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Periódico universitario UCM en la web 2.0

Plataformas de comida a domicilio: Uber, Just Eat, Glovo y Deliveroo

Rider de la plataforma de comida rápida Glovo

Rider repartiendo para la plataforma de comida a domicilio Glovo

Las plataformas de reparto de comida están en pleno crecimiento en España. La comodidad que supone para los consumidores el reparto a domicilio, otorga a estas empresas un volumen de negocio impensable hace una década. Las nuevas tecnologías han provocado novedades en el estilo de vida de la sociedad, y estas alternativas generan necesidades suplidas por servicios recientes. Sin embargo, lo que para el usuario es una ventaja premiada con una respuesta inmediata, para el repartidor es una lucha contra las precariedad de las condiciones laborales.

El sector está en pleno crecimiento en España. El volumen de negocio que generaron las plataformas de comida rápida en el 2018 fue de 555 millones de euros, lo que representa un 15% del total del sector. Unas cifras que generan grandes sumas de dinero a la economía española, aunque se cuestiona desde los colectivos la falta de regulación. Las principales plataformas que se han beneficiado de esta subida son Just Eat, Glovo, Deliveroo y Uber Eats, por este orden, líderes en el mercado español según fuentes de la consultora Kantar. 

De estas cuatro plataformas, solo Glovo es española. Aunque es relativamente reciente, fue fundada en el 2015 por Oscar Pierre, esta start-up barcelonesa se ha expandido por España, Europa, Latinoamérica y Oriente Medio. Sin embargo, esta plataforma se posiciona como el objetivo de rivales tan poderosos como Uber y Deliveroo para una futura compra. 

En España, el margen que tienen las plataformas para crecer aún es grande. No obstante, no todo son datos positivos en este sector. La propio Glovo presentó recientemente pérdidas de 90,4 millones de euros en 2018 y una facturación de apenas 75,2 millones de euros, además de estar pendiente de procesos judiciales por emplear falsos autónomos como repartidores y de recibir visitas de los inspectores de Trabajo, que han descubierto recientemente más de 8.000 de esos falsos autónomos trabajando para el sector.

El auge de estas plataformas responde a un cambio social recientemente adoptada. Felipe Díez Prat, sociólogo y experto en el reparto de comida a domicilio, explica por qué tienen tanto éxito, y cuáles son las consecuencias para los trabajadores la falta de una regulación estable justificada con la novedad del negocio.

Irrupción de las nuevas tecnologías

El modelo de plataforma digital se ha popularizado en multitud de actividades económicas. La capacidad de la tecnología para irrumpir en la distribución de bienes y servicios es evidente, sumado a la generalización del uso de internet.

La era de las nuevas tecnologías ha provocado novedades en el estilo de vida de la sociedad, como la creación de modelos de negocio basados en el servicio de reparto de comida a domicilio. Estos negocios llegaron a España a principios de esta década de la mano de La Nevera Roja, a la que se le sumarían Just Eat, la Startup británica Deliveroo y la española Glovo.

Estas compañías operan mediante una aplicación móvil con la que el usuario hace su pedido. Se establece el contacto entre el establecimiento o restaurante y la empresa, que se encarga de distribuir los pedidos entre sus repartidores o riders.

Las facilidades y la comodidad de este modelo seduce de manera determinante a los usuarios jóvenes. Según Just Eat, el consumidor de comida a domicilio se presenta como una persona joven, cosmopolita, de poder adquisitivo medio y que vive en familia o en pareja.

El ritmo frenético de los repartidores y los pedidos masivos, a menudo provocan la oferta de un servicio deficiente. Comida fría, suplementos añadidos en el precio o confusión en los pedidos son algunos de los casos más frecuentes dentro del reparto de comida a domicilio. Uno de los clientes descontentos con el servicio, en este caso de Uber Eats, fue Mario García. La plataforma le cobró un importe superior al de su pedido, y además le llegó la mitad de la cantidad encargada.

Repartidores de las plataformas de comida rápida

Las plataformas de comida rápida han generado 14.337 puestos de trabajo en 2018. Tal es el crecimiento, que las proyecciones apuntan a un aumento de 5.742 puestos de trabajadores. pero ¿cómo son las condiciones laborales de los trabajadores?

Lo cierto es que la mayoría de estos repartidores trabajan como “falsos autónomos”, con una precaria situación laboral, cobrando por hora trabajada, no por número de pedidos entregados y con un salario por debajo del mínimo interprofesional.

Además, volviendo a las condiciones, no son los trabajadores los que eligen el pedido que van a realizar, sino la empresa quien los asigna, de la misma manera que no les facilitan el medio de transporte, les “dejan libertad y flexibilidad” para elegir tanto el horario de trabajo como el vehículo para transportar los pedidos, algo irrelevante para considerarlos autónomos.

Muchos son los colectivos que luchan en las ciudades principales de España para regular y honrar el trabajo de los riders. No obstante, la oferta de un trabajo aparentemente flexible conquista a muchos inmigrantes que tratan de superar las dificultades de encontrar un empleo al llegar a España.