Pages Navigation Menu

Periódico universitario UCM en la web 2.0

La España Vaciada: crónica de una despoblación rural

Los pueblos se vacían y las ciudades se llenan. Desde los años 70 este fenómeno se vive con intensidad en todos los rincones del país. Tanto jóvenes como mayores dejan de lado el mundo rural para mudarse a las grandes ciudades, que ofrecen infinitas comodidades como supermercados, acceso a servicio sanitario o incluso transporte público. Sin embargo, algunas personas han decidido quedarse en los pueblos, no dudan en dejar de lado todo lo que las poblaciones más grandes les ofrecen para decidir vivir en lugares más deshabitados.

Ellos son los que de primera mano sufren este fenómeno de la España Vaciada, el que se refiere a la cantidad de pueblos que por falta de habitantes pierden toda la industria que allí se desarrollaba así como todos los servicios que ofrecían. Muchas son las medidas que se están tomando para tratar de solventar este problema y los que derivan de él, aunque por el momento parecen ser insuficientes, o al menos así nos lo han explicando habitantes de Bimenes, Cabezarrubias del Puerto, Hinojosa de Calatrava y Navaleral de Pinares, así como alcaldes que lidian con este problema y un sociólogo.

 

Estudio sobre los procesos de despoblación

Son muchos los académicos, las asociaciones o los institutos de investigación los que han estudiado estos últimos años los porqués de los procesos de despoblación de algunas provincias de España como Ciudad Real, Teruel o Ávila, algunas de las provincias más afectadas. Pero no solo encontramos despoblación en estas provincias, las localidades que denominamos «España Vaciada» se encuentran repartidas a lo largo de todo el territorio español, en Comunidades Autónomas como el Principado de Asturias o la Comunidad Valenciana. Por ejemplo, en la provincia de Ciudad Real, con cifras de 2017, se estudió que 52 municipios de la provincia (abarcando el 58% del territorio) se encontraban en una situación de despoblamiento: en ellos sólo habitan el 10% de los residentes, con una densidad media de sólo 4’6 hbts/ km2.

 

Según el informe anual del Programa de Desarrollo Rural 2018, en este caso de Castilla – La Mancha, que publica la Asociación para el Desarrollo Sostenible Valle de Alcudia, los objetivos que deben marcarse para luchar contra la despoblación de las zonas llamadas vaciadas deberán ser crear empleo o promover el desarrollo local, priorizando la actuación en el apoyo a las PYMES y autónomos, potenciar la industria agro-alimentaria de carácter local. Hacer un uso eficiente de los recursos rurales y mantener el patrimonio cultural o mejorar los servicios públicos y de la calidad de vida en el medio rural. Su principal función es frenar o minimizar el déficit de oportunidades respecto del medio urbano.

También, la Universidad de Castilla – La Mancha ha publicado diversos estudios minuciosos sobre los procesos de despoblación de algunas de las provincias de su comunidad. En ellos alertan de que este fenómeno sigue agravándose especialmente en los municipios de menos de 2.000 habitantes: el informe Población y Despoblación en España 2016 elaborado por la Comisión de Despoblación de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), alertaba que el 50% de los municipios españoles se encontraban ya en serio riesgo de extinción, siendo muy preocupante la situación en las
provincias de Soria, Teruel, Zamora, Ávila o Burgos. En estos territorios el 90% de sus municipios tenían ya menos de 1.000 habitantes.

El Catedrático de Sociología Jesús Ignacio Martínez Paricio, experto en sociología rural, nos daba su opinión acerca del tema:

 

Algunas de las causas principales de la despoblación son, por ejemplo, la ausencia de regeneración demográfica: la baja natalidad ocasiona que la población se envejezca, y de la misma manera, una población envejecida no fomenta la natalidad. El comportamiento negativo del saldo migratorio, la falta de servicios de necesidad básica como el sanitario, la ausencia de facilidades como supermercados o tiendas o la falta de inversión económica en infraestructuras está ocasionando un decrecimiento progresivo en las poblaciones afectadas, con una pérdida constante de residentes.

En definitiva, la necesidad  del diseño de estrategias de desarrollo territorial que permitan la fijación de la población. En ese proceso será imprescindible abogar por medidas que, entre otras, fomenten el empleo y la implantación de empresas, que garanticen el acceso a servicios básicos para la población, que aumenten la natalidad, y que renueve la imagen de los medios rurales como lugares adecuados para poder vivir dignamente por la sociedad.