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Periódico universitario UCM en la web 2.0

Taxistas versus Uber y Cabify: un sector en plena guerra

El transporte urbano cuenta con numerosas versiones, desde los autobuses o el metro hasta los taxis convencionales o los denominados Vehículos de Alquiler con Conductor (VTC). Esta última versión, la más novedosa, es más conocida por los nombres propios: ‘Uber’ y ‘Cabify’. Uber y Cabify son dos aplicaciones que ofrecen el servicio de transporte a partir de la geolocalización del usuario. La plataforma digital permite esta localización a través del GPS del dispositivo y le envía el vehículo más cercano. A través de la app, el usuario puede elegir el coche en el que prefiere viajar, el número de ocupantes, incluso, realizar el pago. El precio de este servicio suele ser inferior al de un taxi normal, puesto que son vehículos que se regulan por un sistema de licencias diferente.

Las tarifas de cobro son el principal elemento diferenciador entre estas dos aplicaciones. Uber cuenta con una tarifa basada en el kilómetro y minuto. Cobran 1,20 euros por cada kilómetro recorrido y 0,10 euros adicionales por cada minuto en marcha, teniendo como precio mínimo cinco euros. Mientras que Cabify solo cobra por los kilómetros realizados, 1,65 euros para los 20 primeros kilómetros y 1,10 para el resto. En este caso, el importe mínimo es de seis euros pero en caso de retención no cuantifica el tiempo gastado.

Los taxis convencionales tienen un sistema diferente de tarifas. Arrancan con una precio fijo de 2,40 euros por iniciar el servicio y a esto se suma la tarifa por kilómetro y por tiempo transcurrido. Además, en caso de que sea de noche, la tarifa aumenta.

Aquí están los dos frentes del enfrentamiento que se está librando en la actualidad. Por un lado, los servicios de alquiler de vehículos con conductor y, por otro, los taxistas tradicionales. Dos colectivos cuya principal diferencia radica en el sistema de licencias. Uber y Cabify están regulados por licencias VTC, licencias pensadas para conductores profesionales que conducen vehículos con licencia de transporte de pasajeros. Las licencias VTC son más baratas, cuestan 40.000 euros, frente a los 150.000 de una licencia de taxi.

 

Otra de las razones por las que ha estallado la guerra es que los taxistas consideran que hay demasiados VTCs en circulación. La ley establece, desde julio de 2013 que debe de haber un VTC por cada 30 taxis, pero un vacío legal ha hecho que se concedieran más licencias y haya un VTC por cada 12 taxis. Una relación que los taxistas consideran desproporcionada e injusta.

El colectivo está en pie de guerra contra las instituciones desde hace meses porque consideran que se está dando un trato de favor a los servicios de alquiler de vehículos con conductor (VCT) como Uber y Cabify. Este año ya han tenido lugar dos huelgas en las principales ciudades de España: Barcelona y Madrid, el 16 de marzo y el 6 de abril. Con motivo de esta disputa se ha organizado el Primer Congreso Nacional del Taxi, previsto para el próximo 30 de mayo. Esta manifestación reunirá a más de 60 organizaciones del sector así como a la Mesa Estatal del Taxi (METAXI), la Confederación de Taxis Autónomos de España (CTAE) y la organización Elite Taxi España.

Uber y Cabify no se han quedado callados ante las protestas del gremio de taxistas. Muchas de estas agrupaciones han acabado en lanzamiento de huevos o ácido hacia los vehículos de las compañías de movilidad alternativa. Afirman que ellos operan de forma legal y que se puede dar un dialogo constructivo y una convivencia entre todos. Insisten, además, en que ellos ofrecen un servicio muy demandado en España y que no captan gente por la calle ya que todos sus clientes deben solicitar el traslado a través de su app de forma previa.

 

 

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