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Mercado negro en la universidad

mercado negro en la universidadPasárselo bien de fiesta, una ayuda para estudiar y mantenerse despierto, conseguir un estatus social…  son algunos de los motivos que llevan a los jóvenes de hoy en día al consumo de drogas, no tan marginal como parece. Es habitual encontrarse con consumidores diarios de droga; éstos también están en la universidad y es allí donde muchos encuentran el negocio perfecto: no sólo se consume, también se vende.

Y, mientras que para unos es una forma de evadirse en estos tiempos que corren, otros tantos se costean la estancia universitaria gracias al mercado negro de tabaco, hachís, marihuana y otras sustancias que habitan junto a sus libros y apuntes en las aulas.

Pese a que  en la juventud se incrementa su consumo, es en la época de la adolescencia cuando se empieza a tomar contacto con las drogas. Aunque uno de cada tres jóvenes conocen sus efectos, según el último estudio del Observatorio Español sobre Drogas (realizado en jóvenes de entre 14 y 18 años) un 2,7 por ciento había consumido éxtasis durante ese año y un 5 por cien cocaína.

En el consumo de esta última sustancia somos líderes europeos, doblando incluso la tasa de Reino Unido (2,2 por ciento). Además de ir en cabeza en paro juvenil, los jóvenes ubicados en España de 15 a 34 años son los que más cocaína consumen del continente, llegando al 4,4 por cien.

Este precoz uso de estupefacientes no hace más que retrasar el desarrollo cognitivo, lo que repercute a largo y corto plazo en la vida de la persona. No obstante, según un estudio publicado en Psicothema, hay rasgos de la identidad que predisponen hacia el consumo de drogas. Tendencias derrotistas, rebeldes e insumisas son las que mejor caracterizan el perfil de los consumidores que, además, suman como factores de riesgo haber padecido abusos o sufrir problemas familiares. Estos rasgos son radicalmente distintos a los de los jóvenes no consumidores, que cuentan con una estabilidad emocional mucho mayor y una perspectiva conformista.

Este perfil histriónico del joven consumidor se acrecienta con el uso continuado de estupefacientes, cuyos efectos van desde la somnolencia hasta la sensación de invencibilidad. La cocaína, una de las más conocidas por los jóvenes, es famosa por la aceleración mental y la hiperactividad que provoca.

Pero en los campus los protagonistas son la marihuana y el cannabis, cuyos poderes psicotrópicos, fomentados por el THC, generan unos efectos no tan invasivos: sequedad de boca, descoordinación y alteración de la concentración. Sin embargo, no son muchos los usuarios que conocen las consecuencias más dañinas del “porro” que, a largo plazo, es el responsable del desarrollo de brotes psicóticos, esquizofrenia y otras enfermedades mentales.

Hemos hablado con una persona que se dedica al tráfico de este tipo de sustancias y que nos cuenta algunas de sus experiencias al respecto.

 

Si necesitas más información

Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD)

Asociacion Cannabis Información Española (ACIE)

Plan Nacional sobre Drogas (PNSD)