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Periódico universitario UCM en la web 2.0

La importancia de conservar el patrimonio cultural

Conocemos la majestuosidad del arte -admiramos pinturas, esculturas, formas arquitectónicas de todo tipo…-, pero muchas personas desconocen que lo que están presenciando, seguramente, haya sufrido varias intervenciones desde su creación. Estas son necesarias para que la huella del tiempo se contemple lo menos posible en las obras de arte, permitiendo que se mantenga en la medida de lo posible su originalidad.

Las obras de arte son consideradas patrimonio de la humanidad, especialmente en actividades sociales con valor histórico, cultural, artístico y científico. Podemos percibir a través de ellas informaciones de épocas y sociedades antiguas que ayudan comprender mejor nuestra historia. Además de poder disfrutar de su valor artístico.

Con el tiempo y los cambios de condiciones naturales, sociales e históricos, estas reliquias culturales se enfrentan al riesgo de sufrir daños, deteriorarse y estropearse. Es por ello que la conservación juega un papel fundamental. Gracias a sus intervenciones el arte se mantiene fiel a su versión original, guarda sus valores históricos y culturales, y deja este espacio conservado para que futuras generaciones puedan gozar plenamente del arte.

La historia de la conservación – restauración se remonta al siglo XIX en el cual comienzan a surgir sus primeras teorías. Dentro de sus comienzos, destaca la teoría de Viollet-le-Duc, que se basaba en la idea de que la restauración debía tener como objetivo recuperar un estado completo, es decir, conseguir una pureza de estilo original. Actualmente, existen todo tipo de teorías y el mundo de la conservación ha ido creciendo a todos los niveles, tanto a nivel académico, como histórico y técnico. 

Las técnicas utilizadas hoy día nada tienen que ver con las iniciales, aunque si bien es cierto, algunas de las prácticas más antiguas se siguen manteniendo por su gran efectividad. A pesar de ello, la inclusión del estudio químico y los avances tecnológicos han permitido perfeccionar la técnica, no solo en la pintura, sino que también en la escultura y la arquitectura. 

En todas ellas, las técnicas no son fijas, es decir, cada pieza que se va a intervenir presenta unas características diferentes. La antigüedad, los materiales con los que se ha hecho/pintado en su forma original, en que soporte esta colocado (marco, retablo…) e incluso el ambiente atmosférico en el que se encuentra, determinan cómo se puede abordar la pieza. aunque existen cuatro puntos generales que se deben seguir en toda intervención en la medida de lo posible.  

  1. Los materiales utilizados para reparar las obras culturales deben ser los mismos que los utilizados en el original. Si se requieren materiales alternativos, primero deben probarse.
  2. La tecnología y el proceso de reparación y/o conservación deben ser los mismos que los utilizados en su producción original, y el uso de nueva tecnología debe controlarse de manera precisa. En términos generales, para cualquier reparación, primero seleccione esos «procesos técnicos reversibles» para evitar el error que pueda cometerse en el proceso de restauración. 
  3. La conservación de las reliquias culturales debe mantener su estructura original y no debe eliminarse ni agregarse ningún elemento sin autorización. Para las obras de arte cuya estructura original no está clara o cuya estructura ha cambiado mucho, deben investigarse primero, se debe hacer un plan preliminar y luego reparar.
  4. El mantenimiento del diseño de la función original. La función de la obra no debe perderse, y el diseño básico no debe cambiarse.

Muchas de las intervenciones que podemos ver en pintura es la limpieza del barniz y la suciedad que se acumula con el paso del tiempo. En esta especialidad es muy importante este tipo de técnicas, ya que este “filtro” de color amarillento, no solo deteriora sino que oculta el aspecto original del cuadro. Incluso llega a ocultar detalles y rasgos que hacen que la obra, por tanto, no se contemple en su totalidad, en ocasiones, perdiéndose así información del cuadro. 

(Santa Catalina de Alejandría de Caravaggio. A la derecha antes de la restauración y a la izquierda el resultado)

Una técnica usada en escultura que suele llamar mucho la atención, es una técnica totalmente biológica y natural, y aunque aún sigue en proceso de investigación, comienza a dar muy buenos resultados, se centra en el uso de bacterias reductoras de sulfato para la limpieza de costras negras presentes en trabajos expuestos al aire libre. 

(monumento funerario de la escritora Neera (Cementerio Monumental de Milán) antes y después del tratamiento con bacterias reductoras de sulfato)

En arquitectura las bases son mucho más complejas, un plan de restauración muy usado para este campo es el levantamiento de las bóvedas de las iglesias que, a causa del terreno donde están levantadas, se van hundiendo poco a poco, un ejemplo autóctono de España está en Salamanca, la iglesia de San Martín de Tours. 

Los restauradores, como médicos de estas obras de arte que sufren algunas “enfermedades”, su papel es fundamental en el proceso de conservación – restauración. Es una profesión en la no sólo se necesita conocimientos profesionales de múltiples disciplinas, por ejemplo, de historia, pintura, química, física y estética, sino también se requiere gran paciencia y perseverancia. Sin embargo, hoy en día, existe una falta enorme de estos expertos técnicos, sobre todo por la falta de canales diversos para acceder a esta formación. La falta de inversión monetaria en renovación tecnológica y materiales de restauración, cada vez resulta más difícil la conservación de reliquias culturales. Así nos lo explica a continuación la restauradora y profesora en la Facultad de Bellas Artes de la UCM en el departamento de Pintura y Conservación – Restauración, Ana Calvo.

 

Aun así los expertos no están siempre solos frente a las complicaciones del paso del tiempo en las distintas facetas del arte, los historiadores también forman una pieza clave en este puzle, que no siempre se coloca de la forma correcta ni se valora todo lo que se debe. Es muy importante conocer la historia de la pieza que se va intervenir ya que, por lógica, los materiales serán distintos y por tanto la intervención también; y para ser lo más originales posibles, la intervención del historiador es fundamental. Natalia Paloma Gutierrez, historiadora de arte da su opinión al respecto. 

Para salvaguardar las obras valiosas artísticas, por una parte, es necesario que a través de los medios de comunicación, se de entrada de la labor de restauración a la vista del público, para que más personas puedan conocer la importancia de este trabajo y la de proteger al patrimonio cultural, incluso les genere interés a dedicarse a ellos. Por otra parte, debe mejorar el sistema de formación correspondiente, dar a los profesionales más apoyos económicos para que puedan desarrollar mejor su labor y también fomentar a más estudiantes a trabajar en esta carrera. Con todo ello se podrá lograr salvaguardar la mayoría del patrimonio cultural y seguir con la rica historia que conserva el ser humano.