníferas, lámina de agua, hortenses y frondosas. Las plantas están identificadas mediante carteles en los que se indica la familia a la que pertenecen, el nombre científico y el vulgar. Como curiosidad, algunos de esos carteles están acompañados de fragmentos del Quijote.

Lorena García describe el jardín como un espacio dedicado íntegramente a las especies autóctonas de toda la Península Ibérica. Sin embargo, durante los últimos años se han incorporado ejemplares exóticos.

Dentro del propio recinto se encuentran dos invernaderos, uno de ellos recién instalado. Sin embargo, ninguno pertenece al jardín como tal, ya que son las Facultades de Ciencias Biológicas y de Farmacia las que llevan las investigaciones. Son precisamente estas facultades las que llevan a cabo diversos trabajos de seguimiento, como por ejemplo el muestreo de una parte de nuestra fauna autóctona . El caso más representativo lo encontramos en el anillamiento de aves. Cada quince días, un grupo de anilladores atrapan a los ejemplares para la realización de un censo.

Pero no solamente las aves son objeto de estudio. Hormigas, murciélagos y mariposas también forman parte de ello.

El jardín cuenta con un total de quince trabajadores:

  • Cinco personas en la parte administrativa
  • Cinco jardineros
  • Cinco auxiliares de servicio, compartidos con otras facultades

En cuanto a la afluencia, cambia mucho según la época del año. En los meses de noviembre y diciembre los visitantes más asiduos son vecinos de los barrios colindantes (Metropolitano, Moncloa, etc). La mayor parte de estos son jubilados que acuden a pasear. Por otro lado, en los meses de febrero a junio se organizan visitas guiadas que interesan especialmente a grupos de adultos y a colegios. Estos últimos pueden encontrar en el jardín diversos temas educativos, como por ejemplo el espacio didáctico del  Reloj-Biogeológico. En este reloj la historia de la Tierra está dividida en 15 intervalos de tiempo que aparecen representados por un color. En cada periodo se explican los principales procesos geológicos y la evolución de la vida.

Las visitas, cuya duración oscila la hora, son gratuitas y han de solicitarse con antelación. En ocasiones se combinan con museos de la Facultad de Biológicas, como la Colección Etnobotánica  y el Museo de Anatomía Comparada de Vertebrados .

No es este un simple jardín-museo de especies típicas peninsulares, sino que su tarea y labor trasciende sus objetivos, siendo capaz de dar cabida a otra serie de actividades que hacen de la vida universitaria algo mucho más fácil de sobrellevar.

A lo largo del año y atendiendo sobre todo al periodo lectivo, el jardín facilita una serie de talleres distintos a los impartidos en las demás Facultades, enriqueciendo los objetivos docentes e investigadores y atendiendo a la difusión de contenidos, tradición y cultura que tienen lugar en múltiples pueblos y regiones de la Península. Para realizar dichas actividades, el Real Jardín Botánico, cuenta con un Centro de Interpretación de la Biodiversidad dividido en una sala de exposiciones y una pequeña aula taller, que se combinan para poder poner en práctica lo aprendido en la primera estancia.

Zarzos. Imagen de: https://www.google.es/imghp?hl=es

Zarzos. Imagen de: https://www.google.es/imghp?hl=es

La última exposición que ha tenido lugar trató sobre “Plantas tintóreas” para la cual se produjo igualmente una serie de pequeños talleres en los que se tintaban pañuelos de seda, hilos de lana, etc., todo ello, con motivo de la “Semana de la Ciencia” en la que suelen participar.

Plantas tintóreas 1

Pañuelos teñidos. Imagen de: https://www.google.es/imghp?hl=es

Aromaterapia. Imagen de: https://www.google.es/imghp?hl=es

Aromaterapia. Imagen de: https://www.google.es/imghp?hl=es

Además, han tenido lugar otra serie de actividades como talleres de aromaterapia, alimentación urbana y espacios agrarios e incluso, otros más tradicionales y prácticamente olvidados, como el destinado a aprender a tejer vegetales mediante los denominados “zarzos”. Aunque no existe oficialmente fecha de inauguración, seguramente más pronto que tarde, se celebrará un taller sobre brujería, del que están convencidos, causará las delicias de los asiduos al jardín e interesados en el esoterismo.

Pero no solo de plantas y especies vegetales vive el Botánico Alfonso XIII. Es bien conocido por su participación y colaboración con el Ayto. de Madrid, en la celebración de conciertos, actividades y eventos al aire libre, a los que cada año acuden miles de personas. A disposición de todas aquellas empresas, individuos, instituciones, etc., se encuentran disponible distintos espacios donde celebrar los actos que prefieran. Muy famosos son los conciertos de verano, las noches del botánico con las que han conseguido numerosos premios), pero también es destacable el alquiler que realizan a campamentos y organizadores de los mismos, a fin de realizar actividades suplementarias capaces de distraer a los más pequeños de la casa.

Pero si de verdad es interesante la atención que se le pueda prestar a espacio tan bello y dinámico, no es por lo que hoy pueda ofrecer, sino por lo que le queda por demostrar. Desde que se inaugurara en el 2001, el Botánico de la Complutense ya supuso una garantía incuestionable y con visos de futuro de para poder albergar especies variadas y amenazadas por la mano del hombre. Pese a su corta edad, parece cumplir con el cometido por el que fue pensado y posteriormente diseñado, e incluso alguno que otro más. Se están llevando a cabo muchas de las funciones pedagógicas y de divulgación como herramienta de apoyo a los propios docentes de la Universidad, pero también para otras personas ajenas a la institución.

Pero no está todo hecho. Con la publicación del “Plan estratégico integral del Botánico para la UCM”, está previsto que todas sus infraestructuras y recursos puedan aprovecharse mucho más por la comunidad universitaria, pero también por visitantes de Madrid y de toda España, consiguiendo que vean en este espacio, un lugar para aprender, pero también para la relajación, abstracción y en definitiva, para el disfrute de un espacio verde inigualable y solo por detrás del Real Jardín Botánico de Madrid.

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