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Periódico universitario UCM en la web 2.0

De gestas, cruzadas y otros circos

 

Roger Xuriach, cofundador de la revista Panenka

Roger Xuriach, cofundador de la revista Panenka

¿Es comparable Iker Casillas con la gran novela rusa de finales del siglo XIX? Para Enric González, una de las plumas de más categoría del periódico El Mundo, sí lo es. En un poderoso artículo lleno de lirismo, el periodista realizaba una gran defensa al portero del Real Madrid. No es el único periodista que habla de fútbol de forma grandilocuente, con una épica cercana a las grandes epopeyas: en el mismo medio, la escritura de Manuel Jabois anda por los mismos derroteros.

En El País, José Sámano o Ramón Besa realizan grandes crónicas de los principales partidos. Y en la revista cultural Jot Down Magazine, muchos de sus plumillas buscan dar una categoría al evento deportivo que para muchos de ellos, se ha perdido en el periodismo deportivo actual. Y es que el estado de los noticieros deportivos ha generado debate en la profesión ante el cada vez más pronunciado énfasis amarillento: las portadas de los principales diarios deportivos del país, As, Marca o Mundo Deportivo, son cada vez más sensacionalistas y facilonas, aparte de únicamente recurrir a dos equipos principales. Los programas de tertulia deportiva aparentan mayor familiaridad con los debates rosas de sobremesa que con un programa de análisis.

¿Cuándo se produjo este cambio de tendencia? ¿Qué ha llevado al periodismo deportivo al amarillismo? ¿Qué hace que primen dos exaltados gritándose las posibles ayudas arbitrales del equipo rival, por encima de quien compara a un portero con Leon Tolstoi?

En una controvertida estrategia, el director de El Mundo, Pedro J. Ramírez, aupó a Eduardo Inda al puesto de director del Diario Marca, el periódico más leído del país con más de dos millones y medio de lectores del año. Eduardo Inda seguiría los pasos de su admirado Pedro Jota en los cinco años que estuvo en la dirección del periódico (de 2007 a 2011): la línea editorial del periódico cayó en sensacionalismos, iniciándose guerras personales contra jugadores, técnicos y directivos.

Para contrarrestar sus propios efectos, Marca fichó a Santiago Segurola, hasta entonces responsable de la sección deportiva de El País, para el cargo de director ajunto. Segurola, objetivo e imparcial, generó en Marca una marcada bicefalia: cuando el periódico acusó a los árbitros de favorecer al Barcelona, Segurola escribía alertando sobre este victimismo; cuando el periódico cargó contra el entrenador del Real Madrid, Pellegrini, Segurola le defendía en un artículo. Pero sin duda, donde más se pueden apreciar las diferencias entre uno y otro fue en el artículo Tiempos Miserables, donde Segurola cargaba contra el círculo mediático en que había degenerado la información deportiva, lo que casi acarrea su expulsión del diario.

Pero si alguien marca el cambio de tendencia actual hacia el amarillismo del periodismo deportivo es Josep Pedrerol, antiguo afamado periodista deportivo por su labor en El Día Después de Canal Plus, que realizó un giro total en su carrera presentando años a posteriori el polémico programa Punto Pelota, en Intereconomía, donde un grupo de tertulianos debatían acaloradamente sobre los temas más sensacionalistas del deporte: polémicas arbitrales, declaraciones ambiguas, posibles enfrentamientos entre jugadores… el éxito del programa, rey del late night televisivo, llamó la atención de Antena 3 Televisión, donde actualmente emiten. El ex-jugador de fútbol y profesor de la UCM Ramón Cobo nos explica, a través de una reflexión crítica, cómo ve la situación del periodismo deportivo.

Parece innegable que el deporte, concretamente el fútbol, ha evolucionado hacia una profesionalización exagerada: los futbolistas cada vez poseen mayores capacidades técnicas y la exigencia física se encuentra a años luz de la presentada hace tan solo dos décadas. “El periodismo deportivo viene marcado por la evolución de las competiciones y su marcado aspecto de negocio”, asegura Roger Xuriach, cofundador y redactor de la revista Panenka. Los contenidos de la prensa diaria deportiva se encuentran hipotecados por la información generada en torno a los dos grandes clubes de la Liga, ya que Real Madrid y Barcelona “han acorralado al resto de equipos”, lo que se traduce en una escabrosa batalla entre las cabeceras nacionales por ofrecer la mayor de las gestas en su portada.

Los diarios deportivos más leídos en España presentan cada día historias y situaciones poco caviladas relacionadas con las figuras más importantes del panorama deportivo, pero no va más allá de brindar a sus lectores textos que tratan el deporte como mero espectáculo. “Los medios estan ahogados en sus propias deudas”, aclara Xuriach, lo que explicaría, en parte, la naturaleza de su fondo, “por eso sus contenidos pierden calidad”. Tampoco es lo que se demanda, el consumidor habitual de este tipo de prensa no espera tener que exprimirse la sesera para conocer la última hora sobre Cristiano Ronaldo.

A pesar de la tendencia mayoritaria, existe una variedad de periodismo deportivo que concibe estas prácticas como una rama más de la cultura, “ese es el objetivo”, ya que, al igual que la música, la literatura o el cine, el deporte desprende un flujo de historias y tesituras que permanecerán en el imaginario colectivo. El lector medio se ajusta al perfil de “persona de 30 – 40 años nostálgica del fútbol de los 80 y con inquietudes sociales y políticas”. No es el caso de individuos que conciban el deporte como lo mejor que les ha pasado en la vida, sino que lo afrontan con los pies en la tierra, pretendiendo nutrirse de su ambiente y contexto.

“Intentamos ofrecer contenidos más pausados y reflexivos, incluyendo cultura, sociedad y política”, dice Xuriach en relación con la revista Panenka que, al igual que otras, se ajusta perfectamente a esta rama del periodismo deportivo. Revista Panenka o las plumas esporádicas en medios generalistas, como Santiago Segurola, Jabois o González, son las aldeas irreductibles de aquellos fans del deporte deseosos de información del juego, que no se deja llevar por las llamativas portadas ni por el circo que rodea el campo de juego.

Cuando la información deportiva no dista en sus formas del programa de corazón más molesto, es bueno contar con fieles narradores de gestas deportivas, que no se dejan llevar por las luces circenses que alumbran el espectáculo. Siendo preferible este tipo de información, un amante del fútbol letrado puede contentarse con recurrir a aquellos letristas que dignifican un espectáculo cultural que marca nuestra época.

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14 Comments

  1. No entiendo como el periodismo de bufanda ha conseguido implantarse con tanta facilidad, pero será difícil deshacerse de él. Me resulta incomprensible que programas del tipo Punto Pelota tenga más consumo que la revista Panenka.

  2. El debate sobre algunos programas deportivos es el mismo que con los programas y tertulias del corazón. Están mal, no nos gustan, pero venden. Y en televisión lo que vende va primero. Pasa lo mismo con los diarios de prensa. No hay ninguna alternativa conocida a los periódicos que son del Real Madrid, del Barcelona, del Valencia o de cualquier otro equipo. La prensa deportiva es mas un panfleto de un equipo concreto. Creo que como en el resto de informaciones y temáticas la alternativa surgirá y está surgiendo en internet, con medios creados por jóvenes periodistas que creen en otra forma de abordar estos temas. La pregunta es si tendrán una audiencia que realmente los quiera. Yo creo y espero que sí.
    ¡Buen reportaje!

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