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Periódico universitario UCM en la web 2.0

Inteligencia Artificial: comunicación y ciencia

La Inteligencia Artificial moderna (IA) surge en la década de los 40 del siglo pasado, aunque no sería hasta 1950 cuando realmente estos estudios y propuestas consiguen una verdadera repercusión gracias al artículo Computing Machinery and Intelligence, escrito por Alan Turing, uno de los padres de la Inteligencia Artificial y publicado en el volumen 59 de la revista Mind.

En este artículo se presentó el Test de Turing o juego de imitación como forma para determinar el carácter inteligente del comportamiento de una máquina. Planteaba un juego que consistía en introducir en una habitación a una persona y un ordenador para interactuar con ellos desde el exterior y formular preguntas teniendo en cuenta que no estaban obligados a decir la respuesta correcta. Si después de las interacciones no era posible distinguir la persona del ordenador, se suponía que se había logrado una máquina inteligente. Este test sigue estando vigente en la actualidad y es motivo de estudios e investigaciones continuas.

Las ramas de la Inteligencia Artificial son diversas. Los sistemas expertos utilizan gran cantidad de información de un campo que debe ser añadida al sistema, además de las reglas para su procesado. Las redes neuronales artificiales intentan reproducir la estructura neuronal del cerebro humano. El uso de técnicas de Inteligencia Artificial en programas que controlan el comportamiento de los robots está cada vez más extendido.

La Inteligencia Artificial es una ciencia que ha evolucionado al mismo tiempo que la potencia de cálculo de los ordenadores y el progreso general de la informática. La aparición de nuevas corrientes no significa el abandono de las anteriores, más bien al contrario, ya que una nueva teoría no anula las precedentes. Su creador, Alan Turing, nacido en 1912, fue un matemático que demostró que tenía capacidad para entender los algoritmos y hacer que una máquina también lo hiciera. Es considerado uno de los padres de la computación. Además, construyó computadoras electrónicas programables digitales, algo que no se había conseguido hasta entonces.

 

SITUACIÓN ACTUAL

La Inteligencia Artificial propiamente dicha lleva con nosotros más de dos décadas. Sin embargo, sería tan erróneo considerarla una novedad reciente como creer que su máximo potencial ya se ha alcanzado. Sigue tratándose de una tecnología del futuro que no deja de crecer y de aportarnos cosas nuevas con cada avance en el paradigma científico y tecnológico.

Las aplicaciones actuales son muy variadas. Quizá las que tienen una repercusión humana más directa son las relacionadas con el ámbito médico. No obstante, hoy en día, la programación y el uso de estos avances sigue teniendo un coste muy elevado y está muy lejos de encontrarse al alcance de todos los bolsillos. El uso más extendido y popularmente conocido es posiblemente su implementación en las tecnologías móviles. Los asistentes personales diseñados con Inteligencia Artificial son la cara más visible de la situación actual, desde Siri para los usuarios de Apple a Alexa y Google Home. La domótica y la creación de ecosistemas inteligentes en los hogares se está democratizando y, aunque sea una transformación lenta y cuyo impacto y complejidad dentro del gran universo que es la Inteligencia Artificial sea bastante bajo, sí nos sirve como termómetro social de cambio en el modo de vida de la gente.

Alejándonos de la calle y de sus usos cotidianos y acercándonos a los proyectos más punteros que existen en la actualidad en este ámbito, nos encontramos con que, al igual que en otros muchos sectores, son China y Estados Unidos los líderes de esta carrera por la Inteligencia Artificial más avanzada. Sin embargo, la Unión Europea presentó en diciembre de 2018 un borrador de proyecto para incorporarse a este ámbito de investigación, sentando las bases éticas fundamentales para el desarrollo de esta tecnología. La idea europea nace de poner a las personas en el centro del objetivo, lo que nos recuerda a las míticas leyes de la robótica planteadas por el escritor de ciencia ficción Isaac Asimov en su famosa novela distópica “Yo Robot”:

 

  1. Un robot no hará daño a un ser humano o, por inacción, permitirá que un ser humano sufra daño.

  2. Un robot debe cumplir las órdenes dadas por los seres humanos, a excepción de aquellas que entrasen en conflicto con la primera ley.

  3. Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la primera o con la segunda ley.

 

La financiación de este ámbito de investigación nace del proyecto de la UE denominado Horizon 2020, que se inició en 2014. A la espera de los resultados del informe a finales de 2020, se prevé un mayor peso de la Inteligencia Artificial en los proyectos posteriores.

Entre las investigaciones más avanzadas se encuentran también las relacionadas con el procesamiento de datos. En una sociedad cada día más conectada y concienciada con la privacidad en la red, garantizar la seguridad de los datos confidenciales de los usuarios, a la vez que diseñamos herramientas que utilicen la mayor cantidad de datos posibles para tomar decisiones prácticamente autónomas que faciliten la vida de dichos usuarios.

También nos encontramos numerosos proyectos que sirven a la lucha de los medios periodísticos contra la desinformación. La Inteligencia Artificial nos ayuda a detectar falsedades en los discursos y las informaciones difundidas y a contrastar datos a través de fuentes fiables a una velocidad que le sería imposible a un periodista.

 

EXPECTATIVAS DE FUTURO

Existen varios retos fundamentales que la Inteligencia Artificial tendrá que superar en un futuro para poder ser considerada realmente inteligente. El primero es la interactividad, el segundo la autonomía, y el tercero la autoconsciencia.

Esther Paniagua, periodista especializada en nuevas tecnologías e Inteligencia Artificial, hablaba en la presentación de su Informe sobre la Inteligencia Artificial del concepto de “singuLaridad” . El momento en el que la Inteligencia Artificial sea realmente autónoma, capaz de programarse a sí misma o consciente de su existencia y por tanto capaz de tomar sus propias decisiones en base a sus objetivos propios como ente con consciencia propia.

“Realmente la máquina (Inteligencia Artificial) a día de hoy no entiende lo que está haciendo. Es competencia sin comprensión” comentaba la periodista en su intervención en el foro “Viviendo en la era de la Inteligencia Artificial”.

 

Según Oliver Smith, directivo del proyecto Alpha de Telefónica, la Inteligencia Artificial nace de la unión del Machine Learning (programación compleja) y el Big Data (recopilación y análisis de cantidades desproporcionadas de datos). Esto nos lleva al concepto de Deep Learning. El mayor obstáculo material es la capacidad de computación de los procesadores actuales, lo que podría cambiar radicalmente si se implanta la denominada Computación Cuántica.

Mary Ray, antropóloga y escritora habla del futuro de esta tecnología y de las posibles repercusiones y dificultades sociales en su libro “La última milla de la automatización”.

 

PERSPECTIVA SOCIOLÓGICA

Este punto del reportaje lo desarrolla el sociólogo Luis García Tojar, director del Departamento de Sociología de la Facultad de Ciencias de la Información de la UCM, en la entrevista adjunta al trabajo.

 

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