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Periódico universitario UCM en la web 2.0

Hagamos del arte algo accesible para todos

El arte se experimenta de mil formas diferentes, olvidándose muchas veces de lo que somos o no capaces de ver, escuchar o tocar. Resulta lógico pensar que algo tan complejo como es el arte no encuentre limitaciones en la visión humana.

Por tanto, si no es necesaria una visión perfecta para experimentarlo, ¿por qué la accesibilidad universal al arte sigue siendo un problema?

Los avances en tecnología, sin duda, son una herramienta muy útil en cuestiones de accesibilidad; estos se ven incorporados, por ejemplo, a la hora de diseñar los espacios artísticos. Buena muestra de ello es también el desarrollo de apps para dispositivos electrónicos que permiten información y referencias espaciales de los espacios dedicados al arte (BeepCon), la adaptación de los códigos QR a personas con deficiencia visual o ciegas, el uso de audioguías…

Pese a que la accesibilidad encuentre en la tecnología un gran aliado, la difusión y la concienciación social son quizá dos de las asignaturas pendientes. El arte es algo imparable que sabe cómo encontrar nuevas vías para llegar a todos y cada uno de nosotros, sin distinción, tanto si tenemos la capacidad de verlo como si no. Porque el arte no sabe discriminar. Y es justo aquí donde empieza nuestro trabajo, en la colaboración.

Exposición en una de las salas del Museo Tiflológico de Madrid

Toda persona tiene derecho a experimentar el arte en sus carnes sin toparse con barreras que le digan cómo ha de hacerlo. El museo tiflológico de Madrid, único en España, destruye de un solo golpe todas y cada una de esas barreras y planta cara a todas estas cuestiones relacionadas con la accesibilidad: se trata de un museo pensado para gente ciega o con deficiencia visual, pero no exclusivamente para ellos, y  ofrece en todas sus facetas la oportunidad de tocar y mirar con las manos: una invitación formal a una nueva forma de concebir el arte.

Mireia Rodriguez es auxiliar administrativa del centro y nos explica en profundidad cómo es posible crear un espacio destinado al arte con un sobresaliente en accesibilidad. Licenciada en Historia del Arte, nos invita a comprender cuán importante es poder tocar y palpar las obras para una persona con discapacidad visual o ciega.

 

‘’La discapacidad es la asombrosa capacidad de ser capaz’’

 

 

Con estas palabras presentamos a Ataúlfo Casado, un pintor de 70 años que se quedó ciego con 40 a causa de una retinosis pigmentaria. Sin embargo, y tras un periodo de inactividad, en 2007 volvió con más fuerza que nunca a los lienzos; ‘’instantáneamente aparecieron un montón de recuerdos que había visto y me dije que por qué no intentarlo’’. Hoy es uno de los numerosos artistas que colaboran con el Museo tiflológico.

 

 

 

 

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