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Periódico universitario UCM en la web 2.0

Ley de Dependencia: contraste entre la teoría y la realidad

 

España es un país que garantiza, aunque no siempre es posible cumplir con todas las expectativas, un Estado del Bienestar que afecte a toda la ciudadanía por igual. Sin embargo, y muy a pesar de ello, la población del país está sufriendo una crisis generacional. Esto, por un lado, es muy positivo puesto que supone y significa que la calidad de vida en nuestro país es lo suficientemente alta como para ser líderes mundiales en edad de defunción. Como consecuencia de esto, lo que ocurre es que la población mayor aumenta más de lo que lo hace la joven, provocando que la pirámide poblacional esté sufriendo un cambio en su paradigma y, hoy en día, vaya camino de darse la vuelta.

Los cambios tanto a nivel demográfico como social, hablando en términos de este envejecimiento de la población, provocan que cada vez sean más las personas que se hallen en situación de dependencia. Una dependencia que puede estar motivada por diversos factores como la enfermedad, la discapacidad o las limitaciones fruto de la edad. Puedes ampliar en este enlace, más información sobre la dependencia.

En realidad, cabe destacar que la situación de dependencia, como tal, existe desde siempre, ya que cuando la edad avanza, se van perdiendo facultades y entramos en un estado de necesidad de ayuda. Esta situación, en su origen, era paliada por las mujeres, las cuales, en su mayoría, se dedicaban el trabajo del hogar. No obstante, con los cambios que se fueron produciendo desde finales de los años 90 y los primeros años del siglo XXI, en los que la mujer fue incorporándose al mercado de trabajo, el modelo de familia fue transformándose y los recursos sociales no eran suficientes, hicieron que el Estado tomara medidas para garantizar, ya no solo a los ciudadanos sino también a las propias Comunidades Autónomas, un marco estable de recursos y servicios en la atención a la dependencia.

Por tanto, cabe preguntarnos qué es, efectivamente, la Ley de Dependencia. Bien, Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia, comúnmente llamada Ley de dependencia, como su propio nombre indica, se encarga de regular que los derechos de atención y prestación de servicios para proporcionar las condiciones básicas de las personas que se encuentran en situación de dependencia estén garantizados. Como principios y valores a seguir por esta ley, encontramos una larga lista de conceptos ligados a los Derechos Humanos y Fundamentales. Así, destacan la universalidad, la igualdad, el carácter público, la   atención integral y la accesibilidad. O al menos, en el mejor de los casos, estos son los objetivos  que persigue una ley que presenta fallos desde su misma proposición

Para comprender el procedimiento, debemos empezar diciendo que hay una serie de consideraciones que conviene saber:

Catálogo de servicios y prestaciones de la Ley de Dependencia, de la web ailacuidadoresadomicilio.com
  • Las Comunidades Autónomas se encargan de determinar los órganos de valoración.
  • Los órganos de valoración asignados por las Comunidades Autónomas son personas cualificadas que van a los domicilios de residencia del solicitante.
  • Una vez allí aplican un baremo, que previamente ha sido consensuado entre el Consejo Territorial de Servicios Sociales y del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD).
  • Este conceso establece una serie de criterios comunes que se enmarcan en el conocido como baremo de valoración de situación de dependencia (BVD).

En el caso de los menores de 3 años, es la Escala de Valoración Específica (EVE) El BVD lleva implícito una serie que ítems con una puntuación que permiten determinar el grado de dependencia: moderada, severa y gran dependencia. A cada grado le corresponden 2 niveles: nivel I y II. De acuerdo con la puntuación que obtenga la persona solicitante, se dará un dictamen sobre el grado de dependencia en el que se encuentra. Requisitos para ser reconocido en situación de dependencia según la Comunidad de Madrid.

¿Cuáles son, por tanto, los grados de dependencia? Bien, existen tres diferentes, atendiendo, cada uno, a unos criterios distintos y bien definidos.

  • Grado I, Dependencia Moderada. Se considera dependencia moderada cuando la persona en situación de dependencia requiere: Ayuda al menos una vez al día para la realización de varias actividades. Necesita apoyo, de manera limitado o intermitente, para su autonomía personal.
  • Grado II. Dependencia Severa. Este grado hace referencia a las personas que precisan de: Asistencia dos o tres veces al día a la hora de realizar varias actividades diarias. No quieren de forma permanente el apoyo de un cuidador. Ayuda extrema para el desarrollo de su autonomía personal.
  • Grado III. Gran dependencia. Aquí la ley hace referencia a las personas que necesitan: Ayuda varias veces a la hora de realizar sus actividades diarias. Apoyo indispensable y continuo debido a la pérdida de su autonomía física, mental, intelectual o sensorial.

Hechas las presentaciones, cabe aclarar que esta ley, con el objetivo de prestar atención a personas en situación de dependencia, ofrece una serie de beneficios y/o prestaciones orientadas a mejorar su calidad de vida, autonomía personal y realización de las actividades de la vida diaria, así como, proporcionar durante el mayor tiempo posible una integración digna y de respeto en todos los ámbitos de su vida, es decir, a nivel personal, familiar y dentro de su comunidad. Es importante tener en cuenta que la prioridad a la hora de percibir la prestación que proporciona esta ley de dependencia va a depender del grado de dependencia reconocida que tenga la persona, así como su situación económica en el momento de la evaluación. Teniendo en cuenta esto, detallaremos los tipos de prestación que se pueden percibir. Pero antes, es importante recordar que, la ayuda recibida puede ser en forma de servicios o de prestación económica.

En cuanto a los servicios, estos se diferencian los unos de los otros atendiendo a la materia en que se aplican. Encontramos: prevención de las situaciones de dependencia, servicio de teleasistencia y servicio de ayuda a domicilio. Además: atención de las necesidades del hogar, cuidados personales o servicio de centro de día y centro de noche. Dentro de estos últimos diferenciamos: Centro de día para mayores, centro de día para menores de 65 años, centro de día de atención personalizada y centro de noche. Por último, existen servicio de atención residencial, residencia para mayores en situación de dependencia y centros de atención a personas en situación de dependencia, en razón de los distintos tipos de discapacidad.

Por su parte, las prestaciones económicas atienden a criterios tales como vinculación a un servicio, cuidados del entorno familiar y apoyo a cuidadores no profesionales y la asistencia personal. Además, es clave el análisis de los pacientes para establecer, si procede, un procedimiento de terapia ocupacional.

¿Hacia dónde va, por tanto, la Ley de Dependencia? Bien, desde los inicios de la aprobación de esta, se encontraron fallos en su implementación: No se informó a la ciudadanía adecuadamente en qué consistían las prestaciones que se otorgaban a quienes se concedía la aplicación de la Ley. Los procedimientos básicos no estaban definidos correctamente. Las Administraciones no estaban preparadas, por lo que la gestión del trámite a nivel burocrático  ya desde sus inicios fue lento y tedioso. Las Comunidades Autónomas aplicaron criterios diferentes.

Todo lo anterior provocó que hubiese desigualdad a la hora de otorgar o no las prestaciones de la Ley. Por otra parte, el impacto de la crisis económica, los recortes en el gasto público, el conflicto que se ha generado entre las Comunidades Autónomas y el Estado a la hora de asumir los costes de las prestaciones que ofrece la Ley, etc., han condicionado la implantación de la misma. Desde la aprobación de la Ley, se han hecho diferentes modificaciones que han traído consigo una serie de consecuencias que han afectado a las personas en situación de dependencia y sus familias. Dentro de algunas de estas consecuencias encontramos que, se ha producido una demora excesiva en la resolución de expedientes por parte de las diferentes comunidades autónomas. Asimismo, se ha producido una demora a la hora de cumplir los calendarios marcados por la Ley para el reconocimiento del derecho a la prestación, según el grado y nivel de dependencia, así como, en dar la prestación correspondiente una vez reconocido el derecho a dicha prestación.

Para ilustrar esta realidad, hemos hablado con personas que la viven día a día. Estas son: Tecla Morales Soguero, mujer dependiente de 82 años,  con Aracelly Flores Pizarro, cuidadora de personas dependientes.

Tecla Morales, de 82 años, es una mujer que vive sola a pesar de encontrarse mal físicamente. Ella misma nos cuenta un poco de su experiencia con la Ley de Dependencia y nos muestra su disconformidad.

También entrevistamos a una cuidadora de personas dependientes, ella es Aracelly Flores, una persona que trabaja con ancianos del sector público y nos habla acerca de sus funciones y de la importancia de su trabajo en la sociedad.

Y a Carmen, de 76 años, nos da la visión de una madre cuyo hijo perdió la movilidad y el habla, debido a un accidente de tráfico hace 14 años. Hablamos de experiencias, dificultades y de los servicios que ha tenido para el cuidado de su hijo durante estos años.