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Periódico universitario UCM en la web 2.0

Talidomida: mutilar bebés sale barato

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La talidomida, un fármaco sedante e hipnótico que se introdujo en el mercado mundial en 1957 y que se recetaba a las mujeres embarazadas para aliviar las náuseas y vómitos, provocó malformaciones en más de diez mil bebés. En nuestro país, a día de hoy, las víctimas del medicamento aún continúan sin ser resarcidas.

El laboratorio fabricante, Chemie Grünenthal, lo comercializó en 48 países de Europa y África, así como en Japón, Australia y Canadá. En EEUU, sin embargo, la supervisora de la agencia del medicamento (FDA), la doctora Frances Oldham, se negó a darle el visto bueno a la espera de tener más datos sobre su seguridad. Apenas un par de años más tarde, las malformaciones congénitas que comenzaron a detectarse en Europa y el resto del mundo le dieron la razón.

Después de 1961, las autoridades reguladoras apretaron sus leyes para que los nuevos fármacos fueran revisados para evitar daños. Aunque el fármaco se comenzó a retirar del mercado en 1961, no fue hasta 1968 cuando se cesó su venta por completo, con un acuerdo de remuneración a las víctimas británicas con Distillers Company Limited.

La talidomida en España

En 1959, la talidomida fue comercializada en España formando parte de los principios activos que componían 6 medicamentos, los cuales fueron distribuidos por las empresas farmacéuticas Pevya (actualmente UCB Pharma), Medinsa (representante de Chemie Grünenthal) y Farmacobiológicos Nessa.

En 1956 se dio el primer caso aislado de malformación en recién nacidos tras la exposición a talidomida y en los 5 años posteriores se registraron en todo el mundo aproximadamente 3.000 malformaciones congénitas nunca vistas antes en los miembros de los bebés, tales como amelia (ausencia de todo el miembro), focomelia (pérdida o acortamiento grave de los elementos proximales) y ausencia del pulgar o los dedos, entre otros.

Sin embargo, no fue hasta principios de la década de los años sesenta cuando McBride, un ginecólogo australiano, y Lenz, un pediatra y genetista alemán, descubrieron y denunciaron las anomalías congénitas detectadas en dos series de recién nacidos cuyas madres habían sido tratadas con talidomida durante el embarazo.

En 1961, tras la publicación de la carta de Lenz sobre la capacidad de malformación de la talidomida en la revista Lancet, esta fue retirada inicialmente del mercado alemán por Grünenthal y progresivamente en todo el mundo, siendo España uno de los últimos países en prohibirla oficialmente, en enero de 1963.Durante esos años, se detectó un aumento progresivo de casos de malformaciones congénitas, con una mortalidad del 40% durante el primer año de vida, que no se limitaban exclusivamente a la afectación de las extremidades, sino que se asociaban también a alteraciones cardíacas, renales, digestivas, oftálmicas y auditivas. Posteriormente, se estableció que el periodo sensible al efecto de la talidomida en el desarrollo embrionario estaba entre los días 20 y 36 después de la fertilización (34-50 días después del último ciclo menstrual).

Ver fragmento del documental “Hijos de la talidomida”, de Televisión Española.

Sin castigo

Después de más de 30 años de haber sido retirada, la talidomida vuelve a interesar en el mercado por sus propiedades inmunológicas y anti inflamatorias. Actualmente este medicamento se comercializa en muchos países para la cura de enfermedades como el cáncer o la lepra. La FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de Estado Unidos) aprobó su uso en el 98, y la EMA (Agencia Europea  de Medicamentos) también la autorizó en Junio del 2007.

En países como EEUU y Alemania las víctimas del mal uso de este medicamento han recibido, tarde o temprano, indemnizaciones, pero existen casos vergonzosos como el de España, país en el que a día hoy sus víctimas no han recibido ni una moneda de la Fundación Grünenthal o la Fundación Contergan, distribuidora local en España.

En noviembre de 2013, el Juzgado de Primera Instancia de Madrid sentenció a Grünenthal a pagar una compensación a un número indeterminado de personas. Pero Grünenthal recurrió la sentencia porque “consideraba que los demandantes no habían aportado las pruebas suficientes”. Finalmente el pasado 22 de octubre de 2014 la Audiencia Provincial de Madrid estimó el recurso de apelación contra la sentencia de primera instancia de 19 de noviembre de 2013. Al hacerlo manifestaron que los demandantes no probaron sus alegaciones y que, tras el transcurso de más de 50 años, resultaba imposible iniciar un juicio válido.

El uso actual y seguro de este medicamento es gracias a Jacob Sheskin, físico israelí que descubrió sus beneficios en nuevos tratamientos, por lo tanto Grünenthal no se lleva ningún benefició por ello.

Ver noticia “El fabricante alemán de la talidomida pide perdón a las víctimas”, vía EuroNews.

Una pelea que aún no ha terminado

En España, la Justicia ha decidido que los crímenes de la farmacéutica alemana han expirado. El dolor y la desesperación, las malformaciones y el drama de los afectados por la talidomida no caducarán jamás. En un mundo donde una industria puede fabricar productos que mutilen a miles de personas y salir impunes, burlarse, incluso, de las víctimas construyéndolas un monumento cuando aún no se han pagado las indemnizaciones. Es brutalmente grotesco, es un insulto a la libertad, a la dignidad humana.

Para José Martínez López, autor de la Carta abierta a los laboratorios Grünenthal a favor de las víctimas de la talidomida, el fármaco marcó un antes y un después en la seguridad farmacológica de la población. El escrito lo firmaron otros siete colegas más hace tres meses, y en el mismo los médicos también expresaron su decepción por la manera de actuar de los laboratorios alemanes. “A muchos de nosotros nos costará más de lo habitual prescribir sus productos teniendo en cuenta que otros laboratorios ofrecen alternativas idénticas”, sentenciaron.

La Asociación de Víctimas de la talidomida, Avite, ha peleado duro; también las familias, las madres, los padres, los propios afectados. El sufrimiento debe acabar, las leyes han de endurecerse y la intocable Industria Farmacéutica debe ser juzgada por crímenes de semejante calibre. Nadie tiene derecho a jugar con la salud de los ciudadanos, sea quien sea, tenga los beneficios netos al año que tenga. Un mundo en el que una farmacéutica lanza un medicamento que mutila a más de diez mil bebés y sale impune no debería ser posible, y de lo contrario, deberíamos reflexionar sobre la larga lista de cosas que han salido mal para que así haya sido.

Está claro que Avite no ha dejado la lucha de lado, ni la piensa dejar. Así reflejaron su frustración y dolor por la situación respecto al fármaco las pasadas navidades, en un vídeo que la propia asociación ‘dedicó’ a la farmacéutica:

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22 Comments

  1. Me ha gustado mucho el reportaje porque desconocía este problema. Me parece increíble que estas personas no sean indemnizadas y que se pase por alto una crueldad de esta magnitud.

  2. Buen reportaje sobre todo por mostrar una realidad que se intenta ocultar en tantos medios. Al fin y al cabo, esto es periodismo.

  3. Parece increíble que a los afectados por la talidomina se les deje de lado, que nadie haga justicia ante un caso tan grave como este y que ha afectado a tantas personas.

  4. Siguen pasando los años y este caso sigue sin avanzar ni lo más mínimo… Como siempre los inocentes son los únicos perjudicados.

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