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Periódico universitario UCM en la web 2.0

Fiebre Vintage en Madrid

La moda ‘vintage’ es un estilo que evoca a la época marcada entre la década de 1900 y los años 80, dentro de esta tendencia se diferencian dos tipos de objetos, por un lado, están los objetos únicos que fueron elaborados a mano o de manera artesanal y se han mantenido hasta ahora, pasando de generación en generación. Pero también existen aquellos objetos que se han creado basándose en dicha época, esto se ve sobre todo en la ropa donde el encaje, las flores, el cobre y los tejidos son los elementos más utilizados para recrear objetos y prendas vintage.

Decorado de una tienda de Malasaña vintage.

Pero la gran pregunta es ¿Por qué los jóvenes copian e imitan esta moda y a referentes que marcaron la juventud de sus padres? Pues bien, son tres los distintos investigadores que han hecho un estudio de por qué sucede esto.

  • Montserrat Celdrán, psicóloga, considera que la necesidad de recrear el pasado y traer de vuelta aquello de hace un tiempo es algo que va unido y dentro del ser humano, que es algo natural e imposible de cambiar. Considera que es algo fundamental, a través de lo cual cada persona configura una identidad. Además, cree que grandes plataformas como Netflix y Spotify permiten que el pasado siga entre nosotros, ya que recogen géneros de todas las décadas y lo acercan a los más jóvenes.
  • Por otro lado, el profesor y sociólogo Francesc Núñez dice que lo que realmente buscamos en el pasado es un refugio simbólico, ya que vivimos en un mundo demasiado veloz y cambiante. Dice que los objetos y prendas vintage tienen una esencia y un aura que permite marcar una distinción del resto del mundo, además de algo auténtico y particular para dejar de formar parte de la “vulgar” sociedad uniforme y globalizada.
  • Y por último Ingrid Zacipa es una publicista e investigadora de los fenómenos del consumo. Considera que los jóvenes buscan referentes en el pasado y siguen una serie de rituales porque buscan un significado de vida distinto al actual movido por la economía y las tecnologías. Ingrid cree con firmeza que estos objetos y modas del pasado hacen que los jóvenes encuentren en ellos un significado transcendental y profundo, y una historia que les llena.

MALASAÑA

Es imposible hablar de fiebre vintage, y no mencionar el barrio madrileño de Malasaña, la cuna de la Movida madrileña, donde se reúnen desde los estilos ochentero, macarra, de mullets, y hasta el estilo punk, entre otros. Es decir, todo tipo de modas que tuvieron su origen a partir de los años 70 aquí y que siguen persistiendo hoy en día en las calles de este céntrico barrio madrileño.

Malasaña se convirtió entre los años 70 y 80 en uno de los epicentros culturales alternativos de Europa. La respuesta madrileña a los años de represión y censura del régimen de Franco tuvo lugar aquí. Fue el principal lugar de manifestaciones culturales y artísticas más características del Madrid ochentero. Grupos musicales, bandas, cine, teatro y literatura convivían en este barrio bohemio y fiestero que ha seguido manteniendo su esencia hasta nuestros días.

En la actualidad Malasaña es un barrio repleto de jóvenes y universitarios que buscan entretenimiento, cafés, bares, restaurantes, etc. Durante el día reúne todo tipo de gente, es un lugar turístico muy transitado, pero por la noche es el momento en que se ve toda su esencia, entre los diferentes locales hípster, alternativos, góticos, metal, kitsch y flamboyantes.


El mundo vintage y su gran conexión con la segunda mano, la música y los derechos del colectivo gay.

Jennifer Le Zotte es la autora del libro “From Goodwill to Grunge: A History of Seconhand Styles and Alternative Economies”, un libro que relaciona los movimientos revolucionarios de los años 60 y 70 con la historia de la segunda mano, algo fundamental en la moda vintage.

Y es que para esta autora el hecho de evocar a otras épocas a través de la moda y otra serie de objetos no es únicamente una cuestión de búsqueda de identidad o una salida para una sociedad sumida en las nuevas tecnologías. Jennifer Le Zotte considera este hecho un afán por cambiar el cauce de la industria de la moda, un movimiento ecológico y de anticapitalismo. Pues como ya sabemos, lo vintage, tiene su origen en la rebelión y la creatividad.

La ropa de segunda mano surgió como un método de ayuda, una donación a las clases más bajas. Los beats y los hippies la comenzaron a usar para diferenciarse de la clase media, del capitalismo y como un gesto de simpatía hacia los marginados, además de por su precio mucho más barato claramente.

Las tiendas de segunda mano fueron un elemento fundamental para el mundo queer y los transexuales, ya que su vestuario no era propio de tiendas tradicionales, pero sí podían encontrarlo en tiendas de segunda mano, donde podían probarse la ropa y comprar todo tipo de extravagancias, algo que era impensable fuera de estas tiendas por la enorme represión que sufrían. En estas tiendas de segunda mano empezaron a organizarse junto con el colectivo gay para luchar por sus derechos. Además, estas tiendas tenían un papel activista a favor de los derechos de los homosexuales que resultó definitivo.


Interior de Flamingos, una de las tiendas más conocidas de moda vintage de Malasaña.

Maite, vendedora de la tienda de ropa vintage ‘Flamingos: Vintage Kilo’ nos comenta que notan esta preferencia por parte de los compradores por las prendas vintage “desde hace aproximadamente cuatro años”. Nos asegura que los precios asequibles de su establecimiento, como lo de otros del mismo estilo, hacen que esta moda “no es necesariamente una moda cara”. El perfil del comprador de estas prendas “es gente joven, de entre 15 y 35 años”, cuenta.

Una de las ventajas de la moda vintage es que, en tiendas como ésta, no se trata de ropa copiada del pasado, sino de prendas rescatadas del pasado, de segunda mano. “Todo lo reutilizable tiene base medio ambiental”, afirma Maite. ¿Por qué copiar algo del pasado si puedes comprar lo original y además con historia? Un artículo del ’20 minutos’ enunciaba: “Una de las principales fuentes de financiación de Humana viene de la recogida, clasificación y venta de ropa usada, ya que la Fundación promueve la reutilización de ropa, la sostenibilidad y el respeto medioambiental”. 

Los proveedores de Flamingos tienen su origen en Estados Unidos, aunque no es el único caso: pueden proceder también de calificadores de ropa usada, colecciones personales, liquidaciones de tiendas, venta de patrimonio y artículos de inventario sin movimiento, como expone Bank and Vogue en un artículo sobre ropa vintage.



Confusión de términos

En cuanto a estas tendencias se suelen mezclar términos.

Vintage es toda aquella prenda de ropa fabricada o compuesta entre las décadas de los años 40 y 80. VIntage no implica ser de segunda mano, pues también puede ser que nunca fuesen usadas ni pertenezcan al pasado y sean de nueva fabricación, pero al ser calificadas de ‘vintage’ y se infla su valor en el mercado, en muchas ocasiones. Antes de la década de los 40, se consideraría “antigüedad”, tanto la prenda, el mueble, el coche…

La moda de la época ‘vintage’ que sí fue usada es la famosa tendencia de la segunda mano, algo que abarata los costes de adquisición y se considera ecológico con el medio ambiente. Claro está que su estado material puede no ser el más óptimo e incluir algún defecto por haber sido vestido anteriormente por otra persona.

Por último, algo creado despúes de los años 80, entre 1990 y 2018 pero con un estilo de moda que invoca una moda del pasado, se consideraría ‘retro’, pues está inspirado en modas de décadas anteriores, pero no fabricada en esas fechas. Por lo que si compramos en una cadena de ropa una prenda que pone “prenda vintage” sería un error considerarla, de manera instantánea, como tal, ya que sería en cambio una prenda ‘retro’.

El encarecimiento de las de segunda mano que sorprende a primera vista, afincadas en Madrid en su mayoría en el barrio e Malasaña -aunque también presentes en Chueca, La Latina o Lavapiés- llaman “vintage” a todo aquello que es del pasado, sin asegurar si proviene de antes o después de la década de los 80. Aunque es cierto que en muchas de estas tiendas las prendas son meticulosamente seleccionadas y analizadas para garantizar su calidad, origen y época -así ocurre en la tienda de Malasaña llamada Amores Eternos.

La presencia de rotos, manchas, mal estado del algodón, etc. de la ropa que podemos encontrar en estas tiendas es algo curioso de entender, pues el comprador paga por llevar algo viejo y roto en un gran número de los casos de compra. Esto es algo propio de la moda: hacer ver que hemos ‘rescatado’ esa prenda de un tiempo pasado.


Al preguntar a personas al azar por las calles de Malasaña, en la conocida Plaza del Dos de Mayo, descubrimos que no todo el mundo sigue esta moda pero sí todos la conocen. Esta tendencia de vestir moda ‘vintage’, en un modo complicada de seguir por el añoramiento del pasado que conlleva y el conocimiento de modas que se dejaron atrás hace ya tiempo, no es para todo el mundo. Se reserva a personas realmente amantes de la moda y de una época que no han vivido y buscan invocar con su estilo.



Otros ámbitos que se han contagiado de la moda ‘vintage’: MÚSICA Y DECORACIÓN

En caso de la decoración la zona donde se concentran más tiendas de esta tendencia es la de Chamberí, aunque en el centro se encuentran incontables establecimientos que ofrecen muebles de este estilo para los más fieles a la decoración vintage. La zona donde los domingos encontramos el Rastro de Madrid es también muy conocida para los compradores habituales de muebles que trasladan a otra época.

Su éxito puede apreciarse, sin ir más lejos, en una de las tiendas más populares ya de Sevilla, pues es la que proporciona mobiliario de estilo vintage a numeras series y programas de televisión. Su nombre es Decoración Vintage y se ha convertido en el mayor éxito y voz recientemente de esta tendencia que ya siguen muchas personas, como enuncia ABC Sevilla en un artículo reciente

Otra forma de comprar muebles vintage es, como no, a través de internet. Para ello, Bazar Vintage presentó un ‘showroom’ digital para los amantes del estilo clásico y atemporal, como explica más ampliamente el portal web Comunicae


Tienda Kinda Kinks, en Malasaña.

Gráfico que ilustra los ingresos por ventas de discos de vinilo a nivel mundial en millones de dólares, desde 1997 hasta 2015.

En el ámbito de la música, se observa en los últimos años un sorprendente regreso masivo de los vinilos, extintos desde hacía tiempo por la aparición de los nuevos formatos como el CD o, más modernos aún, el iPod y otros dispositivos más pequeños y cómodos de transportar y con una alta calidad. La media de ingresos por la venta de vinilos al año es de 416 millones de dólares. El vinilo más vendido el año pasado, 2017, fue uno de los Beatles, lo que demuestra un regreso no sólo de los formatos, también de grupos que hace tiempo tuvieron su ‘boom’ de ventas y que ahora están volviendo a situarse entre las preferencias de los consumidores.

Pero, según The Hollywood Reporter, durante 2017 las ventas de cassettes sumaron 174 mil unidades, es decir, se incrementaron un 35%. Esto demuestra que el vinilo no es el único formato que ha vuelto para recordarnos cómo escuchábamos antes a nuestros grupos preferidos. El cassette más vendido del pasado año fue el de la banda sonora de la película Guardians of the Galaxy Vol.2, con 19 mil unidades.


Parece que la fiebre vintage contamina poco a poco diferentes ámbitos porque, como se observa, cada vez más, los consumidores añoran el pasado y encuentran en él un mundo por descubrir que, además, vuelve a estar de moda.

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