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Periódico universitario UCM en la web 2.0

Los medicamentos sin subvención

Píldoras anticonceptivasLa fotografía muestra dos cajas de píldoras anticonceptivas. La denominada “Dretinelle” estaba subvencionada, llegando a costar 9 euros al mes (su precio rondaba para tres meses los 27 euros). Tras la entrada en vigor de la ley del año 2012 ha dejado de estar subvencionada y se ha comenzado a vender otra “parecida” denominada “Antinelle” que no está subvencionada, y cuyo precio ronda los 15 euros al mes.

Sin embargo, si se quiere buscar una píldora subvencionada se debe cambiar de anticonceptivo, lo que conlleva un cambio de dosis hormonales que pueden producir cambios en el organismo.

El Gobierno y las Comunidades Autónomas acordaron en 2012 la retirada de 417 medicamentos de la financiación pública, con el objetivo de ahorrar más de 458 millones de euros.  En ese objetivo de frenar la subvención de medicamentos, los jubilados ya no estarán exentos de pagar sus medicamentos y tendrán que abonar el 10%. Los trabajadores activos pagarán un porcentaje en función de su nivel de ingresos.

Medicamentos como Almax, Pectox, Fortasec o Mucosán, dejaron de tener financiación. Pero también otro tipo de medicamentos, como las píldoras anticonceptivas, han dejado de estar subvencionadas.

También hemos querido conocer la opinión de los farmacéuticos, quienes nos suministran nuestras medicinas y ahora tendrán que cobrar a gente a la que antes no tenían que hacerlo.
Tal y como nos cuenta Alberto Morato, un enfermero del Hospital Universitario Infanta Leonor, han sido los medicamentos más modernos los que se han retirado del mercado. Los viejos medicamentos se mantienen, pero a su vez “son los que más problemas dan, puesto que las dosis son muy altas, las hormonas son distintas y el organismo lo acaba notando”. Este enfermero considera que se “hacen recortes en derechos humanos, el paciente pierde en calidad de vida“.
Asimismo hemos hablado con PabloMartínez Segura, tesorero de la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS), quien considera que el Real Decreto Ley 16/2012  supone un paso atrás en el acceso a la asistencia al derecho sanitario.Pablo Martínez Segura, tesorero de ANIS
¿En qué afecta a los ciudadanos que se deje de subvencionar los medicamentos?
“El Real decreto ley 16/2012 hace que se de un paso atrás en la condición del acceso a la asistencia al derecho sanitaria. Se vuelve a un esquema predemocrático de época de la dictadura donde el acceso a la salud va ligado a que cotice. Hasta ahora la prestación farmacéutica no ha sido absolutamente financiada más que en dos casos: una es los jubilados que tenían acceso gratis a todos lo medicamentos y otro caso es el de los hospitalizados que tenían 100% financiación en los medicamentos que necesitaban.
Este decreto ha hecho que esta situación quede solo para el enfermo hospitalizado, el resto tiene que pagar una cantidad en función de su renta. Ahora los trabajadores en activo pueden pagar hasta un 60% y a los pensionistas. Existe solo gratuidad cuando hay un nivel muy mínimo de renta.
Hay medicamentos financiados parcialmente. Sin embargo, acaban de implantar que los medicamentos que se dispensan de carácter ambulatorio, para personas que no están ingresadas pero que deben ir muy continuamente al hospital (por ejemplo un enfermo de cáncer o los que están bajo los procesos de diálisis), deban pagar alrededor de unos 4 euros. En algunos casos que se repitan esas visitas al mes, se está mutiplicando ese copago”.
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8 Comments

  1. No me parece bien que se dejen de subvencionar medicamentos. Sobre todo la píldora anticonceptiva que la mayoría de mujeres toman porque sino los dolores menstruales serían insoportables. En países como el Reino Unido, estas pastillas son gratuitas, ya que no son algo que se toma por placer, o por simple anticonceptivo, sino por otras características como los insufribles dolores que algunas mujeres padecen en su ciclo menstrual.
    Gran reportaje, mala decisión política.

  2. A mí me parece bien que se paguen algunos medicamentos pero con límites. Por ejemplo, me parece fatal que un enfermo crónico tenga que gastarse el sueldo del mes en medicinas o mucho peor, que ni se las pueda comprar. Sin embargo, medicamentos de primera necesidad, veo bien que se paguen, eso sí, no creo que deban de tener precios muy altos.

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