Hoy en día los medios de comunicación compiten por ser los primeros en informar sobre hechos noticiosos a los lectores, ya que cada vez la inmediatez tiene una mayor importancia, sobre todo desde que cualquiera puede consumir la información con solo un click, ya no es necesario esperar al día siguiente para leer el periódico o para ver el informativo, sino que quien quiere estar informado las 24 horas del día puede hacerlo con facilidad. El mayor problema que esto conlleva es que algunas noticias son publicadas sin una previa verificación y contraste de los hechos y fuentes.

Esto resuelve unas determinadas necesidades informativas al público, pero también crea otras nuevas. Es en este contexto donde surge elSlow Journalism” o “Periodismo lento, un tipo de periodismo que no da tanta importancia a la inmediatez, pero sí al contenido. De esta forma, la calidad de la información es mayor y más especializada, ya que ha sido más elaborada. Además, la extensión de las piezas no se limita, ya que para conseguir calidad y rigor, lo mejor es un periodismo de largo formato, destacando géneros como el ensayo, la crónica, la entrevista o el reportaje en profundidad.

Mientras la mayoría de los medios de comunicación optan por un concepto de novedad desaforada en detrimento de la calidad informativa y formal, el medio slow journalism se encamina hacia lo contrario, información concienzuda y trabajada el tiempo suficiente para ofrecer una calidad óptima al usuario, así como alcanzar cotas más altas de especialización y ahondamiento.Se pretende que el contenido no sea “de usar y tirar, sino que sea una información que se lee por placer y con tiempo para poder disfrutarla, el bálsamo para una sociedad demasiado acelerada.

 

Un fenómeno aún por explotar en España

Aunque existen numerosos modelos de éxito en países como Estados Unidos, Francia, Alemania o Reino Unido, que avalan la potencial rentabilidad, el concepto en nuestro país aún no ha sido del todo explotado. Por otra parte, existe algún ejemplo en España, solamente en el ámbito de los videojuegos. Una de las más representativas es la Revista Manual, una publicación especializada en su totalidad en videojuegos, y de las pocas publicaciones en papel con relativo éxito del Slow Journalism cultural de España.

Dispone de unas 200 páginas, lo que entra dentro de lo común en la prensa de este tipo, y cuenta como mínimo con cuatro entrevistas, cuatro reportajes y doce artículos por tirada. Manual se puede adquirir de dos maneras distintas, mediante suscripción o por compra en establecimientos. No obstante, los suscriptores tienen prioridad en todas las tiradas, de manera que, en caso de que agoten los números disponibles, a los comercios no llegarán ejemplares. El precio de dicha suscripción es de 19,95€ al año, el mismo al que se puede adquirir en los establecimientos, pero si se opta por esta segunda opción no se dispondrá de la preferencia mencionada.

 

Por lo general, el precio de las publicaciones del Slow Journalism es más alto que el periodismo tradicional, aunque esto se debe a la mayor calidad de la información ya mencionada anteriormente.

Otra publicación de este tipo es GTM, que desde 2016 apuesta por un periodismo libre e independiente, que delega su sustento en sus suscriptores para no depender de ninguna empresa que pague por publicidad y pueda tener algo que ver con el contenido que elaboran. Además, dejan de lado la publicación online y se enfocan más en un formato en papel a la que denominan “edición de lujo” en la que miman la calidad de los materiales, el diseño, la redacción y el arte. Es esta la razón por la que fueron ganadores del premio DeVuego a Mejor Revista de Videojuegos del año 2017, tan solo un año después de su creación.

Conversamos con los responsables editoriales de la revista GTM, quienes reflexionan sobre el concepto de Slow Journalism.

 

 

Por otra parte, los propios profesionales – o al menos futuros profesionales – del periodismo no están exentos del desconocimiento que se produce alrededor de esta práctica. Bien sea porque es relativamente novedoso o porque en España no hay aún una tendencia a su uso, el Slow Journalism es un tipo de periodismo bastante desconocido en esta misma carrera universitaria, probablemente porque no se habla en las aulas de esta posibilidad.

 

A fin de comprobar si es cierta esta conjetura, que los jóvenes periodistas no tienen muy claro qué es el Slow Journalism, decidimos preguntar a varios estudiantes de la Universidad Complutense de Madrid si estaban familiarizados con el concepto, así como si conocían medios de comunicación que lo practicasen y si están interesados en su consumo o incluso en trabajar en un medio que promueva este tipo de “periodismo de cocción lenta” como su base.

 

 

Como se observa observar en el vídeo sólo dos de todos los alumnos entrevistados conocían el concepto de Slow Journalism, y cuándo se les preguntaba por medios que pudieran realizarlo o al menos generar un tipo de periodismo similar, todos los ejemplos citaban programas o medios que trabajan con un periodismo de investigación. Sin embargo al llegar a la pregunta: “¿Consumirías un medio de Slow Journalism?”  la cosa cambiaba muchísimo. Prácticamente todos los alumnos entrevistados respondieron de forma afirmativa, al igual que al consultarles si se plantearían trabajar como periodistas de Slow Journalism.

 

Se llega a la conclusión de que los futuros profesionales ven una buena oportunidad de trabajo en el Slow Journalism y aventurándonos un poco más, podemos añadir incluso que pueden considerarlo una buena idea innovadora, puesto que parecían bastante conformes al consumo de un hipotético medio que lo practicara. Sin embargo, mientras en España este tipo de periodismo continúe escondido, siendo pocos los medios que se atrevan a dar el paso, el Slow Journalism seguirá siendo una práctica desconocida, que al mismo tiempo no se tendrá en consideración a la hora de formar a los futuros profesionales en un aula.

 

Imagen de portada: brotiN biswaS