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Periódico universitario UCM en la web 2.0

Tu futura profesión: bombero

Con pantalón y chaqueta azul marino, con el oso y el madroño puesto en sus uniformes y botas negras, un grupo de hombres exponen sus vidas en lo que es su trabajo del día a día; son los bomberos de Madrid, cuya profesión es arriesgada en todo momento. Todos nos acordamos de los hechos de Atocha del 11 de marzo en 2004, el incendio del edificio Windsor en 2005, el atentado de la T4 en 2006 o el accidente aéreo en Barajas en 2008.

Pero no solo se dedican a apagar incendios o salvar vidas. Muchos son los tópicos sobre la profesión de bombero. Preguntando a varias personas sobre que era para ellos ser bomberos, o a que se dedicaba un bombero, la mayoría contestaban: “un bombero salva vidas”, “un bombero se dedica a apagar fuegos”. Y no, no es lo único. Hay una gran variedad de sucesos a los que acuden día a día estos profesionales, pequeños y no tan pequeños incidentes que tan solo son conocidos por las personas implicadas; sucesos que no llegan a tener una repercusión mediática: una cornisa que se desploma, un árbol en mal estado, un ascensor atascado, un accidente de coche, e incluso recoger abejas.

Son las 8:45 de la mañana en Madrid, un grupo de hombres sale del Parque de Bomberos de la Calle Santa Engracia, en el Distrito de Chamberí. A estos les hace el relevo otros tantos que vienen de sus casas, dispuestos a trabajar a lo largo de las 24 horas del día. Sí, seguidas, porque nunca saben cuándo les va a tocar salir. Desde el primer minuto hasta el último tienen que estar atentos al timbre del parque. No descansan las 8 horas necesarias para estar bien, ni comen a una hora decente en muchos casos. Tienen un día distinto al de los demás.

“Si no te gusta, no lo hagas”. Este sería el mensaje principal que cualquier profesional te daría si estuvieras interesado en la formación para ser bombero y que deberíamos tener en cuenta casi para cualquier otra actividad que quisiéramos desempeñar. Antes de empezar, y a fin de conocer mucho más en qué consiste el oficio de bombero, es interesante consultar a familiares, amigos o conocidos que estén empezando o se hallen inmersos en las pruebas de capacitación, para que puedan asesorarte en torno a lo que te gusta. En la entrevista realizada a Mario Martínez Cámara, Sargento del Parque de Bomberos I de Santa Engracia, queda de relieve, que se trata de una profesión a la que te tienes que acercar progresivamente porque te guste, ya que las distintas pruebas que más tarde te van a exigir serán demasiado laboriosas y costosas como para que “no te guste lo que estás haciendo”.

Los mismos estudiantes de la academia-centro de formación “OPOSUR BOMBEROS”, han destacado en todas sus intervenciones, que la práctica y formación para llegar a ser bombero viene dada desde que eran muy pequeños, haciendo especial hincapié en la compaginación de los estudios obligatorios y la preparación de oposiciones, que solo mediante ese entusiasmo y objetivo se consigue.

Desde 2005, “OPOSUR”, lleva preparando opositores para bomberos posibilitando prácticas en todas las pruebas necesarias para ser bombero (tanto en teoría como en práctica). Mediante una política basada en esfuerzo, la seriedad y la disciplina, rápidamente se observan los frutos de los estudiantes que realizan sus prácticas en las instalaciones, teniendo que abrir finalmente otro segundo centro en Fuenlabrada, debido a los buenos datos de aprobados y fama que iba ganando.

Academia OPOSUR bomberos

Academia de bomberos OPOSUR. Imagen de: Álvaro Laredo

Este centro de formación pone a disposición de los interesados, talleres de toda clase relacionados con la profesión, aulas teóricas y de oficios, profesores titulados, entrenadores de reconocido prestigio, gimnasios, instalaciones deportivas, etc. Por una cuota realmente atractiva, de 99€/mes (69€/mes para Aytos. y Comunidades externas a Madrid), “OPOSUR BOMBEROS” prepara de forma completa en sus ocho grupos a todos sus alumnos en las categorías de “Gym” (6 horas semanales), “Carrera” (todos los días), Natación (2 horas semanales), “Temario” (4 horas a la semana), “Multioficio” (3 horas a la semana) y “Mecánica” (3 horas semanales). Es conveniente añadir, que los alumnos del centro, demuestran, ante todo, su agradecimiento ante las enseñanzas impartidas, así como la simpatía mostrada por los docentes y que ayuda en gran medida a realizar las tareas que día a día les exige su formación. La dedicación de algunos de ellos es tal, que incluso han sentido la necesidad, de una vez acabados aquí los estudios, seguir formando parte de la familia de “OPOSUR”, pasando a formar parte del cuerpo docente al que solo se accede mediante la previa aprobación de la correspondiente convocatoria.

Atendida la peculiaridad principal de la profesión (la vocación), existen distintos requisitos o pruebas de acceso para poder llevar a cabo la oposición que facilita el acceso a la profesión, al menos, en el rango de “Combatiente” o ayudante de Departamento. Comunes en todas las convocatorias, se ha de rellenar una instancia y pagar las tasas indicadas para cada una de las convocatorias respectivas, aunque esto no es un seguro para su aprobación o rechazo en una calificación final. De esta manera, la convocatoria dirigida a un individuo que pretenda acceder a la profesión, podrá ser rechazada si no cumple con los requisitos mínimos en cuanto a lo que titulación se refiere, variando según el grupo al que nos presentemos (A1, A2, B, C1 o C2), aunque en todo caso habremos de tener el Graduado Escolar como mínimo; si no se cuenta con el permiso de conducir tipo “B” y “BTP” destinado al transporte público y vehículos prioritarios, igualmente, es importante tener en cuenta la nacionalidad, ya que será obligatorio para poder presentarse al examen formar parte de la Unión Europea o tener la nacionalidad española. Las edades, entre las que se pueden presentar los candidatos, los 18 años, siendo 21 los necesarios para poder ser bombero conductor, hasta la edad de jubilación u otros límites que serán determinados por la subcategoría de trabajo por el que se opte.

No existe, por otra parte, una altura máxima o mínima a tener en cuenta para poder opositar, aunque según el puesto al que se opte, se podrán adecuar los límites necesarios para las funciones a desempeñar. Y lo más importante. Deberemos contar con las capacidades físicas y psicológicas que nos permitan llevar a cabo las tareas mandadas, así como que el opositor no haya sido apartado del servicio de las Administraciones Públicas mediante expediente disciplinario o hallarse en un estado de inhabilitación absoluta para el ejercicio de empleos o cargos públicos. Cumplidas las normas para presentarse en las convocatorias que vayan sucediéndose y en lo que refiere a las pruebas, se dividirán en unas de carácter físico y teórico. A partir de un test de personalidad y un reconocimiento médico, se llevarán a cabo una serie de pruebas rutinarias, aunque se podrá dar la existencia de otras especiales como la “prueba de oficio” o la “prueba de conducción”.

Las categorías de pruebas físicas a las que los examinadores podrán someter a los candidatos son:

  • La carrera de 100 metros lisos
  • La carrera de 1000 metros lisos
  • Dominadas
  • Natación
  • “Press” de banca
  • Salto vertical
  • Saltos laterales en banco sueco
  • Trepar por la cuerda (la más dura y exigente)

Las respectivas teóricas se basarán en un examen tipo test de entre 50 y 100 preguntas, teniendo la posibilidad de elegir entre cuatro respuestas distintas. Desde teoría basada en distintos volúmenes sobre Fundamentos Teóricos, hasta otros sobre Equipamiento y Técnicas de Intervención, todos los conocimientos adquiridos a través de los libros e impartidos en las respectivas academias son especialmente útiles y por supuesto, imprescindibles, para poder saber cómo actuar en cada momento de la intervención, siendo incluso, un útil manual o guía para los futuros profesionales.

Además de la Escala Operativa, se puede acceder a la Escala Técnica. Para poder alcanzarlo será necesario una titulación universitaria a nivel de ingeniería, alcanzando el puesto de Oficial. Luego, internamente, se podrá acceder a diferentes categorías, como son: jefe de grupo, sargento, suboficial, para los que necesitas unos estudios mínimos de Bachillerato.

Una vez dentro, no todo es coser y cantar. Los “chinos” o “campanas”, como se les llama a los recién entrados en el parque, nos dice Mario Martínez, “están durante dos años acompañando al mando de la intervención. No se despegan de él”. Y es que el bombero tiene que ir adquiriendo esa experiencia que le haga desarrollar su trabajo de la manera más perfecta posible.

Aparte de los jóvenes, los bomberos están organizados por “ramas” de trabajo. Normalmente, cada uno tiene asignadas una serie de funciones: unos se encargan de apagar el fuego, rescatar a víctimas, preparar las instalaciones necesarias para dar agua, etc.

Fotografía realizada en la Calle de Santa Engracia, Madrid

Fachada principal del Parque de Bomberos de Santa Engracia, Madrid. Imagen de: “fotoMadrid.com”

Uno de los Parques de Bomberos del Ayuntamiento de Madrid donde cohabitan alrededor de 120 efectivos divididos en turnos, es el Parque Santa Engracia. Situado en el barrio de Ríos Rosas, en el Distrito de Chamberí, es el encargado de la zona de Moncloa-Aravaca, entre otras. En ella, nos encontramos con Ciudad Universitaria y, más concretamente, con nuestra facultad, Ciencias de la Información. Pese a no ir con mucha asiduidad, nos indican que recuerdan haber ido a laboratorios de las facultades de Biología y Química, así como a Colegios Mayores.

CCINF plano

Fotografía del plano de la Facultad de Periodismo para los bomberos de Madrid del Parque número I. Imagen de: Alba García

Pero cuando suena la sirena en este parque, los bomberos saben que se puede deber a una labor especial. No a un incendio. Ni a una inundación. Los, más o menos, 115 efectivos que forman parte del parque de Santa Engracia, en el distrito de Chamberí, están formados para recoger todo tipo de enjambres y colmenas en los puntos más diversos de la capital.

Conocidos por todos como el “Parque de las Abejas”, su labor consiste en retirar los panales. Para ello utilizan un fuelle con humo que atonta a las abejas y deja trabajar a los bomberos con mayor tranquilidad. Cuando ya no queda casi panal, se meten las abejas en grandes cajas de madera que se cierran herméticamente para que no salgan. Una vez que las cajas están llenas y en la propia abejoneta (mezcla de abeja y furgoneta) se trasladan a una zona frente al aparcamiento del Teleférico, en la Casa de Campo. Allí se dejan en unas colmenas y, cuando hay un número suficiente, se la llevan productores privados pertenecientes a la Asociación de Apicultores de la Comunidad de Madrid (Apiscam) para su explotación.

Pese a ser un trabajo duro y para el que han tenido que “sudar la gota gorda” para llegar, los bomberos no se arrepienten de su elección. Haber escogido este trabajo tiene que ser puramente vocación. El Cabo Conductor del Parque, Javier Martín, afirma que “tenemos que estar preparados para lo que nos podamos encontrar. Hemos pasado de todo, desde ratos buenos hasta ratos que es preferible olvidar”.

El atentado de Atocha, donde fallecieron 200 personas, en marzo de 2004; el accidente en el avión de Spanair  de 2008  donde hubo 153 muertos y 19 heridos; el atentado de la T-4  del 30 de diciembre de 2006; o el incendio del edificio Windsor  en febrero de 2005, son algunos de los ejemplos que más ahondan en el recuerdo de los bomberos de Madrid.

ABC portadas

Portadas del Diario ABC pertenecientes a cada acto ocurrido. Imágenes de: http://hemeroteca.abc.es/

Son historias duras, que les quedan en el recuerdo o que, sencillamente, prefieren olvidar. Pero también hay historias “divertidas”. Me acuerdo de una llamada que nos hicieron hace unos años, varios chicos jóvenes. Cuando llegamos al lugar indicado, nos encontramos con un chico al que sus amigos, para hacer una broma, le habían cerrado un candado en la oreja, en el agujero de una dilatación. Tuvimos que quitarle el candado con unas cizallas. Dudo que vuelva a quedarse dormido con sus amigos delante” afirma Javier Durán, bombero del parque.

Ser bombero no es fácil. Es un trabajo con muchas exigencias y algunas veces un tanto ingrato. Son conscientes de que en ocasiones sus vidas dependen de la destreza, agilidad y capacidad de reacción que posean ellos mismos y sus compañeros. Pero además dejan a sus familias en casa con una preocupación que muchas otras profesiones no tienen. Las mujeres e hijos de los bomberos no saben en que se pueden meter sus maridos y padres, no saben si van a volver al día siguiente contando una historia divertida o cabizbajos por lo ocurrido; es otro punto difícil. En este trabajo la frase “tu vida pende de un hilo” se hace realidad en más de una ocasión.

Hoy, el Cuerpo de Bomberos de Madrid representa a matafuegos y mangueros de épocas pasadas, teniendo encima más de cuatro siglos al servicio de la ciudad.

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