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Periódico universitario UCM en la web 2.0

La ropa ecológica: más sana para nosotros y el planeta

El mundo se enfrenta cada día a distintas amenazas, y la más letal es el cambio climático. La Organización Mundial de la Salud estima que en 2030 habrá 250.000 muertes al año a causa de las altas temperaturas (que provocan brotes de malaria, malnutrición y desastres naturales). Por todos es sabido que la contaminación disminuye la calidad de nuestras vidas.
Ante esta realidad, muchas empresas han decidido reducir su huella climática, es decir, producir dejando un menor rastro en el planeta. Por ello, se han creado empresas como Green Globe o Delenzo que buscan minimizar y contrarrestar los efectos contaminantes de las empresas: se calcula que un 10% de las empresas mundiales son responsables del 90% de la contaminación en el mundo.

“El movimiento ecologista presenta tres pilares fundamentales: la conservación y regeneración de los recursos naturales, la preservación de la vida silvestre y la reducción de la contaminación y la mejora de la vida urbana”, explica la periodista especializada Iraya López. Los productos ecológicos, en realidad, son los productos que no utilizan químicos en su proceso de creación. Por ejemplo: un tomate “normal” es sometido a pesticidas u hormonas de crecimiento que aceleran su nacimiento y engorde; mientras que un tomate ecológico sigue el trascurso de nacimiento desde que es una semilla hasta que es un tomate formado sin procedimientos humanos que alteren su naturaleza. La primera opción es que la toman la mayoría de empresas porque la producción en masa es mucho más rentable que la responsable.

En los últimos años, son cada vez más las empresas de alimentos, productos de limpieza, de hogar, moda y todo tipo de artículos de consumo que apuestan por ser orgánicos. Eso sí, para ser considerados como tal, han de cumplir con la Normativa Europea sobre productos Ecológicos. Pese a su mayor precio, muchos apuntan a sus beneficios: no contienen elementos tóxicos o nocivos para la salud a largo plazo, contienen todos los nutrientes completos (en el caso de los alimentos), son sostenibles y responsables con la Tierra, la distribución es local (en la mayoría de los casos) y al ser una producción menor, encontramos más calidad.

Por otra parte, debemos diferenciar entre ecologismo y ecología. El primero, es un movimiento social y político (que busca la protección del medio ambiente) y la ecología, en cambio, es la ciencia que estudia los ecosistemas (y no tiene porqué tener implicaciones éticas). Para comprender el ecologismo debemos estudiar sociología, ciencia política, filosofía. Para entender qué es la ecología, debemos repasar materias como química, física o biología. Greenpeace lo explica así: “La ecología es la ciencia de la que bebe el ecologismo cuando trabaja para conseguir ese mundo ambiental y socialmente justo al que aspira. Un mundo en el que todas las personas tengan acceso a aire y agua limpios y a sistemas de producción de alimentos que no agoten los recursos naturales, que funcionen con energía limpia y renovable. Un mundo, en definitiva, en el que la vida esté en el centro, en el que su cuidado y promoción sean el verdadero objetivo de todas nuestras actividades”.

Las empresas ecológicas, además de luchar por tener beneficios económicos -ya que son empresas, no organizaciones sin ánimo de lucro- desean “alcanzar metas de protección ambiental», según Cinconoticias. En España, cada vez más empresas apuestan por ser ecológicas: Mahou, Endesa, Acciona o Irizar. Fuera de nuestro país destacan Dassault Systémes (Francia), Philips (Holanda) o Autodesk (Estados Unidos). Hemos hablado con Green Globe y Delenzo, puedes ver las entrevistas aquí.

La realidad social y las preocupaciones de las personas son cambiantes. GreenPeace habla de que en el último año, la población mundial sitúa la preocupación por el medioambiente como la primera. Para algunos el ecologismo queda lejos porque la naturaleza no forma parte de su vida diaria, pero es importante entender que el ecologismo tiene como objetivo la preservación de la vida humana dentro de la Tierra, pues sin ella no podemos luchar por nada más. Es vital que comprendamos cómo puede mejorar la calidad de nuestra vida hoy y en los próximos años si comenzamos a utilizar productos ecológicos. Comer alimentos ecológicos o vestirnos con ellos reduce notablemente nuestro consumo de agua. Para hacer un pantalón de algodón, se necesitan 3.000 Litros, y para producir un Kilogramo de carne de vaca, más de 15.000.

El desarrollo sostenible de estas empresas ayudan a que no descienda la biodiversidad del planeta y a su vez componen un movimiento cívico que sirve como ejemplo para los ciudadanos y otras empresas, que son las principales responsables de la explotación de los recursos. Durante años, se ha incrustado en el imaginario colectivo el ecologismo se ha relacionado con movimientos progresistas, anarquistas y como una ideología política secundaria. Este pensamiento está alejado completamente de la realidad, pues el ecologismo simplemente se caracteriza por apostar por la vida de la naturaleza desde el pacifismo. Sobre esto reflexiona Iraya López: “La ecología política no se identifica pues con la Izquierda o la Derecha convencionales, puesto que rechaza de raíz lo que ambos comparten como expresaron los Verdes Alemanes (Die Grünen) en su manifiesto fundacional en 1984. La ecología no está ni a la izquierda, ni a la derecha sino que va por delante”. Además, se piensa que el ecologismo es contrario al desarrollo de la producción de los países, pero nada más lejos de la realidad: el uso de productos ecológicos hace que nuestra producción sea sostenible, por lo que aunque sea menor; se mantiene en el futuro. La producción en masa que no tiene en cuenta al medio ambiente no perdurará, pues es insostenible e inviable continuar consumiendo en el modo en el que lo hemos hecho.

La gran oferta de productos ecológicos demuestra un cambio en la mentalidad de las personas como sujetos sociales, que entienden que con sus acciones individuales pueden cambiar la vida de los demás. Ya lo dijo Alejandro Magno: “Recuerda que de la conducta de cada uno, depende el destino de todos”.

Por eso, hemos decidido realizar este reportaje. Porque es importante informarse sobre esta realidad, visibilizarla y saber qué está en nuestra mano: qué podemos comprar, con qué nos podemos vestir y qué podemos comer para ser solidarios con el planeta. Hablando con las personas en las calles, en las entrevistas que hemos realizado, nos dimos cuenta de que cada vez son más las personas que se animan a vestirse con moda ecológica, reciclar, y alimentarse de forma orgánica.