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Periódico universitario UCM en la web 2.0

Poliamor: ¿el fin del amor romántico?

poliamor y otros modelos relacionales

ISTOCK

Hace unos días se celebró en Canadá el Día del Poliamor. Desde el 23 de noviembre de 2011, el poliamor  ha dejado de considerarse un acto ilegal en el país, después de que la Corte Suprema canadiense declarase que la Ley Anti-Poligamia no es aplicable a familias poliamorosas no formalizadas.

A partir de entonces, las asociaciones poliamorosas de otros países participan anualmente en la conmemoración de este modelo relacional con iniciativas de índole divulgativa, aunque no de manera oficial. En España, el colectivo Poliamor Madrid llevó a cabo la semana pasada una jornada de talleres de educación en diversidad relacional afectivo-

Taller de poliamor, monogamia, diversidad relacional

Poliamor Madrid

sexual.

La sexóloga con perspectiva de género, Gabriela Merlos, conocida habitualmente como Krystal de Sade, se encargó de dirigir la exposición, De monogamia, Poliamores y otras formas de Relacionarse, que la cafetería La Mala Mujer acogió durante dos días consecutivos, uno de los espacios feministas de referencia de la capital.

La especialista en terapia sexual desmontó el primer día de encuentro cada uno de los mitos falsos y los prejuicios que estigmatizan las relaciones de este tipo. La sexóloga incidió en la necesidad de renovar las estructuras conceptuales de términos como el amor, las relaciones abiertas, la monogamia o la poligamia, entre otros, que hasta ahora se han empleado erróneamente.

En la actualidad, poco a poco se está transformando el escenario de las relaciones afectivo-sexuales. Cada día son más los individuos que buscan otros modelos relacionales, además del que dicta la norma, generalmente, la monogamia en la mayoría de las sociedades.

Giazú Enciso Domínguez, doctora en Psicología Social por la Universidad Autónoma de Barcelona, planteaba en su tesis Una travesía de las emociones al afecto en las prácticas del poliamor otra forma de relacionarse: «El poliamor es una alternativa dentro del abanico de la no monogamia consensuada o no monogamia responsable. Es decidir un proyecto de relación distinto al mainstream que no sólo cuestiona los parámetros de las relaciones, sino que invita a sentir diferente».

La experta define, entonces, el poliamor «como una relación de amor, compromiso y largo plazo entre más de dos personas al mismo tiempo, donde todas las personas involucradas tienen conocimiento de todas las relaciones y no es necesariamente sexual».

Quienes practican esta relación no monógama no tienen exclusividad sexual ni afectiva solamente entre dos sujetos, de manera que es fundamental, al igual que en cualquier tipo de relación, la comunicación entre todos los integrantes de la misma para establecer determinadas pautas que favorezcan el bienestar conjunto de los miembros.

Se trata de un modelo relacional que, aparte de la psicología, otras disciplinas científicas como la biología, la fisiología y la antropología intentan validar. En El mito de la monogamia: la fidelidad y la infidelidad en los animales y en las personas (Siglo XXI, 2003), un estudio del doctor en Zoología David P. Barash y de la psicóloga Judith Eve Lipton, referente mundial en cuestiones de género y sexualidad femenina, los autores «demuestran que no hay duda de que el deseo de tener múltiples parejas es natural y de que la monogamia no lo es».

Esto es así, señala Aina Vidal, Graduada en Psicología por la Universidad de Barcelona, porque uno de los principios inherentes al poliamor se basa en que nadie es propiedad de nadie y que el amor que se da y se recibe no tiene límites, es decir, las relaciones que se establecen enriquecen a la persona. 

Por otro lado, la psicóloga explica que en torno a las relaciones no monógamas han ido surgiendo una gran cantidad de definiciones que no terminan de distinguirse entre ellas, que se solapan y mezclan y suelen confundir a las personas que comienzan a adentrarse en estas formas de relacionarse lo que hace aún más complejo el proceso de aprendizaje de las relaciones no monógamas. 

Sin embargo, en lo que sí que hay un acuerdo es en las dos subdivisiones del poliamor, que son 1) poliamor jerárquico, y 2) poliamor no jerárquico. La principal diferencia es que el poliamor jerárquico prioriza una de las relaciones sobre las demás, mientras que el poliamor no jerárquico pretende que todas las relaciones tengan la misma importancia, sin priorizar ninguna por encima de otra. 

Igualmente clara es la diferencia entre el poliamor y las relaciones abiertas. Estas últimas se refieren más a relaciones puramente sexuales que son generalmente casuales, mientras que el poliamor se refiere a relaciones afectivas y/o sexuales más estables, como explicaba  la sexóloga Gabriela Merlos. 

Otro de los pilares del poliamor es, precisamente, la deconstrucción de la concepción de amor romántico, sin la cual es ciertamente complicado llegar a entender y aprobar el poliamor. Esta deconstrucción consiste en romper con los estigmas del amor tradicional, con estos mitos que dicen que el amor todo lo puede, que se necesita a alguien para estar completo, que requiere, en palabras de Angie Lorena, en su investigación De Poliamor y otros demonios, “entrega total, posesión y exclusividad”. 

Junto al poliamor, otra de las relaciones no monógamas más conocidas es la anarquía relacional, la cual tiene, incluso, su propio manifiesto. Es el Manifiesto del Anarquismo Relacional, publicado en sueco como “Relationsanarki i 8 punkter” y escrito por la activista Andie Nordgren. Esta forma de establecer relaciones se basa principalmente en: 1) se puede amar a muchas personas y cada relación es única y diferente; 2) el amor y el respeto por encima de tener derecho a; 3) establecer unos valores básicos en cuanto a cómo tratar y ser tratados; 4) comunicarse, confiar y diseñar los compromisos a la medida de cada relación; 5) luchar por no caer en el heterosexismo y 6) creer que se puede.