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Periódico universitario UCM en la web 2.0

Historias disfrazadas: estatuas humanas

Muchas son las personas que se ganan la vida disfrazadas en las calles esperando una moneda · Detrás de cada disfraz se esconde una historia, a veces sorprendente

Todos hemos fijado nuestra atención en las personas disfrazadas que encontramos a menudo en las plazas y calles más frecuentadas de todas y cada una de las ciudades españolas, y del mundo. A veces ni siquiera parecen disfraces, ni personas, y ese es el foco captador de nuestro interés. En ocasiones nos paramos, comentamos, nos hacemos una foto junto al susodicho, o incluso dejamos una moneda como recompensa a tan brillante y graciosa idea. Es una moneda de lo suelto que llevamos en la cartera, pero será una de las monedas que cuidará de esa criatura que camuflada en público intenta seguir adelante, y que siga también su familia. Los hay comunes, pero también los hay muy particulares, diferenciarse puede ser la clave para incrementar la diaria recaudación a “cuentamonedas” a la que se someten.

Disfrazado simulando una partida de ajedrez.

Disfrazado simulando una partida de ajedrez.

A este profesional del ajedrez lo encontramos en el camino que une Ópera con la Puerta del Sol. La aparente estatua de hierro que apenas parpadea tiene poco tiempo que perder. Entre tanta quietud desvela que trabaja entre 6 y 10 horas al día para intentar mantenerse, pero que la gente suele fijarse mucho aunque no dejar monedas.

Un poco más arriba barre Patricio, o más bien imita el gesto, porque moverse no se mueve. Vino desde Perú en busca de trabajo y “ésta es la única salida que veía”. Dice que la mayoría que allí se encuentran son inmigrantes, en gran medida de Sudamérica. Insinúa no ganar mucho diariamente, “entre 15 y 20 euros”. “Apenas puedo mantenerme con eso, y mucho menos mandar dinero a mi familia” asegura con síntomas de resignación. “Tampoco espero estar toda la vida aquí, pero mientras no haya trabajo aquí seguiré estando tarde tras tarde”, concluye.

A pesar de su buena atención y de la amabilidad de la mayoría de estas estatuas humanas, filmar puede resultarles un problema. Lo apreciamos a primera vista, sin tapujos, cuando la luz roja de la cámara se enciende pocos son los que se prestan a hablar. Aun en esas, una especie de hada metalizada se presta a contarnos su historia al finalizar su jornada de trabajo. Termina lo duro y nos concede el deseo, pero en vísperas de ello nos encontramos algo más que sospechoso. Vean el vídeo de la entrevista y juzguen ustedes mismos.

La sombra de las mafias asoma en la entrevista, vemos claramente como el señor espera a nuestro hada madrina y le recoge la recaudación. Ella no suelta palabra, muy valiente tendría que ser para hacerlo bajo la constante vigilancia de él mientras la entrevistamos, pero los silencios y las respuestas sin argumento dictan el veredicto. Nos vamos con las ganas de saber qué sucede ahí, ya hemos oído hablar de ello antes pero nadie se presta a contarlo. Todos niegan rotundamente al ser preguntados, casi todos. Ahí es cuando entra en juego la valentía, la de una estatua humana que se presta a contarnos lo que esconde tanto disfraz. Las declaraciones no tienen desperdicio.

Y como ésta, como éstas, muchas, y cada vez más. Disfrazarse y “echarse” a la calle buscando la propina de los ciudadanos es algo que se está convirtiendo cada vez más en habitual en los tiempos de necesidad que vivimos, y más aún para los inmigrantes que llegan a España con la idea de un trabajo y una vida mejores, y se encuentran con la cruda realidad. Algunos lo hacen para pagarse los estudios, otros como modo de vida por falta de trabajo, e incluso como complemento a los trabajos temporales, pero sea cual sea el motivo lo que no puede faltar es la imaginación. Disfraces increíbles, bailes increíbles, personas con un sentido del humor increíble –como el Chaplin que asegura la risa en el centro de la capital-, magos increíbles, y en general, cosas increíbles. En la calle hay mucha gente buscándose la vida, hay mucho talento y, sin duda, hay muchas historias escondidas detrás de todos y cada uno de estos artistas que esperan a ser reveladas por los curiosos, curiosos que sabemos que detrás de cada disfraz hay una vida.

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