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Periódico universitario UCM en la web 2.0

Psicólogos de emergencias: la situación detrás de una catástrofe

Hoy en día, los efectos del cambio climático junto con los fenómenos meteorológicos y geográficos están provocando muchas consecuencias negativas en la población de distintas partes del mundo. Fuertes oleajes, terremotos, huracanes y demás desastres naturales provocan muchos trastornos en la sociedad que necesitan ser tratados por especialistas. Junto a estos, graves accidentes, atentados terroristas y otras emergencias hacen imprescindible la figura de psicólogos especializados en la atención al ciudadano en estos momentos delicados.

La Psicología de Emergencias y Desastres es la rama de la psicología que estudia el comportamiento de los individuos y colectivos humanos en las fases de una situación de emergencia o un desastre.

No todos los profesionales de la psicología están preparados para actuar y trabajar bajo tanta presión. De hecho, muchas veces son los propios compañeros de profesión u otros equipos de asistencia (sanitaria, cuerpos de seguridad, técnicos…), los que necesitan ayuda al presentarse en ellos también algún tipo de reacción negativa ante situaciones difíciles.

La meta del profesional es regular las crisis emocionales y psicológicas a nivel individual pero, sobre todo, a nivel de grupo. El profesional trata con personas con episodios traumáticos que pueden generar estados de ansiedad, ataques de pánico, desconsolación… Además, crean un ambiente de protección y asistencia que evite el sentimiento de indefensión. Es fundamental la gestión eficaz de tiempos y recursos.

Hay que destacar que las funciones de los psicólogos de emergencia no sólo se reducen al momento de la emergencia sino que, también llevan a cabo labores de investigación, entrenamiento, atención después de accidentes y catástrofes y funciones de asesoramiento.

Miriam González de Pablo es la coordinadora del Grupo de Emergencias del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid (GECOP-M). Dicho grupo se creó como consecuencia de la riada del camping “Las Nieves” en Biescas en el año 1996, entonces surge la necesidad de estudiar la afectación psicológica de las personas ante sucesos de gran impacto emocional. El GECOP-M promueve la mejora científica de la Psicología de Emergencias, vela por la correcta aplicación de los principios de la Psicología en el ámbito de la Emergencia y apoya e interviene en situaciones de emergencia como en los atentados del 11 de marzo de 2004 y el accidente aéreo de agosto de 2004 en Madrid. Además ha elaborado una Guía de intervención en situaciones de catástrofes en población general, una Guía para menores, y un Decálogo para los medios de comunicación.

González de Pablo afirma: “los psicólogos de emergencias trabajamos en el momento de mayor incertidumbre y mayor dolor que puede tener un ser humano”, en sucesos sobrevenidos, no esperados, pero que pueden ser previsibles como los desastres naturales, los accidentes, los suicidios, y además en sucesos acaecidos por la mano del hombre como atentados terroristas y asesinatos. Se trata de poner orden en el caos emocional, evitar que el trauma se quede instalado dentro de nosotros, y podamos aceptar esta nueva realidad de una manera más adecuada.

El psicólogo de emergencias interviene evaluando la afectación de la víctima, analizando las emociones, los pensamientos y las respuestas corporales, según Lourdes Fernández, Psicóloga de emergencias. Además, ha de obtener antecedentes significativos en relación con eventos vitales estresantes pasados, recursos personales, atribución de capacidad y eficacia, rasgos destacados de la personalidad, sistema de valores, creencias y espiritualidad, apoyos familiares y sociales con los que cuenta y estado emocional en general. Fernández señala: “Con ello se obtendrá una idea del grado de deterioro que el suceso le ha producido, de la capacidad de afrontamiento y la resiliencia de la persona que dará un pronóstico de gravedad y recuperación”.

El trabajo que desempeñan los psicólogos de emergencias con las víctimas es vital. La diferencia que marca su intervención es un factor clave que determina la calidad de vida del afectado. La no actuación de los mismos puede llegar a acarrear una serie de trastornos que perduren en los años posteriores. En el vídeo de Luís Poveda, quien tras sufrir un accidente de tráfico se quedó sin asistencia psicológica, se aprecian las carencias que conllevan la falta de implicación del psicólogo. La solución que él encontró fue acudir a un profesional del ámbito privado para poder superar el trastorno de estrés postraumático.

Las secuelas de los accidentes, además, afectan no solo a los que han sufrido los hechos en su propia piel, sino que suponen un gran golpe psicológico para las personas más allegadas a las víctimas. Es el caso de Ana Vasallo, quien presenció cómo su hermano sufría un infarto que estuvo muy cerca de suponerle la muerte. Tal y como nos cuenta en el vídeo, el papel que desempeñó la psicóloga que se trasladó para dar apoyo al equipo de emergencias fue clave de cara a que pudiese mantener la compostura y no verse desbordada por la magnitud de los hechos que estaba presenciando. En el caso de la hermana de Luís, sin embargo, las consecuencias de no haber recibido atención psicológica se mantuvieron durante todo el proceso de recuperación.

En casos de extrema gravedad, como pueden serlos accidentes multitudinarios o ataques terroristas, las víctimas y los familiares suelen agruparse o unirse a asociaciones que luchan por ellos y les ofrecen apoyo dentro de distintos campos, también el psicológico. Esto ocurre con la Asociación de Víctimas del Terrorismo —que representa a víctimas del terrorismo yihadista, de ETA, de los GRAPO y del 11M, entre otros— y con la Asociación de afectados del Vuelo JK5022. Estos son solamente dos ejemplos, pero lo cierto es que hay una gran cantidad de agrupaciones de víctimas de distinta índole que se ven respaldadas por la labor de los psicólogos de emergencias.

Entrevista a Elena Puertas López e Isabel Vera Navascues

Titulada Superior en Investigación Psicosocial y Titulada Superior en Formación en Gestión de Emergencias de la Dirección General de Protección Civil y Emergencias del Ministerio del Interior.

Actualmente, ¿hay formación específica como máster o cursos?  

En la Escuela Nacional de Protección Civil se ofrecen cursos sobre los objetivos, funciones y tareas del psicólogo en emergencias y catástrofes. Diversas universidades tienen títulos propios y máster sobre este ámbito de la psicología, como por ejemplo la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad de Málaga.

¿Su labor, también está enfocada a la atención al ciudadano a largo plazo?

Los psicólogos especialistas en emergencias y catástrofes, tienen diversos espacios temporales de intervención. Desde esa perspectiva, hay que reseñar que generalmente, la población afectada por una emergencia o catástrofe se recupera, psicológicamente, en el curso de los días o las semanas posteriores. Sin embargo, dependiendo de la magnitud y de las variables personales de cada afectado, hay datos que nos dicen que el 15 o el 20% de la población necesitará una intervención a medio o largo plazo para afrontar lo que le ha sucedido.

¿Qué repercusión han tenido los psicólogos de emergencia en grandes catástrofes como el 11M o el accidente de Spanair?

El psicólogo, es una herramienta esencial y principalmente preventiva en la intervención en emergencias y catástrofes, hasta el punto que actualmente sería inconcebible la ocurrencia de una gran emergencia en nuestro país sin una asistencia psicológica.

Por otra parte, el psicólogo puede asesorar a los gestores de la emergencia sobre aspectos que pudieran producir una victimización secundaria en los afectados si no se enfocan de una forma adecuada, como son la comunicación directa entre instituciones y afectados, la transmisión pública de malas noticias según las variables que rodean a la emergencia. También puede asesorar sobre las circunstancias que pueden reducir el impacto.

¿Trabajan con alguna asociación colaboradora con las víctimas?

El Ministerio del Interior tiene un convenio de colaboración con el Consejo General de Psicólogos de España para la creación de una red nacional para la atención a víctimas del terrorismo. También tiene una colaboración con Cruz Roja para la asistencia en albergues temporales donde pueda haber víctimas de emergencias y catástrofes.

Es importante reseñar que hay normativa que recoge la obligación que tienen las instituciones de contar con las asociaciones de víctimas que surjan después de la ocurrencia de una situación de emergencia. Por ejemplo, las asociaciones de víctimas que se crearon resultantes de los accidentes aéreos de Spanair y Germanwings.

¿Qué país tiene mejor estructurada la plataforma de protección civil- psicólogos de emergencia? ¿Qué podrían envidiar?

España no tiene nada que envidiar al resto de los países europeos en cuanto a la organización de la intervención psicológica. Ha participado en distintos foros y debates internacionales sobre intervención Psicológica en emergencia y catástrofes para coordinarse internacionalmente. En este sentido, la Comisión Europea elaboró el documento “Psycho-Social Support in Situations of Mass Emergency”.

Galería de imágenes

Elena Puertas e Isabel Vera, psicólogas de la Dirección General de Protección Civil del Ministerio del Interior

Ana Vasallo y Luis Poveda, víctimas de una situación de emergencia

Miriam González de Pablo, Coordinadora del GECOP de Madrid

Luis y Noemí Poveda, víctima y familiar

Lourdes Fernández, psicóloga de emergencia

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