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Periódico universitario UCM en la web 2.0

Real food, la nueva tendencia que triunfa entre los jóvenes españoles

La salud de las personas tiene mucho que ver con los alimentos. Estos alimentos tienen una compleja matriz alimentaria, ya que muchos de los que ingerimos contienen un grado de procesamiento muy alto, lo que repercute de manera muy directa en nuestra salud  y en el estilo de vida.

Por tal motivo, nace el movimiento Realfooding, que sirve para defender la comida real y de verdad, para  combatir y eliminar la epidemia de los ultraprocesados, y para establecer como objetivo la mejora de la salud de la población a través de la alimentación.

Platos real food // @Realfooding

Platos real food //Grupo 5, @Realfooding

Realfooding, además de ser la traducción en inglés literal de “comida real”, es el nombre del fenómeno que hace tres años, en enero de 2017, inició el dietista y nutricionista Carlos Ríos, al denominar su propósito nutricional. 

El creador del movimiento lo define como  “un estilo de vida que se basa en comer comida real y evitar productos ultraprocesados, con el objetivo de pelear contra los mitos y los conflictos de intereses presentes en la nutrición.” 

En España, la comida procesada representa el 70% de la alimentación y aunque muchos de los ingredientes pasen desapercibidos gracias a las empresas de márketing, el abuso de este tipo de alimentos son causantes de muchas enfermedades cardiovasculares.

Según Justicia Alimentaria, son  90.000 las personas que pierden la vida al año en España por seguir una mala alimentación. El causante principal de estos fallecimientos es el exceso en el consumo de alimentos procesados, que repercute en la pérdida de salud y  en el surgimiento de enfermedades.  

Esto no quiere decir que haya que dejar de comer ultraprocesados para siempre, aunque la recomendación es muy sencilla: cuanto menos, mejor. Para luchar contra este tipo de alimentos, la mejor manera es visibilizar la comida real, tal y como hace una de las últimas tendencias nutricionales que arrasa en la redes sociales y  que cuenta con más de un millón de seguidores en instagram, el #realfood

El realfooding en profundidad

Al hablar de real food o realfooding hay que referirse a los alimentos que vienen directa o casi directamente de la naturaleza, como pueden ser las frutas, hortalizas o los pescados, y se dice “casi” porque, por ejemplo, la pasta, que es un alimento que no viene directamente de la naturaleza, sí que se elabora de manera natural a partir de un elemento que sí que proviene de la naturaleza como es la harina y  que constituirá un procesamiento de alimento saludable. 

El movimiento Realfooding ofrece las siguiente razones por las que las personas no deberían comer productos ultraprocesados:

  1. No son productos sanos. Contienen exceso de azúcares, grasas, sal y/o aditivos.
  2. Son productos altamente calóricos.
  3. Tienen escasos nutrientes para nuestro organismo.
  4. No son completamente saciables
  5. Sustituyen el consumo de alimentos verdaderos.
  6. Son de fácil accesibilidad y su publicidad es mucho más notable que la de los alimentos reales.

Este movimiento tiene su particular clasificación de los alimentos. La división consiste en organizar los alimentos en 3 grupos distintos: comida real, buenos procesados y ultraprocesados.

La comida real son aquellos alimentos mínimamente procesados o que tal procesamiento no haya dañado su composición y por lo tanto mantienen sus propiedades saludables presentes de manera natural. Dentro de este grupo podemos incluir las verduras, frutas, legumbres, pescado, huevos, carne sin procesar, leche, café, etc.

El segundo grupo es el de los buenos procesados. Estos son alimentos reales que han sufrido algún proceso industrial pero que es beneficioso ya que mantienen sus propiedades saludables. Se obtienen de la retirada de algunos alimentos enteros y suelen ser productos envasados con una etiqueta nutricional donde se leen entre 1 y 5 ingredientes. Dentro de este grupo encontramos el aceite de oliva virgen extra, yogures, comida real congelada, pan integral, legumbres en bote, etc.

Por último, se encuentran los ultraprocesados. Este grupo es el opuesto a la comida real. Los productos ultraprocesados son preparaciones industriales comestibles elaborados a partir de sustancias de otros alimentos o sustancias sintéticas, con diferentes técnicas de procesamiento cuyo consumo tiene efectos negativos para la salud. Estos ingredientes llevan un procesamiento industrial que consigue productos duraderos, listos para consumir, atractivos, ultrapalatables y altamente rentables para que se vendan y consuman por encima del resto de alimentos. Ejemplos de ultraprocesados serían las bebidas azucaradas, zumos envasados, pizzas industriales, barritas de cereales, galletas, salsas comerciales, patatas fritas, chucherías,etc.

Clasificación Realfooding

Clasificación Realfooding // Grupo 5

La comida real está empezando a ser una de las prioridades en la vida de la gente y cada vez son más los que necesitan saber si lo que comen es sano. Así lo explica Eva Fernández, graduada en un máster en nutrición clínica de la Universidad CEU. Para ella, aplicaciones como My Real Food o Yuka han ayudado a dar un salto definitivo hacia la buena alimentación de los ciudadanos:

 

Así, este movimiento defiende la alimentación más básica, alejado de todo lo que la industria crea, y aunque parece una moda en la actualidad, nos ofrece grandes beneficios para el organismo acercándonos a la comida “de toda la vida”, la comida casera, que reivindica los alimentos cocinados y degustados en nuestro hogar con platos que podemos elaborar en casa y con nuestras propias manos. 

Es verdad que este movimiento implica más dificultades a la hora de pensar nuestras comidas diarias pero no es necesario volverse un chef experto y pasar muchas horas en la cocina para realizar un menú con recetas sencillas. Además, Carlos Ríos también ha desarrollado una app que ayuda a sus seguidores a implantar este fenómeno en sus hogares. La plataforma se llama Myrealfood, y se lanzó el 1 de octubre de 2019 para Android y Apple. El objetivo de Carlos Ríos, que cuenta con 1.400.000 seguidores en Instagram, es ponérselo más fácil a los usuarios y que puedan conocer si los productos que compran en el supermercado son procesados.

La aplicación MyRealFood ayuda a conocer si los productos que van a comprar o comer son comida real, a través del escaneo del código de barras, además de detectar los que no lo son. También cuenta con una base de datos que es actualizada a diario con los diferentes productos de los supermercados. Estos son añadidos por el equipo de nutricionistas de Carlos Ríos y por los propios usuarios, que tienen la posibilidad de subir los códigos de barras y fotografías de los alimentos para que el equipo los analice. La app también introduce una opción que permite al usuario llevar un seguimiento y crear un registro de comidas para poder obtener el porcentaje de comida real, buenos procesados y ultraprocesados que se consumen a diario. Por último, esta app incluye un apartado de recetas del cual se pueden obtener ideas para realizar que están ordenadas por diferentes categorías dependiendo de lo que se desee encontrar.

Infografia utilización app MyRealFood

Infografía app MyRealFood // Womance

 

Esquema app MyRealFood

Esquema de cómo se utiliza MyRealFood // Grupo 5

Sin embargo, Ríos no ha sido el primero en utilizar el mercado digital para promover este fenómeno, Yuka y ElCoCo también son otras dos aplicaciones que compiten con MyRealFood por hacer una compra más saludable. 

Yuka, ElCoCo, MyRealFood // Grupo 5

Yuka, fue la primera en aparecer en Francia hace más de tres años y unos meses después en España, donde ya suma 1,5 millones de descargas de más de 13 millones. Esta aplicación que lleva una zanahoria como logotipo  cuenta con un listado más extenso de alimentos y permite también escanear otro tipo de productos más allá de la comida, como cosméticos y artículos de higiene. Al igual que la plataforma de Myrealfood, Yuka escanea los alimentos y va poniendo nota de 0 a 100 a los productos en función de tres parámetros: el 60% de la nota depende de la calidad nutritiva obtenida del análisis de ingredientes por el método Nutriscore. El 30% se consigue a través de los aditivos y su nivel de riesgo en función, dicen, de «estudios independientes» y datos de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria, entre otros, y el 10% restante valora la etiqueta bio europea.

Esquema cómo se utiliza Yuka

Esquema de cómo se utiliza Yuka // Grupo 5

La jefa de relaciones públicas y relaciones de marca de la aplicación Yuka, Ophélia Bierschwale, asegura que los consumidores quieren más transparencia para conocer que contienen los productos que comen y buscan nuevas herramientas para recuperar el poder sobre su consumo después de que se haya generado una cierta desconfianza de la industria alimentaria tras ciertos escándalos.

Entrevista Ophélia Bierschwale

Entrevista Ophélia Bierschwale // Grupo 5

Por otro lado, la aplicación ElCoCo, actualmente con más de 250.000 descargas, apareció en marzo de 2019 como una iniciativa de un grupo de nutricionistas de la Facultad de Ciencias de la Salud en la Universidad de San Jorge en Zaragoza. La app se basa, como Yuka, en el análisis de ingredientes midiendo de 1 a 4 el grado de procesamiento de un producto.

Las personas que siguen este movimiento son los llamados realfooders, caracterizados por ser un colectivo muy joven y novedoso. La mayoría de ellos asegura que han conocido el movimiento a través de influencers o canales de youtube y que les ha beneficiado en cuanto a su salud. Por el contrario también opinan que, de momento, es una iniciativa costosa de llevar fuera de casa. 

 

En definitiva, el Realfooding enseña de una manera atractiva y dinámica a elegir productos frescos, procesados saludables y evitar los ingredientes ultraprocesados que muchas veces están ocultos, y aunque en verdad el realfooding no inventa nada nuevo y no es más que una reivindicación hacia una alimentación natural, su forma de tratar y difundir la nutrición ha resultado todo un éxito para conseguir concienciar a la población y así ayudar a mejorar la salud.