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Periódico universitario UCM en la web 2.0

La fotografía capta instantes para la posteridad

Inmigrantes llegan a España

Varios inmigrantes son rescatados por la guardia de costas española | Juan Medina

La vida son instantes que difícilmente vuelven a repetirse. El atardecer del último día de verano, el primer copo de nieve que acaricia el suelo de Madrid, o el momento en el que los pedales encajaron y aprendiste a montar en bicicleta. Parece increíble que el ser humano sea capaz de capturar esos pequeños momentos con un solo click: la fotografía, que permite almacenar físicamente aquellos recuerdos que la memoria puede olvidar.

Ya desde el desarrollo de la imprenta y a las innovaciones de la fotografía, entre 1880 y 1897, la posibilidad de contar historias noticiosas a través de fotografías se terminó convirtiendo en una realidad. El fotoperiodismo, tal y como lo conocemos hoy en día, surge en Alemania tras la I Guerra Mundial. Durante la República de Weimar (1919-1933) una serie de circunstancias terminaron dando lugar a este nacimiento. Como curiosidad, muchas de las fotografías de esa época no iban firmadas.

Distribución fotografías decenio.

Porcentaje aproximado de cantidad de fotografías con firma o sin firma del fotógrafo según decenio.

Las fotografías comenzaron a distribuirse a través de agencias especialmente creadas para liberar al fotógrafo de los problemas de comercialización y difusión a los que se veía sometido; si bien es cierto que se perdió parte del derecho de uso sobre sus propios reportajes, creando un problema de difícil solución con sus respectivas empresas. (A continuación se incluye un gráfico que analiza la procedencia de las fotografías en los dos principales diarios españoles)

Gráfico

Gráfico relacionado con la procedencia de las fotografías que utilizan los dos grandes diarios en España.

Pero al margen de eso, las distintas ramas de esta profesión vienen a representar algo en común: son “memoria”, de la misma manera que lo pueden ser los géneros literarios o cinematográficos. Una fotografía facilita la comprensión, es accesible a todo el mundo y permite congelar el tiempo creando un impacto permanente.

Esto es lo que confirman los tres fotoperiodistas a los que se ha entrevistado. José Andrés Ballesteros Palencia, profesor titular de Fotografía Informativa en la Universidad Complutense de Madrid y fotoperiodista para la Agencia EFE; Juan Medina, fotoperiodista de Reuters y galardonado con el tercer premio en el World Press Photo 2005 y por último Javier Barbancho, fotoperiodista freelance y colaborador en distintos medios nacionales, como El País y El Mundo.

Urdangarín| Ballesteros

Iñaki Urdangarín bajando a declarar ante la Audiencia de Palma | José Andrés Ballesteros Palencia.

   En palabras de José Andrés, la fotografía es la única modalidad con la belleza suficiente para capturar un solo segundo pero a la vez no dejar nada en el tintero. Tal vez por eso, el periodismo del siglo XXI ha sufrido una conversión hacia lo multimedia, hacia todo aquello que apoyado en las nuevas tecnologías sirve para enriquecer el conocimiento hasta límites insospechados. No sería de extrañar entonces que en un futuro, no muy lejano, llegue el día en el que los vídeos e imágenes aparten a la palabra escrita de su “podio” periodístico.

Inmigrante frente a costa

Joven inmigrante espera frente a las costas del Mediterráneo la oportunidad de poder llegar a Europa | Juan Medina.

Juan Medina, en cambio, es mucho más reacio a separar los caminos de la palabra y la imagen. Su simbiosis es la que permite generar combinaciones que en un espacio y tiempo determinados pueden trasladar a cualquiera hasta el epicentro de la acción. Un texto de García Márquez gana muchísimo con fotografías de acompañamiento, a la vez que un instante de Kapuscinski obtiene mayor elaboración con los versos adecuados. Separarlos por gusto rompería ese halo de perfección que solo la combinación del trabajo de estos dos maestros podría alcanzar.

Simeone en el Bernabéu

Diego Pablo Simeone, entrenador del Atlético de Madrid, en el banquillo del Santiago Bernabéu | Javier Barbancho.

 Por último Javier Barbancho hace especial hincapié en la diferencia de trato entre los fotoperiodistas de plantilla y los freelance. En el sentido de que los segundos se encuentran muchos más desamparados a la hora de enfrentarse a cualquier tipo de responsabilidad. Sin embargo, presenta la visión más global de los tres a la hora de distinguir entre morbo e información; todo lo que se fotografía cumple una función informativa excepto cuando es el editor de la noticia quien la utiliza con otros fines. Su conclusión: en estos tiempos se necesitan fotógrafos valientes.

En un panorama muy mediatizado, y controlado por los grandes medios de comunicación encargados de fijar un determinado perfil de opinión pública, siempre es gratificante reunirse con aquellos que no dejan de lado un arte tan antiguo como la fotografía. Capaz de dar servicio durante siglos sin perder todas las virtudes más románticas del oficio. Aquellas fotografías en blanco y negro llenas de manchones han evolucionado en otras a color y a una definición inimaginable.

Las cámaras se han transformado en aparatos de última generación, pero lo que no ha cambiado en cien años es el ojo del fotógrafo. De aquella persona dispuesta a jugarse la vida para retratar todo aquello que pueda considerarse información. Con total  certeza aseguramos que dentro de dos o tres siglos esa pasión por la cobertura informativa seguirá intacto. Y en cualquier lugar del mundo, allá donde suceda algo trascendental, siempre habrá alguien dispuesto a ajustar el objetivo, la velocidad de obturación, y elegir el momento idóneo para apretar el botón.

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