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Periódico universitario UCM en la web 2.0

Festival de Eurovisión

Por primera vez en sus ya 64 años de historia, se cancela la celebración del Festival de la Canción de Eurovisión a causa de la propagación del coronavirus. Este evento anual es único en el mundo. No existe, por el momento, ningún otro programa musical en el que cada canción represente a un país, y sea todo contenido original creado exclusivamente para el mismo. Desde que en 1956 consiguiera alzarse con la victoria Lys Assia, convirtiéndose así en la primera ganadora, muchos cantantes han conseguido el ansiado micrófono de cristal. Pero si algo ha proliferado en Eurovisión desde sus inicios, son las polémicas.

La música es un arte, y como tal, es casi imposible evaluar a los contendientes de una forma absolutamente objetiva. Y si además, incluyes asuntos geopolíticos en la ecuación, se desata la controversia año tras año. Pero eso no deja de ser parte de la belleza del Festival, que además de multiculturalidad, música de mejor o peor calidad, según el gusto, fiesta y espectáculo, da motivos para la discusión y la conversación. Al fin y al cabo, participan unos 40 países cada año, y solo puede ganar uno, así que siempre habrá 39 naciones indignadas.

Eurovisión en sus inicios

El Festival de Eurovisión comenzó con una motivación muy bonita y altruista, que es unir en una noche musical a todos los países que poco más de una década antes se había enfrentado en la Segunda Guerra Mundial. Además, encajaba a la perfección con un invento que en aquellos años todavía estaba en proceso de llegar a los hogares de la gente, la televisión. Comenzaron siendo siete países (Suiza, Francia, Luxemburgo, Alemania, Bélgica, Países Bajos e Italia), pero pronto se unirían otras grandes potencias europeas como el Reino Unido, España o Yugoslavia.

Entonces, era obligatorio que las canciones estuvieran en el idioma del país al que representaban, por lo que las diferencias entre las candidaturas eran notorias. Eurovisión ha sido siempre un reflejo de la sociedad y los gustos musicales de cada época, predominando en los 50 una música baladesca, casi infantil, pasando en los 60 al pop (o yeyé, como lo llamamos aquí), y así sucesivamente.

Eurovisión, el trampolín de las estrellas

Muchos artistas se dieron cuenta de la visibilidad que daba participar en el Festival, y ponían todo su empeño en llegar a ser los representantes de sus países. Por eso, llegaron a Eurovisión grupos ahora legendarios como los suecos ABBA, que ganaron en 1974, Celine Dion, ganadora por Suiza en 1988 o Katrina and the Waves, que se llevó el gato al agua en 1997. De hecho, aunque mucha gente no lo sepa, una de las canciones más universales de la historia, como es la italiana Volaré, participó en Eurovisión, interpretada por el artista Domenico Modugno en el año 1958.

ABBA

Celine Dion

Katrina and the Waves

La llegada del Este y del aperturismo LGTBIQ+

La década de los 90 fue un contraste absoluto para el Festival de Eurovisión. La tiranía de Irlanda, que ganó cuatro veces en cinco años, y la llegada de los países del este tras la disolución de la antigua Yugoslavia, y de la Unión Soviética, llevó a los países de la Europa tradicional a perder gran parte de su interés por el certamen. Algunos, como Italia, llegaron a dejar de participar durante décadas. Era demasiado obvio que los nuevos países exyugoslavos (Croacia, Serbia, Montenegro, Macedonia, Eslovenia y Bosnia), y exsoviéticos (Rusia, Azerbaiyán, Georgia, Estonia, Letonia, Lituania, Armenia, Ucrania y Bielorrusia), se votaban mayoritariamente entre ellos, haciendo a los países occidentales casi imposible el acceso a la victoria.

No obstante, cuando parecía que se iba a dejar ir, en 1998 llegó un nuevo colectivo que ha mantenido Eurovisión en el candelero durante muchos años. Cuando hace 22 años Dana International se convirtió en la primera cantante transexual en ganar el Festival con su canción Diva, se abrió un nuevo horizonte de posibilidades para el concurso. Nunca hasta entonces una persona del colectivo trans había tenido tanta visibilidad a nivel mundial y, aún hoy, gran parte de los fanáticos de Eurovisión, forman parte del colectivo LGTBIQ+.

¿Por qué ver hoy Eurovisión?

El Festival de Eurovisión ha vivido una enorme transformación en este siglo XXI, además de sucederse los récords en cuanto al número de participantes y, por consiguiente, de las audiencias, llegando a superar los 200 millones de telespectadores anuales, también el propio espectáculo se ha profesionalizado mucho. Es cierto que, debido a la globalización, que también afecta al ámbito musical, y al cada vez más generalizado uso del inglés, las canciones cada vez son más homogéneas. Pero esto hace también, que cada vez que un país arriesga, suele conseguir un gran resultado.

Durante unos años, ganaron canciones que se podrían considerar “festivaleras”, música sencilla, bailable y pegadiza. Pero también han ganado grupos de heavy metal, como Lordi, por Finlandia en el año 2006, o baladas intimistas cercanas al jazz como Salvador Sobral por Portugal en 2017. Incluso, aunque no suelen ganar, hay países que se han decidido por burlarse de Europa con temas divertidos como Rambo Amadeus en 2012, que representó a Montenegro con un rap ecologista y anticapitalista de lo más hilarante. O Irlanda, que en 2008 llevó la marioneta de un pavo (Dustin the Turkey). Se puede encontrar cualquier cosa en Eurovisión.

El papel de España

No queremos engañar a nadie, España es un país con muy pocos éxitos eurovisivos. Tan solo dos victorias en nuestro palmarés. La primera en 1968, con el ‘La La La’ de Massiel, y la segunda con el ‘Vivo Cantando’ de Salomé. Victorias no ha habido más, aunque nos hemos quedado a las puertas en varias ocasiones. Sin embargo, la nómina de artistas que han ido por España a Eurovisión, no es para nada desdeñable, contando con Raphael (en dos ocasiones), Julio Iglesias, Mocedades, Sergio Dalma, Rosa López o Pastora Soler.

Massiel

Salomé

También hemos tenido nuestro momento de sátira, con Rodolfo Chikilicuatre, que llevó una broma de Buenafuente hasta el Festival. Pero el público español ha perdido toda la ilusión que un día pudo llegar a generar Eurovisión. Los últimos resultados han sido muy malos, y el objetivo es revertir la situación.

En 2020, iba a ser Blás Cantó el representante español, con la canción Universo, pero debido a la pandemia mundial habrá que esperar un año para disfrutar del Festival, Eurovisión 2021. La emisora pública española invita a Cantó a ser representante de España en el festival el próximo año, y el propio cantante ha afirmado estar dispuesto a serlo: «Existe el compromiso por mi parte para seguir trabajando en nuestra candidatura en 2021 y estoy muy contento por tener la oportunidad por hacerlo el año que viene».

Con la situación actual hemos querido conocer la opinión al respecto de personas relacionadas con el ámbito de Eurovisión. En primer lugar, Lucía Perez, representante española en el Festival de 2011.

Desde el punto de vista de los periodistas especializados en Eurovisión contamos con Cristian Quijorna y David Carro.

 

Por último, hemos conocido la opinión de una fan de Eurovisión, Lucía Rodríguez.