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Periódico universitario UCM en la web 2.0

Los exámenes de septiembre en julio, ¿una buena idea?

Casi tres meses de verano por delante, un par de asignaturas pendientes y se intuye una larga espera hasta que el individuo en cuestión dispersa el polvo de sus apuntes, agitando la mano horizontalmente, para tratar de asimilar una información dosificada en 10 temas. Septiembre en la Universidad Complutense es el nuevo y español 4 de julio norteamericano. Sólo los que renacen durante los exámenes de recuperación del mes más triste del año saben lo que significa. Existe una nada despreciable cantidad de alumnos que presume de sus logros en segundas -y a veces terceras- oportunidades gracias al tiempo añadido, y los hay que se quejan abiertamente con el pretexto del olvido o la indiferencia al tardar demasiado en llegar esa bola extra desde que se realizó el último examen del curso. Es decir, que desde el mismo núcleo de los interesados existe una tendencia a abrazar o rechazar los exámenes de septiembre, y es por ello que se ha planteado la posibilidad de trasladar las pruebas de final de verano, a justo el principio, como ya hacen otras facultades de la Universidad y otras universidades al completo.

Favor o contra

Se aprecia una dinámica favorable (pues así lo marca el calendario sin posibilidad de manifestación contraria) en las carreras más complejas, ya sean ingenierías, grados en materia matemática, biológica o histórico-social. La forma de evaluar y la cantidad de temario juegan un papel crucial para que los alumnos prefieran realizar una recuperación en julio, con la formación reciente, pendiente de una revisión exhaustiva e inmediata que les permita aprovechar los conocimientos adquiridos. Se hace evidente que la ventaja/desventaja principal -el tiempo- sufre la paradoja de Schrödinger. Viven simultáneamente: con más tiempo, más reforzado puede quedar el conocimiento, pero a su vez, crece la posibilidad de perder el interés durante el periodo vacacional. De ello se deduce que depende enteramente del factor humano, de alumnos dispuestos, sí, pero también de profesores con ánimo de enseñanza y apoyo fuera del perímetro geográfico de la Universidad.

Ventajas Julio

Ventajas Septiembre

 

Con el Plan Bolonia se pretende resolver el problema, instando a todas las universidades (privadas y públicas) a que los exámenes se adelanten al primer mes vacacional para que los ídem de junio puedan realizarse en mayo, preponderando las primeras pruebas en un mes menos caluroso y evitando que las extraordinarias incurran en un espacio temporal demasiado longevo como para que el alumno mantenga el interés. Esta implantación depende del programa educativo de la carrera, pues se pone de manifiesto la arbitrariedad de su aplicación frente a la rapidez de grados en facultades de matemáticas, medicina o telecomunicaciones, y la lentitud en las de, por ejemplo, ciencias de la información. Las últimas universidades públicas en desplazar las recuperaciones de septiembre a julio han sido la Universidad Pablo de Olavide (UPO) y la Universidad de Jaén (UJA). Previamente, los centros de la Complutense en Madrid han ido sumándose paulatinamente a esta sugerencia (muy pronto imperativa) de cambiar los ritmos.

Desventajas Julio

Desventajas Septiembre

 

Otra arista a la que se debe prestar atención es a la afinidad entre los calendarios de las distintas universidades europeas que cooperan en las Becas Erasmus y Séneca, entre otras. Ya en el año 2009, la Conferencia de Rectores de las Universidades (CRUE) anunció que estaban trabajando en un nuevo planteamiento del calendario universitario español, por el que pedirían al Gobierno que los cursos académicos consten de dos semestres diferenciados y que los exámenes de septiembre se avancen a julio o mediados de agosto. Los rectores matizaron entonces que ésta no se trataba de una propuesta rígida, pero que igualmente pedirían formalmente a los ministerios competentes estas modificaciones para establecer un calendario homogéneo en todas las universidades españolas y que éstas se adecuasen a los calendarios académicos de otros países europeos para, entre otras cosas, facilitar la movilidad entre las universidades europeas que se expone en el Plan Bolonia.

Lo que resulta irrevocable es que este cambio exista en los alumnos de nuevo ingreso, tras la petición de la comunidad educativa para que implementen dicha modificación, de modo que los nuevos universitarios no comiencen el curso con retraso (existen carreras en las que se comienza a principio de septiembre, con lo cual, un estudiante que se examine en esa misma fecha, tendrá que esperar una semana para conocer los resultados y un tiempo estimado de 10 días para ser admitido en la carrera e iniciar sus clases, lo que resulta, considerados los fines de semana, en un mes menos de enseñanza). Por tanto, si el primer curso sí contempla este modelo de actuación, ¿por qué no aplicarlo al resto?

La Facultad de Ciencias de la Información, ubicada en el centro neurálgico de Ciudad Universitaria, es un ejemplo de adopción tardía. Alumnos y profesores – el Vicerrectorado desestimó la oportunidad de hablar al respecto- responden ante una disquisición que ha convertido al gris y de aspecto soviético edificio en un amalgama de pancartas y opiniones dispares. Vayamos en primer lugar con los docentes.

Y a continuación prestemos atención a las opiniones de algunos de los alumnos.

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