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Periódico universitario UCM en la web 2.0

La adicción al juego: un creciente problema social

Adicción al juego  ¿Quién no ha jugado alguna vez a las apuestas o a las máquinas tragaperras? La mayoría de las personas se han visto tentadas de apostar una cierta cantidad de dinero con el objetivo de conseguir grandes beneficios. Este juego continuo y desenfrenado es lo que se conoce como ludopatía. Según la Real Academia Española, la ludopatía es la “adicción patológica a los juegos electrónicos o de azar”. Hasta un 70 % de los españoles son aficionados a los juegos de azar, desde la lotería hasta las apuestas en Internet. En la actualidad, esta última opción se ha convertido en una de las más demandadas. El pasado año las consultas por adicción asociadas a Internet subieron un 13, 1%. Los especialistas señalan que en este tipo de juego existe una falta de conciencia dado que el deporte es concebido como una actividad positiva.

La Asociación Americana de Psiquiatría ha apuntado que en el juego patológico se cumplen una serie de indicadores. Por un lado, tiene que existir una necesidad de jugar con cantidades crecientes de dinero para lograr el grado de excitación deseado, además de un fracaso repetido de los esfuerzos por detener el juego. Esto provoca al jugador irritabilidad e inquietud. Después, cuando pierde su dinero siente la necesidad de volver a jugar para recuperarlo. En esta fase actúa bajo el lema “Todo vale”: engaña a la familia, a los terapeutas, o incluso comete actos ilegales como falsificaciones, robo o fraude; todo ello para seguir financiando el juego. Esta adicción conlleva un aislamiento social, que además puede conducir a la pérdida del trabajo o de las relaciones interpersonales. Esto último puede causar depresión y ansiedad que muchas veces ponen en peligro la vida del adicto.

Existe un perfil del jugador patológico que comprende a los más jóvenes, de entre 17 y 35 años, dado que tienen mayor tendencia a la búsqueda de nuevas sensaciones. Sin embargo,las personas de edad avanzada conciben el juego como una vía para huir de sentimientos de soledad, insatisfacción o malestar físico. Por sexo, los hombres suelen presentar una mayor tendencia al juego.

El juego online es el más peligroso y el que está a la orden del día. Existen múltiples páginas webs de juegos de azar como es 888 donde se puede jugar al póker o la ruleta, entre otros juegos; Tómbola o Yobingo dedicadas al bingo exclusivamente, o Sportium sobre apuestas deportivas. El aspecto más peligroso de este juego online es que el ludópata no dispone del dinero físicamente lo que incita apostar más y no ser consciente de las cantidades que se están jugando.

Aunque las opciones online son cada vez más visitadas, el juego de forma presencial sigue siendo muy popular entre los españoles. No hablamos sólo de los casinos, a los cuales acudes explícitamente a jugar, sino los lugares en los que “accidentalmente” puedes caer en la tentación del juego. El establecimiento que tenemos todos en mente es el bar. La mayoría de bares, sobre todo los de barrio, cuentan con dos o tres máquinas tragaperras en las que también podemos apostar. No es raro entrar a uno de estos y ver a un hombre de unos 50 años sentado en una banqueta tirando de la palanca de una de estas máquinas. Los juegos de azar están al alcance de todos.

LA SOLUCIÓN A UN CRECIENTE PROBLEMA SOCIAL

Son varias las asociaciones o instituciones que luchan contra la adiccion al juego. Entre ellas se encuentra la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados (FEJAR), dependiente del Ministerio de Hacienda, que agrupa a unos 16.000 socios entre veintiuna asociaciones autonómicas y provinciales. Esta asociación se queja de que las empresas que controlan el juego, sobre todo online, no toman las medidas preventivas para frenar el número de ludópatas, sino que lo incrementan con la publicidad en televisión. Una medida sería la imposición del código de Autorregulación, al que todavía no está ni siquiera inscrito el mayor operador del juego: Loterías y Apuestas del Estado.

En Madrid existe la Asociación para la Prevención y Ayuda a la Ludopatía (APAL). Hemos podido hablar con su secretario y tesorero, Vicente Arroyo.