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Periódico universitario UCM en la web 2.0

Lavapiés ¿gentrificado o ingentrificable?

 

Lavapiés

Lavapiés es uno de los barrios más multiculturales (a día de hoy, según el Instituto Madrileño de Estadística, personas de 88 nacionalidades distintas conviven en él) y a su vez más castizos de la capital madrileña. Sin embargo, en los últimos años se ha venido observando una transformación tanto en los locales como en los transeúntes de las empinadas calles de esta zona. Nuevos negocios pueblan las vías de Lavapiés con un estilo pulcro y minimalista, sustituyendo a bares y tiendas de toda la vida. Estos cambios pueden achacarse al fenómeno de la gentrificación, que hace referencia a la modernización y la revalorización progresiva de un territorio urbano. Esta transformación se asocia con la regeneración socioeconómica pero a su vez va de la mano con el desplazamiento de algunos de los segmentos más pobres y vulnerables de la población.

La palabra gentrificación, de origen inglés, se puede interpretar en español como “elitización” o “aburguesamiento”. El término tiene muchos matices y hace referencia a una dimensión social y urbanística. Hoy en día es muy habitual ver como la gentrificación modifica ciudades de todo el mundo. Barrios antiguamente considerados marginales se convierten en centros de moda y ocio, como el Harlem de Nueva York o el distrito de Kreuzberg de Berlín.

Madrid ya ha visto gentrificarse algunos de sus barrios más míticos y conocidos como Chueca o Malasaña. En este proceso, intervienen entes tanto públicos como privados, e incluso individuos, con la adquisición de viviendas, y sus estilos de vida y de consumo. En el caso de Malasaña, por ejemplo, uno de los impulsores principales de la gentrificación fue TRIBALL, una asociación de comerciantes de Triángulo Ballesta (calles Ballesta, Desengaño y Barco). Se dedicaron a la compra de locales comerciales para alquilarlos a jóvenes artistas o empresarios convirtiendo la zona en un referente de moda, para más tarde subir los precios del alquiler, provocando una burbuja que acabó por expulsar a la población que residía en origen incapaz de permitirse el nuevo estilo de vida y sus elevados precios.

El proceso de gentrificación del barrio de Lavapiés se encuentra en fase avanzada, casi veinte años de cambios que han transformado enormemente la forma de vida en el barrio y las personas que habitan en él. Son varios y de diversa índole los individuos, investigadores/as, colectivos e incluso plataformas virtuales las que están llevando a cabo diversas acciones para dar a conocer y mitigar este proceso.

 

 

La identidad del barrio se consolida en las décadas finales del siglo XX, con el auge de los movimientos sociales y las asociaciones de vecinos instaladas en el barrio. Estos años también se asocian con el apogeo del movimiento okupa, que tomó forma de multitud de centros sociales autogestionados, como son la Eskalera Karakola, espacio que alberga distintos proyectos en el ámbito de los feminismos, y el CS(r)OA La Quimera de Lavapiés, que alberga múltiples colectivos autónomos. Ambos continúan actualmente en funcionamiento. En 2011, el movimiento 15M vuelve a tomar el barrio de Lavapiés como punto de referencia, acogiendo diversas actividades y colectivos políticos de distinta índole.

De esta forma, se podría decir que las raíces obreras y multiculturales de Lavapiés han provocado que la resistencia a la gentrificación sea más fuerte en este barrio. Un ejemplo reciente es la oposición a la edificación del Hotel Ibis, que ya ha comenzado a llevarse a cabo en la plaza de Lavapiés. Las asambleas Stop Hotel y Parque Lavapiés la detención de las obras de edificación y la construcción, en su lugar, de un parque público. “No se puede buscar un solo culpable de este fenómeno” apunta Francisco Javier Ruiz, miembro de la Asociación de Vecinos “La Corrala”.

 

 

Las sucesivas administraciones del Ayuntamiento de Madrid han impulsado diversos planes de rehabilitación y mejora del barrio. Esto es debido a las prerrogativas de los vecinos, entre las que se encuentran una mejora de la vivienda y un aumento de los servicios, siendo la degradación de los inmuebles uno de los mayores problemas. Precisamente, es la situación de infravivienda la que propició la declaración de Lavapiés como Área de Rehabilitación Preferente (ARP) en la década de los 90, y la instauración de diversos planes con objetivos similares. A pesar de que se ha procedido a la remodelación de un gran número de edificios, incluyendo la instalación de ascensores y la reforma de las fachadas, no se ha conseguido la erradicación total de la infravivienda.

En la actualidad, la mayoría de estos inmuebles están habitados por personas migrantes, probablemente debido al elevado precio de los pisos en mejores condiciones. Este hecho ha podido suponer un freno al proceso de gentrificación, ya que impide el incremento del alquiler de este tipo de viviendas y, por ende, la llegada al barrio de vecinos con mayor nivel adquisitivo.

Por otro lado, medidas como el Plan de Seguridad de Lavapiés (2012) se han impulsado con el objetivo de mejorar de la seguridad, que se ha materializado con la instalación de cámaras de vigilancia y la intervención de las fuerzas de seguridad en las zonas consideradas conflictivas. Así como la continuación de la reestructuración urbana y la reorganización comercial, que ha supuesto el impulso de franquicias (como el Carrefour 24h situado en plena plaza) y el ocio nocturno.

El concejal del distrito centro, Jorge García Castaño (Ahora Madrid), no cree que lo que ocurre en Lavapies puede denominarse gentrificación y lo califica como un barrio que está teniendo bastante tirón entre la población y el turismo.  Desde el ayuntamiento, asegura que se están tomando medidas encaminadas a controlar la afluencia de turistas para evitar la saturación de viviendas de uso turístico en detrimento de los usos residenciales.

Respecto a la polémica construcción del Hotel Ibis, afirma que éste se construye por una licencia, un acto reglado que si cumple los parámetros urbanísticos debe darse bajo el riesgo de que te acusen de prevaricación si no es concedida. El concejal explica que “aquí hay un responsable muy claro de lo que ha pasado en general en Lavapies, que tiene que ver con la Comunidad de Madrid y el IVIMA”

 


La tradición que ha unido los movimientos sociales de la ciudad de Madrid con el barrio de Lavapiés hace de la gentrificación en curso un proceso discontinuo y de enfrentamiento, al haberse generado en los últimos años iniciativas específicas en contra de algunos de los cambios que están sucediendo en el barrio. Sin duda, es un fenómeno complejo que está lejos de poder considerarse finalizado y que lleva a la eterna pregunta que muchos se hacen y que se ha convertido casi en la proclama del barrio madrileño: ¿Lavapiés gentrificado o ingentrificable?

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