Pages Navigation Menu

Periódico universitario UCM en la web 2.0

Los sin techo en España

Recorre cualquiera de las innumerables calles de España, quita la mirada de tu pantalla y fíjate que ya son más de cuarenta mil personas las que han hecho de la calle su hogar. De las limosnas su sueldo, con el que probablemente no lleguen al día siguiente. Y de unos cartones, su abrigo en el que refugiarse de las bajas temperaturas que estos meses del año azota al país. Personas sin hogar, que forman parte del triste paisaje urbano en muchas ciudades españolas y engorda una estadística nefasta. Según Cáritas España, Barcelona se sitúa a la cabeza de las ciudades españolas con un mayor número de personas sin hogar. A su vez, es la que realiza el recuento más ajustado a la realidad. Otra ciudad como es Valencia, a la hora de contabilizar, diferencian entre sintecho nacional e inmigrante. Sea cual sea el método, esta realidad que ocupa las calles de España requiere una drástica mejora.  La tasa de pobreza en España se sitúa en un 21,8%, esto quiere decir una de las más elevadas de la Unión Europea según el Informe de Exclusión y Desarrollo Social en España.

Por el cambio, lucha Lagarder Danciu. Un activista que se ha convertido en símbolo por la lucha por los derechos de las personas en situación de pobreza extrema. Lagarder dejó su país natal cansado de fingir en una sociedad que lo rechazaba por ser homosexual y gitano. Migró a nuestro país donde fue víctima de una red de explotación de migrantes y terminó viviendo en la calle convirtiéndose en un defensor de las personas sin hogar.

A diferencia del perfil que suele la gran mayoría de los sin techo tener, Lagarder tiene dos carreras universitarias y tres máster. Comenzó en Sevilla donde inició una iniciativa para visibilizar el problema de los “Sin Techo”. Arrancó un movimiento social combativo. Se dedica a organizar a las personas de la calle para hacerlas visibles y denunciar la falta de derechos así como la persecución policial en la ciudad, quienes lo han multado por protestar.

Como la realidad española es la que más de cerca nos toca, hemos elegido una de las calles de la ciudad de Vigo, donde nos hemos encontrado a Juan Manuel. La  calle es su casa desde el pasado año 2005 y nos cuenta su historia.

Junto a él, Laura Molina, voluntaria de Cáritas son los protagonistas de nuestro reportaje.

Por otro lado, hemos analizado el índice Arope, que habla sobre los riesgos de pobreza en España.

Sólo en España, 12,9 millones personas (27,9% de la población) se encuentran en riesgo de pobreza o exclusión social. Este dato es extraído mediante el índice AROPE. En este indicador se muestran los cambios registrados en el número de personas en riesgo de pobreza y/o exclusión social mediante el estudio de la evolución del indicador. La Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN) nos ofrece un análisis exhaustivo sobre el indicador AROPE en nuestro país desde el año 2008 al 2016.

El gobierno de España fijó el objetivo de reducir entre 1.400.000 y 1.500.000 el número de personas en riesgo de pobreza o exclusión social y una reducción proporcional para el caso de la pobreza infantil. Sin embargo, los datos que aportan EAPN en su informe muestra que a pesar de los leves avances que el gobierno ha conseguido en los últimos años las evidencias estadísticas demuestran que no se ha avanzado en el cumplimiento de estos compromisos. Para volver a los valores anteriores a la crisis es necesario reducir en otros 2 millones el número de personas en riesgo de pobreza y/o exclusión social. Para cumplir con los compromisos especificados, se requiere una reducción adicional de otras 800.000 (un total de 2.800.000 personas).

Según el indicador AROPE podemos extraer las siguientes conclusiones:

  • El indicador se ha reducido en 0,7 puntos porcentuales (345.000 personas menos), hasta llegar al 27,9% de la población, afectando a 12.989.405 personas.
  • Las personas adultas jóvenes (16-29 años) tienen la tasa más alta, con un 37,60%, (36,4% 2n 2015).
  • La infancia (menores de 16 años) presenta una tasa de 31,70% (33,4% en 2015).

El indicador AROPE integra tres factores: baja intensidad de empleo, pobreza y carencia o privación material (PMS). El 2,1% de la población, es decir 1.025.736 personas, sufre estos tres factores.

En febrero del 2017 la unión europea ya puso en alerta a España sobre el alza de la desigualdad y exclusión social según el Informe España 2017, que presentó la Comisión Europea. Bruselas alerto a nuestro país de presentar uno de los valores más elevados de le UE. Uno de los datos aportador en este informe establece que el 13,1% de los trabajadores españoles están en riesgo de pobreza a pesar de su notable mejoría macroeconómica. El índice de Gini (uno de los indicadores estrella de desigualdad) está también “entre los más altos de la UE”, antes y después de aplicar los efectos redistributivos de los impuestos y las transferencias sociales.

A continuación, observamos un gráfico en el cual se refleja la situación española según el informe ofrecido por la comisión europea:

Fuente: El País

Por otro lado hemos hemos podido comprobar la importancia de los activistas y su papel en las redes sociales, sobre todo con las agresiones a las personas sin hogar, agresiones que normalmente no están provocadas por algo en concreto, sino por mera diversión.

 

Muchas de las personas que encontramos cada día viviendo en las calles de nuestras ciudades, a demás, son agredidas con brutalidad por personas, a las cuales, no les han hecho nada, pero ven diversión en sus actos.

 

Este es el caso de Flor, una mujer rumana de 85 años que vive en el distrito de Chamberí, en Madrid junto a su marido. Fue brutalmente agredida hace un mes y no tuvo la suerte de escapar como su esposo. Esta agresión por suerte para Flor fue denunciada por la Fundación Rais, que ayuda a en todo lo que puede a las personas sin hogar.

 

Cientos de casos como el de Flor ocurren en España y en todo el mundo, todos los días y muchos de nosotros no somos conscientes de ello. Cada vez más y gracias a las redes sociales casos como este están siendo denunciados. Una de las activistas que denuncia estas cosas en las redes es Lagarder (Instagram: @lagarder81), ella se hizo eco de esta agresión y no dudo en ningún momento en compartirlo en su perfil, Lagarder ha informado en las redes sociales que la mujer, de 84 años, ha viajado junto a su pareja en autobús a Rumanía, donde pasarán las Navidades y algunas semanas más junto a su familia. Ha sido precisamente el Samur Social quien ha pagado los billetes a la mujer, tras pasar el fin de semana durmiendo en un hotel pagado por Estelada, una persona solidaria con lo ocurrido.

Gracias a esta difusión en las redes sociales, Flor ha recibido ayudas por parte de diferentes ciudadanos de Madrid y ha conseguido ir a Rumania.

El de Flor no es el único caso, y gracias a activistas como Lagarder, cada día somos más conscientes de lo que ocurre a nuestro al rededor, y ojalá algún día estas personas puedan dejar de vivir en las calles. Poco a poco, con la actividad social que se está haciendo y con los granitos de arena que aportan personas sin esperar nada a cambio, se espera que la cifra de 31.000 personas sin hogar, vaya descendiendo.

 

Entrevistamos a Juan Manuel, natural de A Cañiza pero residente en Vigo. 63 años, soltero y sin ingresos conocidos. (Por motivos personales del entrevistado, si quiso hablar con nosotras pero no accedió a ser grabado, lo cual respetamos)

Entrevistador: ¿Desde hace cuanto tiempo vive en la calle?

Sin techo: Desde el 2005 más o menos, la verdad es que no lo recuerdo muy bien.

E: ¿Tu familia sabe que vive en esta situación?

ST: No tengo familia.

E: ¿Cómo has acabado en esta situación?

ST: Podría decir como hacen todos que han sido las malas compañías, pero no quiero echar balones fuera de casa. Toda la culpa es mía. Cuando mi madre murió me sentí muy perdido y empecé a hacer cosas que no debía, eso es un círculo vicioso, una vez dentro es casi imposible salir. Acabe perdiendo su casa y todas sus cosas hasta quedarme con una mano delante y una mano detrás, fue ahí cuando decidí venirme a Vigo pensando que en una ciudad grande tendría más oportunidades.

E: ¿Qué estarías dispuesto a hacer para salir de esta situación?

ST: Muchas veces pienso en hacer algo muy gordo e ingresar en la cárcel. No tengo familia, a nadie le iba a importar. Conozco a gente que lo ha hecho, al fin y al cabo allí tienes un techo, comida…

E: ¿Recibe alguna ayuda por parte del gobierno?

ST: No… tampoco les he pedido nada. No me iban a dar nada.

E: ¿Por qué dices eso?

ST: Nosotros no le importamos a nadie. Ya con mi edad lo único en lo que piensan es en cuando me va a llegar la hora de marchar al otro barrio.

E: ¿Y por parte de alguna institución privada?

ST: Las personas me ayudan constantemente. También cuando estoy enfermo me ayudan en los misioneros de Teis (Organización de servicios sociales Hermanos Misioneros de los Enfermos Pobres) y me consiguen alguna medicina. Yo nunca he estado tan mal como para quedarme allí durmiendo pero tengo amigos que cuando han tenido una gripe muy gorda les han dejado una cama hasta recuperarse.

E: ¿Has tenido algún problema o se ha sentido discriminado por ser una persona sin techo?

ST: Constantemente. No hay nadie que no piense que soy una persona de segunda. He tenido algunos episodios muy fuertes…

E: ¿Puedes contar alguno?

ST: Una persona que vive en la calle no se puede duchar todos los días… En verano me bajo a la playa que ahí es gratis…pero con este frío y lluvia es imposible. Un día estaba sentado en un banco tranquilamente y se acercó un joven con su perro, me pidió el banco, yo le dije que se podía sentar a mi lado pero el no estaba dispuesto. Había 3 bancos libres pero él decía que ese era el suyo. Como no me fui me escupió y cuando le pregunté que qué hacía me dijo que un poco más de suciedad no se me iba a notar.

Otras veces cuando me subo al bus también noto que no se quieren sentar a mi lado, no tengo casa pero no soy una persona violenta, parece que me tienen miedo.

E: ¿Qué haces para sobrevivir?

ST: Hago lo que me piden a cambio de algunas monedas. Tuve una época en la que aparcaba coches, pero ese trabajo ahora lo ocupan extranjeros y gente más joven. Ahora como puedes ver estoy en la puerta del supermercado, si me piden que les aguante al perro se lo aguanto, que les lleve la compra a casa se la llevo… También hay gente generosa que me da comida o dinero sin pedir nada a cambio.

E: ¿Ha vivido alguna situación peligrosa desde que vive en la calle?

ST: Peligrosa como tal no… pero si con miedo. Recuerdo que en el 2007 más o menos empezaron a quemar a gente en los cajeros, ahí casi no podía dormir por las noches, estaba siempre alerta. Lo peor es que la gente entraba a los cajeros de noche con miedo a que les robases el dinero que iban a sacar, lo que menos se esperaban es que tu tuvieses miedo de ellos.

E: ¿Y ahora duerme tranquilo?

ST: Ahora ya soy perro viejo, además ahora hay menos gente en la calle por lo que muchas veces puedo dormir en albergue.

E: ¿Se ve saliendo de esta situación?

ST: La verdad es que no. Muy difícil. Sin trabajo, sin estudios, sin casa… ¿Cómo puedes tener casa si no trabajas y como puedes trabajar sin tener casa?

Damos las gracias a esta persona por dedicarnos cinco minutos y contarnos un poco más de su historia, les vamos a dejar con unos reportajes a pie de calle sobre las personas sin hogar, que esperamos que les puedan servir para saber un poco de este problema tan presente en nuestra sociedad.

Por último, os dejamos con dos reportajes titulados Vivir sin Techo y El drama de las personas sin techo en Madrid sobre como sobreviven y las condiciones a las que se enfrentan día tras día estas personas.

Be Sociable, Share!

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

La moderación de comentarios está activada. Su comentario podría tardar cierto tiempo en aparecer.