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Periódico universitario UCM en la web 2.0

Plan Bolonia ¿acierto o enésimo fracaso?

La calidad de la enseñanza universitaria siempre es un tema que suele otorgar la posibilidad de múltiples debates. Este año 2015 se cumplen cinco años desde la implantación de manera total del Plan Bolonia en las universidades españolas. El proyecto en su versión inicial se definía como la adaptación y unificación de criterios educativos en todos los centros europeos.

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plan bolonia ¿acierto o enésimo fracaso?

De esta manera, el Plan Bolonia dividía la enseñanza superior en tres niveles. El grado pasaría a tener una duración de cuatro años (240 créditos), y sustituiría a las diplomaturas y licenciaturas, mientras que el máster supondría una especialización en un ámbito concreto o multidisciplinar y podía tener una duración de un año (60 créditos) o dos (120). Al doctorado por su parte se accedería a través de un máster específico y por término medio los estudios se prolongarían durante cuatro años.

Los European Credit Transfer System (ETCS) eran los nuevos créditos que regularían los estudios. Se diferenciaban de los anteriores en que no solo se medían las horas de clase, sino que también valorarían el trabajo del alumno fuera del aula (25 y 30 horas de aprendizaje).

Conceptos como la evaluación continua, tutorías académicas, obligatoriedad de realizar prácticas o el fomento del aprendizaje activo eran algunos de los pilares que en la teoría caracterizarían esta nueva era de educación universitaria donde su implantación en todas las universidades europeas permitiría unificar la valoración del alumno, lo que se traduciría en mayor facilidad de movimientos del estudiante por los centros de enseñanza superior del continente.

Sin embargo, como suele suceder en cada nuevo reglamento que se aprueba de cualquier materia, han surgido a lo largo de este tiempo pros y contras en refencia al Plan Bolonia. En el presente reportaje intentaremos analizar la influencia que esta nueva concepción de la educación ha tenido en nuestra formación universitaria, debido a que somos la primera generación de estudiantes bolonianos.

Para ello, hemos visto oportuno entrevistar a los dos protagonistas del Plan Bolonia: alumnosprofesores. Para el primero de los casos, hemos hablado con una estudiante de la Facultad de Ciencias de la Información de la UCM.

También hemos tenido el placer de compartir experiencia con Pedro García Alonso, profesor de empresa informativa en la Universidad Complutense de Madrid.

Las conclusiones de ambos implicados en el Plan Bolonia son claras: el concepto está bien planteado desde el punto de vista teórico, pero necesita un desarrollo práctico más elaborado para un correcto funcionamiento.