Pages Navigation Menu

Periódico universitario UCM en la web 2.0

La siesta: de costumbre española a privilegio

Dormir la siesta en el sofá, todo un clásico

La siesta, una costumbre española que cada vez se encuentra más extendida. Veinte minutos y después de comer, el tiempo y el momento idóneo para dormirla

La siesta nos trae un paréntesis de calma y tranquilidad en medio del ajetreo diario. Si por algo se caracteriza a un buen español es por su amor por ella. En el metro, en el parque o en el sofá, cualquier sitio es bueno para disfrutar de unos minutos de descanso.

Poder echarse una cabezadita, que ni mucho menos es una costumbre extendida en nuestro país, se ha convertido en un lujo que pocos trabajadores españoles pueden disfrutar, a pesar de que entre las 2 y las 5 de la tarde, algunos establecimientos de España cierran para permitir a sus trabajadores descansar después de una  larga y frenética mañana para así estar preparados  para una tarde llena de trabajo.

El pasado mes de septiembre el diario británico «The Telegraph» decidió criticar a España en sus páginas a cuenta de la castiza siesta. Esta tradición era calificada por el rotativo como un serio retroceso que sólo contribuía a que la productividad de los españoles descendiera notablemente. El artículo, que «The Telegraph» ilustraba con la llamativa imagen de un señor obeso dormido sobre una silla.

Aun así y a pesar de su “mala” fama, la siesta aporta muchos beneficios que están siendo alabados por multitud de organismos científicos, como por ejemplo la disminución de los riesgos cardiovasculares, la liberación de tensiones, el aumento de la capacidad de concentración y productividad, la consolidación de la memoria o el refuerzo del estado de alerta.

Hemos tenido la oportunidad de hablar con Tania Menéndez, licenciada en Comunicación Audiovisual por la UCM, Máster en Gestión Publicitaria, Doctora en Comunicación (especialización en Psicología Social) y actual responsable de proyectos y Comunicación en WakeApp Health sobre lo que hoy en día supone la siesta.

La última institución en declarar los beneficios de la siesta ha sido la Agencia Espacial Norteamericana (NASA), quien considera que el tiempo adecuado para una siesta modélica es de 26 minutos.  Los datos aportados por la Junta de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos (NTBS, en sus siglas en inglés) han demostrado la mejora de la efectividad de los controladores aéreos tras echarse una cabezadita.

A pesar de todo, aquí no termina de estar bien visto el hacer una pausa técnica en el trabajo para cerrar los ojos y reparar fuerzas. Es más, los españoles hemos desarrollado un cierto complejo de sesteantes al que últimamente ha contribuido la canciller Angela Merkel, quien junto a sus mariachis mediáticos han proyectado sobre el pueblo alemán una imagen distorsionada en la que nos pintan poco menos que meciéndonos sobre una tumbona bajo la palmera y tapándonos la cara con un sombrero de paja. Miren por dónde, ahora los expertos en recursos humanos de la propia Alemania han empezado a recomendar la incorporación de la siesta al horario laboral.

Pero no son los únicos. Google, señalada como una de las mejores empresas para trabajar ha sabido ver los beneficios de la siesta y por ello en sus oficinas de Sillicon Valley podemos encontrar cabinas en las que los empleados pueden dormir, un espacio dedicado a la siesta y a su importancia para rendir mejor en el trabajo. El buscador permite a sus empleados tomar un breve descanso tras el almuerzo durmiendo una siesta de 20 minutos para recuperar energía.

En Europa esta práctica no se encuentra muy extendida, aunque quizás algunas empresas deberían fijarse en Google y habilitar espacios para la siesta, pues quien sabe si  la alta productividad de los norteamericanos tenga algo que ver con esos 20 minutos que tienen para dormir en su trabajo.

Son muchas las personas que cada día realizan esta acción, pero realmente no son conscientes de lo que ello conlleva. Unos piensan que engorda, otros que aumenta la productividad e incluso los hay que echan las culpas al sueño de sus cambios de humor. En el siguiente vídeo algunos estudiantes de la Universidad Complutense de Madrid nos cuentan como son sus hábitos de sueño y qué sienten al hacer honor a esta tradición española que cada vez se está extendiendo más por otras partes del mundo.

Be Sociable, Share!

7 Comments

  1. Ojalá pudiésemos dormir la siesta muchas más veces. Estando las cosas como están, lo mejor que nos puede pasar ahora mismo es no dormirla, porque eso significa que estamos ocupados haciendo cosas (estudiando o trabajando). Pero sí, daría lo que fuese por echármela más a menudo.

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

La moderación de comentarios está activada. Su comentario podría tardar cierto tiempo en aparecer.