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Limpian las Facultades, les “limpian” el bolsillo

limpian las Facultades, les "limpian" el bolsilloMerche es una trabajadora del servicio de limpieza de nuestra Facultad. Cada día, se levanta a las 5 de la mañana para acudir prestamente a su puesto de trabajo. A las 6:40 ya está en Ciencias de la Información preparándose para iniciar su jornada laboral. A las 7 de la mañana se encarga de que las aulas estén dispuestas para los alumnos que entran a las 8 a clase.

Tras ello, Merche y el resto del equipo limpian todos los rincones del edificio para que nos sintamos como en casa. A las 11 de la mañana tienen su media hora de descanso, tiempo que durante varios meses han aprovechado para protestar por su situación laboral y los impagos por parte de la empresa para la que trabajan. Después de este parón Merche continúa trabajando hasta las 2 de la tarde, hora en la que termina su jornada.

A principios del curso 2012/2013, hablar en la Universidad Complutense de Madrid sobre los impagos al personal de limpieza de las Facultades se convirtió, por desgracia, en una costumbre. Casi tres meses después de las primeras protestas, la situación ha cambiado y las encargadas del servicio de limpieza cobran sus nóminas mensuales.

Pero en la actualidad, la situación en el conflicto no es de calma total, debido a la polémica de  los pliegos del contrato de limpieza para 2013 de la UCM. Por este motivo, algunos trabajadores se manifestaron el 20 de diciembre de 2012 en las puertas del Rectorado protestando por estas medidas. Hemos conversado con algunos de ellos para conocer su versión de los hechos.

 

El caso de la empresa Soldene

Soldene es una empresa de limpieza fundada en 1990. Su sede central se sitúa en Madrid, tiene delegaciones en Zaragoza y Valencia, así como centros de gestión en Pontevedra, Santander, Burgos, Barcelona, Cáceres, Ciudad Real, Sevilla, Granada y Melilla. Entre los clientes para los que trabaja se encuentran muchos organismos públicos como el Gobierno de España, la Comunidad de Madrid, la Generalitat Valenciana o el Ayuntamiento de Madrid. También presta sus servicios para otras instituciones de gran calado como el Banco de España, el Museo Thyssen-Bornemisza o la entidad bancaria Caixa Geral.

El conflicto entre las limpiadoras, Soldene, Clece (la otra empresa de limpieza de la UCM)  y la Universidad Complutense se inició a principios del mes de octubre de 2012. Las trabajadoras de Soldene denunciaron que no habían recibido los salarios correspondientes  del mes de septiembre y de meses anteriores. La empresa las expuso que no podían pagar porque la Universidad, a su vez, no había pagado a Soldene. El 4 de octubre catorce trabajadores de Soldene y Clece se encerraron en el Rectorado como protesta por no haber cobrado la nómina. Poco después, las limpiadoras contaron en un comunicado que se reunieron con José Carrillo, actual rector de la UCM, quien las prometió el pago de los sueldos que se debían.

En efecto, Carrillo pagó a las empresas con la condición de que el dinero fuera destinado a las trabajadoras. Pero esto no ocurrió así y Soldene empleó este dinero para pagar una deuda bancaria. Por este motivo, las limpiadoras de Soldene decidieron convocar una huelga indefinida a partir del día 15 de octubre. El día 8 de ese mes se manifestaron en la sede de la empresa y, en esta ocasión, Soldene sí les prometió el pago total de sus nóminas. Por esta razón, levantaron la convocatoria de huelga y pusieron fin a las protestas.

No es el primer conflicto que se produce entre las trabajadoras y la empresa. En 2010 ocurrió una situación muy parecida. En el mes de febrero de aquel año las empleadas de Soldene amenazaron con ponerse en huelga. El motivo fue que la UCM se vio obligada a recortar en el presupuesto destinado a limpieza para cuadrar sus cuentas. A raíz de este hecho, Soldene anunció que reduciría la jornada laboral y el salario a sus empleados para no perder beneficios. Incluso la empresa planteó la posibilidad de despedir a trece trabajadoras y enviar a otras veintidós a trabajar a la Universidad de Valencia, a casi cuatrocientos kilómetros de su puesto de trabajo en la Complutense.

A raíz de esta propuesta la plantilla protestó enérgicamente. Realizaron concentraciones frente a la Facultad de Medicina, convocaron una huelga como forma de protesta e incluso dialogaron con el entonces rector, Carlos Berzosa, para intentar reconducir esta situación. La situación tuvo final feliz. La Universidad, los sindicatos y la empresa negociaron y llegaron a un acuerdo. En el escrito, Soldene se comprometió a no trasladar a nadie a Valencia y tan sólo trece personas dejaron de trabajar para la empresa en la UCM, aunque seguirían formando parte de Soldene.

Según las informaciones facilitadas a comienzos de 2013 por miembros del funcionariado de la Facultad, el conflicto ya está solucionado a corto plazo, ya que los pagos a las limpiadoras se están llevando al día y tienen asegurado este sueldo hasta finales de febrero. En dicha fecha, el Rectorado de la UCM anunció que iba a realizar un concurso o subasta del servicio de limpieza en la Universidad. Algunas limpiadoras nos han contado que vivieron muy mal estos meses por el peligro de perder su puesto de trabajo. Además, aseguran que ahora están bien, pero que se pueden producir conflictos tras la adjudicación del nuevo contrato.

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20 Comments

  1. Y la música de fondo del Patriota? puntazo…

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