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Periódico universitario UCM en la web 2.0

La religión en los jóvenes

La Constitución española de 1978 en su artículo 16.1 establece que se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley.

La religión ha cambiado mucho a lo largo de los años, antes en España era muy difícil encontrar a una persona que no fuese creyente, pero ¿a día de hoy la religión sigue siendo un tema en el punto del día?

Según datos del barómetro del CIS del año 2018 nos encontramos con un 48.5% de población religiosa frente a un 48.9% que no lo es en el rango de edad más joven (18-24 años), lo que quiere decir que la población joven está dividida. Del mismo modo, aunque siga siendo alto el porcentaje, podemos observar que el número de creyentes se ha reducido según ha ido descendiendo la edad.

Analizando el artículo que la Fundación SM ha realizado sobre los jóvenes españoles podemos observar que los datos de los jóvenes inmigrantes respecto a la religión son más positivos que los de los jóvenes españoles, ya que un mayor porcentaje de ellos cree en Dios. La mayoría de los jóvenes españoles no asisten a la iglesia  más que en Navidad, Semana Santa y para celebrar alguna festividad; esto quiere decir que la gran mayoría de los jóvenes creyentes no son practicantes.

Según datos del estudio “«Soy musulmana a mi manera». Religiosidad, espiritualidad y laicismo de las jóvenes estudiantes musulmanas” realizado por la universidad de Alicante existen estudios sobre la religiosidad de los jóvenes, sin embargo no es frecuente abordar la categoría de lo religioso desde la mirada y la perspectiva de quienes son creyentes; esta mirada suele obviarse reduciéndola a menudo a datos estadísticos sobre las creencias, el comportamiento o las actitudes de los jóvenes creyentes. Este trabajo aborda la cuestión religiosa desde la perspectiva y la mirada de las jóvenes que se declaran mayoritariamente musulmanas. Se propone ante todo escucharlas, entendiendo que es necesario y urgente iniciar un diálogo que parte del derecho de cada persona a expresarse y a juzgar por sí misma sus verdades y creencias religiosas. Porque, como recomienda Martha Nussbaum, es fundamental desarrollar la mirada empática –la representación mental imaginativa positiva– para abordar el análisis de la religiosidad de las jóvenes musulmanas hijas de la inmigración y superar los miedos europeos en relación al islam.

La religiosidad en nuestro país, en el ejercicio entre 2009 y 2014, también ha seguido una evolución que nos muestra el avance o descenso de la religión propiamente dicha entre los jóvenes, y en cuanto a con qué religión se sienten más cómodos.

 

Para tener más claros estos resultados hemos decidido preguntar a cuatro grupos de personas cómo entienden la religión: jóvenes creyentes, jóvenes ateos, un sacerdote y una psicóloga. A continuación analizaremos cuál es su opinión respecto a este tema.

Ante la pregunta ¿Cómo ven los jóvenes creyentes la religión? la mayoría de los jóvenes declaran que son creyentes desde el nacimiento ya que es algo que les ha inculcado su familia y consideran que la religión es algo gratificante que ha afectado positivamente en sus vidas, por lo cual también se la inculcarían a sus hijos. Un pensamiento recurrente en ellos es la existencia del cielo después de la muerte y la eliminación del pecado original por medio del bautismo.

La postura de los jóvenes ateos es muy distinta a esta ya que consideran la religión como un mecanismo de control y están en contra de temas como los colegios del opus o bautizar a sus hijos antes de que tengan conciencia para decidir por ellos mismos.

Los jóvenes cristianos a los que hemos entrevistado no han sentido ningún tipo de discriminación por ser creyentes, a diferencia de la que sí que sienten jóvenes de otras religiones. Esto se debe a que aunque el catolicismo no sea algo obligatorio en nuestra sociedad, sí que es algo que está inculcado como un valor positivo frente al resto de religiones.

Un dato destacable es que aunque los jóvenes cristianos no se sientan discriminados, los sacerdotes sí que son víctimas de esa discriminación como declara Daniel, un sacerdote de Cantabria, que opina que hay muchas taras detrás ya que por la desinformación asocian a todos los religiosos a las mismas ideas.

Desde una visión más científica, la psicología aborda la religión desde un aspecto meramente espiritual, es así como nos lo cuenta Dulce López Balsalobre, que defiende las dos ramas como cosas perfectamente compatibles entre sí.

A partir de un punto de vista histórico, ciencia y religión han sido siempre ramas diferenciadas y completamente distanciadas configurándose, en muchas ocasiones, como el polo opuesto la una de la otra debido a que se conforman como ideologías contrarias en cuanto al origen de cada una. A día de hoy, esta bifurcación no parece estar tan marcada en la sociedad teniendo en cuenta que la religión actualmente se adquiere por los valores y las creencias independientemente del aspecto psicológico. De esta forma, según fuentes de esta rama más científica, la tradición religiosa y el aspecto más psicológico del día a día no tendrían por qué ser ámbitos de confrontación entre sí a pesar de las diferencias que puedan arraigar históricamente.

Teniendo en cuenta todo lo anterior vemos que, a pesar de que la población está muy dividida entre creyentes y no creyentes, España es un país que se encuentra inmerso en el cristianismo por su tradición histórica. Esto supone que, a pesar de que hay un porcentaje muy elevado de personas que no creen en ninguna religión, es toda la población la que se rige por el calendario cristiano, por las festividades de Navidad y Semana Santa, aunque se celebren de forma diferente.

Otro aspecto destacable es que la religión (sea cual sea) está sujeta en muchas ocasiones a ser motivo de discriminaciones, sobre todo en profesionales de la religión como sacerdotes o para creyentes de religiones como el musulmán, entre otras, a pesar de que la Constitución garantice la libertad religiosa.

Por otra parte también hemos de tener en cuenta que, según datos oficiales, la población creyente va disminuyendo en relación a la edad. Con esto se establece que la tradición religiosa va perdiendo adeptos en los centros de las grandes ciudades, ya que en los pueblos pequeños se inculca mucho más.

De esta forma la religión ha sido, es y será objeto de discusión para una sociedad cada vez más diversa, ya que esta establece no solo una mera creencia sino un modo de vida influyente en el día a día tanto para quienes la siguen como para los que no.