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Periódico universitario UCM en la web 2.0

Los retos de estudiar y trabajar

Imagen biblioteca
Hoy en día estudiar se está convirtiendo en un reto económico para muchas personas que se ven obligadas a trabajar mientras se costean su formación. A este grupo también se suman aquellos que buscan experiencia y una formación práctica. La organización y el esfuerzo por parte de uno mismo es indispensable, sin embargo las facilidades de las instituciones educativas son fundamentales para poder compaginar ambas acciones.
Aunar estudios y trabajo no es imposible pero sí muy duro. Katheryn Monaham de la Universidad de Washington, Joanna M. Lee de la Universidad de Virginia y Laurence Steinberg de la Universidad de Temple elaboraron un estudio con más de 1.700 estudiantes. La investigación concluyó que trabajar más de 20 horas semanales mientras se estudia puede traer complicaciones en el rendimiento y psicología de los alumnos, aunque también aporta positividad y autoestima al alumno. Es inevitable que trabajando tantas horas se tenga menos rendimiento académico que aquellos que no realizan ese esfuerzo. Por tanto, no están en igualdad de condiciones con el resto de alumnos a pesar de recibir las mimas directrices en su evaluación y rendimiento, situación que se complica cuando se trabaja por necesidad.
Compatibilizar el ámbito laboral con el académico es un proyecto complicado. España es uno de los países desarrollados en el que menos jóvenes compaginan las dos actividades,  el séptimo por la cola según los últimos datos de la OCDE, con un 4,7% de alumnos de 15 a 29 años, frente al 11% de media. En la edad típica de los estudios universitarios, entre 20 y 24 años, la cifra sube, pero sigue a una distancia muy parecida de la media: 6,8% frente a 13,4%.
En España la necesidad y las ganas de independencia suponen motivos por los que muchos jóvenes se esfuerzan por integrar las dos labores, pero en otros países la imposición es mayor. En el gráfico realizado por la OCDE aparecen en porcentaje la comparativa de países en los que los jóvenes estudian y trabajan. Pero no figura representado otro 23% que realiza trabajos menores, intermitentes y esporádicos que les dejan fuera de la estadística pero que les quitan, en cualquier caso, tiempo para sus estudios.
A continuación recogemos las declaraciones de Roxana Ortiz y Christian Cuta sobre este aspecto, con la comparación entre lo que sucede en Europa respecto a España.

Hemos querido, a través de testimonios, aproximar la realidad que viven hoy en día los estudiantes que compaginan estudios universitarios con empleos remunerados,dentro del ámbito de la Universidad Complutense de Madrid. Algunos estudiantes opinan que su “alma mater” no ofrece alternativas viables para poder compatibilizar los dos mundos y se quejan de la falta de comprensión del profesorado. Algunos docentes, argumentan,  que no permiten al alumno faltar a las clases amparándose en las “normas” que impone el Plan Bolonia, sin justificación documental y racional de dicha actuación de la que en teoría quedan exentos gracias al derecho de libertad de cátedra.
Sin embargo, a pesar de todas las dificultades que supone al alumno trabajar mientras estudia, aquellos que realizan esta labor valoran la experiencia adquirida que recalcan como un punto positivo a la hora de adquirir competencias y aumentar su nivel de ingresos.

Plataformas como el Centro de Orientación, Información y Empleo (COIE) de la Universidad Complutense de Madrid tratan de mejorar la empleabilidad de los estudiantes universitarios adscritos al centro. El COIE facilita la inmersión de los alumnos al panorama laboral mediante talleres formativos y la posibilidad de inscribirse en bolsas de empleo para colaborar con empresas vinculadas a la materia en la que se forma el individuo en cuestión.
El año académico 2014-2015 ha incorporado nuevas reformas en base a una selección más rigurosa de los alumnos adscritos a las bolsas de empleo, con la posibilidad para el estudiante de plasmar informaciones sobre sus competencias en software y programas informáticos (Word, Indesign, Photosop….), subir documentos de interés para las empresas y concretar sus competencias lingüísticas.
Los cambios impuestos permiten al COIE una interacción más directa entre la relación empresa-estudiante en lugar de sus acciones anteriores que consistían en un simple puente para el conocimiento de ambas partes.
Las acciones más directas de la entidad sin embargo causan descontento entre una parte del alumnado que evalúa que sus competencias reales no se valoran lo suficiente al no permitirles avanzar en la etapa de pre-selección elaborada por la Universidad, según los indicios al valorarse por encima la nota media del estudiante frente al resto de aptitudes del solicitante.
La preocupación de alumnos cómo Christian Cuta Gómez respecto al seguimiento progresivo que deben tener estos centros de empleo es un punto a recalcar. El papel activo de instituciones como el COIE suele finalizar una vez se firma el contrato entre trabajador y empresa, en vez de realizar un seguimiento exhaustivo sobre la condiciones del estudiante en prácticas en la empresa donde ejerce y la situación derivada con sus estudios universitarios.

Según la encuesta “Valoración de los estudiantes sobre compaginar una vida laboral y académica” realizada a 50 alumnos de la Universidad Complutense de Madrid expresamente para este reportaje, encontramos que el 74% de los encuestados ha compaginado el trabajo con su carrera. La encuesta contiene datos que sugieren que aquellos que compaginan ambas acciones (añadiendo un filtro al otro 26%) valoran el estrés (64,86%) y la falta de tiempo de ocio (54,05%) como los puntos negativos a recalcar, que sin embargo se contraponen al bienestar que genera ese esfuerzo por el sentimiento de realización (54,05%) de quien lo cumple.

Otros datos a destacar serían las facilidades que otorgan los actores de la vida académica ante la compaginación de estudios y trabajo. Los encuestados valoran positivamente a sus compañeros con un 48,65% que responden que facilitan bastante su situación y un 21,62% que valoran que la facilita mucho. Un punto interesante del estudio es que la valoración del COIE en cuanto a las facilidades que ofrece es cuanto menos laxa con un 72,97% de encuestados que opina que ni facilitan ni complican su situación, un punto negativo teniendo en cuenta la naturaleza de este órgano en la vida laboral universitaria.

Finalmente la comparativa entre los datos del estudio acucia un problema respecto a la finalidad de compaginar vida laboral y académica. Según los datos el 54,05% de encuestados valora los ingresos como un factor para trabajar durante sus estudios y otro 40,54% la independencia económica; sin embargo al valorar la situación de la calidad de los sueldos laborales el 90% valora que es mala o muy mala y respecto a la posibilidad de independizarse la cifra asciende al 95%.
Las dificultades psicológicas y prácticas que acarrea compaginar trabajo y estudios parecen acentuarse con la falta de adaptación de instituciones y profesorado a esta exigente situación. Una mayor regulación y normativización de las circunstancias extraordinarias de aquellos universitarios que realizan trabajos durante sus carreras podrían ayudar al rendimiento académico e incluso adaptar una nueva vertiente de estudio que derive a una mejor instrucción de los jóvenes trabajadores del futuro.

 

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