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Periódico universitario UCM en la web 2.0

Precarios: las prácticas extracurriculares sin remunerar siguen a la orden del día

Una profesión como el periodismo debe aprenderse ejerciendo. De poco o nada sirven cuatro años de carrera –al menos, con el plan de estudios actual- si el alumno no sale a la calle a crear contenidos por su cuenta o encuentra cobijo en una redacción profesional. En el primer caso, cobrar como freelance se antoja complicado para un periodista joven sin titulación universitaria. En el segundo, que a priori puede parecer la mejor opción, las prácticas pueden convertirse en un calvario.

En este contexto, surgió en el año 2016, por acción de un grupo de estudiantes de Periodismo, la iniciativa #GratisNoTrabajo, que ya ha recogido más de 80.000 firmas en la plataforma change.org. Según Eduardo Robaina, impulsor de la iniciativa, esta surgió en febrero de 2016, “a raíz del hartazgo de mis compañeros y mío propio por hacer prácticas sin recibir nada a cambio”.

La idea nació por una experiencia personal que, además, se extrapoló al resto de compañeros. Robaina afirma que”aunque yo fuese la cabeza visible, fue gratificante el apoyo recibido y una experiencia muy bonita”. Sin embargo, si hablamos de las empresas impulsoras y participantes en el plan de contratar becarios a cambio de nada, “no se puede considerar un éxito total porque no hemos logrado todavía nada. Además, ni el Gobierno ni la propia universidad han sabido ponerse de nuestra parte”.

Aun así, no todo es malo. Robaina admite que “sí ha habido un avance en el sentido de la concienciación por parte del resto del alumnado”. Robaina insiste en que el fin último es que “desde el Gobierno se elimine el Real Decreto que permite a las empresas ofertar prácticas sin remunerar”. Además, confiesa que en dos reuniones que mantuvo con la representante de la Universidad, “no se avanzó demasiado pero sí se consiguieron algunas mejores, como el reconocimiento de créditos por parte del COIE una vez se realizasen este tipo de prácticas”.

También la asignación de un tutor que regule estas prácticas, es decir, que actúa como supervisor, “figura que no existía anteriormente” y la existencia de prácticas que cumpliesen ciertos requisitos exigidos por la Universidad.

Eduardo no ha tenido experiencia personal con estas prácticas, pero sí amigos y compañeros suyos, motivo que le llevó a empezar la campaña de #GratisNoTrabajo. “Mi moral y mi ética no me permiten ver que están sucediendo este tipo de cosas”.

El estudiante de Periodismo afirma que “las experiencias fueron variadas. Hay gente que salió contenta a pesar de no cobrar nada porque lo consideraban como una experiencia adquirida”. Otras, sin embargo, fueron malas porque, además de no cobrar, fueron explotados en su trabajo. Por ello, Eduardo admite que siempre ha recomendado y recomienda no aceptar prácticas sin remunerar porque “devalúa la profesión”.

El profesor José Antonio Ruiz San Román es, desde el inicio del curso 2016/2017, el responsable de las prácticas extracurriculares en la Facultad de Ciencias de la Información. Además, realiza las funciones de tutor académico en algunos de los convenios de prácticas, donde también debe figurar un tutor por parte de la empresa. “Salvo algún tipo de incidencia, lo más normal es que el convenio se desarrolle sin ningún tipo de actuación por las dos partes”, reconoce.

José Antonio Ruiz San Román, responsable de prácticas extracurriculares de los estudiantes de Periodismo en la Universidad Complutense.

El profesor José Antonio Ruiz San Román, responsable de prácticas extracurriculares en la Facultad de Ciencias de la Información de la UCM, en un momento de la entrevista.

Para el profesor Ruiz San Román, ofertar prácticas extracurriculares sin remunerar es ético desde el punto de vista de las empresas. Sin embargo, considera que es el alumno el que tiene que poner en valor la utilidad de sus prácticas, afirmando que “después de realizar el mismo trabajo, hay alumnos que sienten que de verdad han aprendido muchas cosas y otros que sienten no haber adquirido ninguna competencia”.

Según los datos que maneja el responsable de prácticas de la Facultad, alrededor de 210 alumnos realizaban prácticas extracurriculares a través del convenio de la Universidad Complutense con empresas, y tan solo el 20% no recibe ningún tipo de remuneración.

Aunque Ruiz San Román reconoce el peso de los alumnos en la valoración del convenio regulador, aporta un argumento significativo para entender la magnitud del asunto: “Hay que tener en cuenta el conflicto que se da a veces entre los sindicatos, que culpan a las empresas de tener un número desmedido de becarios, que ocupan plazas laborales; y los estudiantes, que a la vez reclaman más prácticas”, explica en la entrevista realizada para escribir este reportaje.

El profesor también encuentra una causa de peso a la precarización de las prácticas en la situación global de la economía española, acrecentada si cabe en el sector de los profesionales de la información. “Este contexto también afecta a las plazas de prácticas, y los estudiantes tienen que tener en cuenta esta situación”, estima.

Los alumnos de la facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid han mostrado su disconformidad con el sistema de prácticas. Incluso, alguno de los entrevistados se ha atrevido a calificar de “explotación” este modo profesional y culpan particularmente a la universidad como responsable del mismo, tachándolo de “aberración y vergüenza”.

En la misma línea crítica se han situado el resto de los entrevistados. Y es que, pese a que muchos de ellos valoran el aprendizaje obtenido en sus puestos de trabajo, la no remuneración hace que tengan visión aciaga de sus experiencias. No obstante, todos ellos recurren al prestigio de la compañía en cuestión y el archiconocido ‘’hacer currículum’’ como activo principal para aceptar tales responsabilidades.

Sin embargo, no siempre se hace referencia al estatus de la empresa o el medio para trabajar en ella. En base al testimonio de uno de los protagonistas, el aceptar un trabajo en el que disfrutar ejerciendo labores en esas prácticas le sirvió como incentivo para trabajar sin cobrar.

No obstante, en lo que coincide casi la totalidad de los estudiantes es en asegurar con total rotundidad que la motivación existente entre cobrar o no cobrar no es la misma. Como anécdota reseñable hay que mencionar la curiosa declaración realizada por una de las entrevistadas, que indicaba que en ocasiones le hacían “regar hasta las plantas”, lo que da muestras de la escasa confianza que las corporaciones depositan en los alumnos en prácticas.

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