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Periódico universitario UCM en la web 2.0

Fake news: ¿un fenómeno resurgente?

El concepto fake news es utilizado para referirse a la divulgación de noticias o contenido falso. Son informaciones falsas diseñadas para hacerse pasar por noticias con el objetivo de difundir un bulo o desinformar deliberadamente a los ciudadanos. Estas informaciones han sido diseñadas para hacerse pasar por noticias para obtener algún fin social, económico o financiero. Estos bulos dañan el derecho de información y de libertad de expresión que tienen los ciudadanos en cualquier democracia. Esto vulnera sus derechos y por ello, puede ser penado.

El término se puso de moda durante las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2016. Al año siguiente fue nombrada Palabra del Año por el Diccionario Collins. Este mismo diccionario establece una definición para este concepto: “Si se describe una información como fake news, significa que es información falsa a pesar de que los medios la publiquen como una noticia”.                                                    

Las fake news no son un concepto que haya aparecido hace pocos años sino que desde siempre ha estado presente en el mundo de la comunicación social. Pero desde la aparición de las tecnologías de la comunicación y de la información (TIC) este concepto se ha vuelto habitual. Actualmente Internet proporciona un canal de difusión muy veloz, aunque sustituyendo este canal por otro de las épocas pasadas nos encontramos con el mismo problema.

Internet ha sido el principal impulso para que las fake news sean un tema cotidiano. Desde su aparición, éste se ha ido convirtiendo poco a poco en un elemento muy relevante en el devenir de los ciudadanos. El uso de Internet y de las redes sociales han influido en la circulación aún más veloz de todos estos bulos o noticias falsas que circulan por la red.

Estas nuevas tecnologías han permitido que los ciudadanos puedan convertirse en el origen de las noticias. Estas noticias están libres de controles de calidad, verificación y no poseen ninguna clase de rigor periodístico. El no contrastar la información que nos llega es otro de los principales problemas de la proliferación de las fake news. Antes de la existencia de Internet y de las redes sociales, esta contrastación de hechos e informaciones era llevada a cabo por los periodistas y esto era una manera de evitar filtrar más bulos de los ya existentes.

 

 

El reciente término fake news surge dada la necesidad de dar el relevo al, ya conocido, y lleno de connotaciones negativas, concepto de propaganda

Las fake news, como hemos afirmado anteriormente, no son nada nuevo, a lo largo de la historia se han distribuido numerosas noticias falsas intencionadas, y en gran parte estas eran suministradas por los medios oficiales. Estas informaciones siempre fueron conocidas como propaganda, incluso los propios organismos encargados de administrarla contenían esta palabra en su nombre, pues en un principio la gente solo lo consideraba como un término más dentro del ámbito de la información. Por poner un ejemplo de esto, podemos mencionar el El Ministerio del Reich para la Ilustración Pública y Propaganda, mencionado habitualmente como «Ministerio de Propaganda», que fue un departamento ministerial de la Alemania nazi que existió entre 1933 y 1945.

Ambas se emiten con la intención deliberada de engañar o manipular opiniones, acciones, conceptos y decisiones personales o colectivas.

Muchos profesionales del ámbito de la información, como Pablo Sapag, afirman que el concepto fake news se empezó a utilizar para sustituir a la palabra «propaganda», dada la mala visión que se tenía de ésta después de las dos guerras mundiales, en el siglo XX. La propaganda era un fenómeno poco conocido por la población hasta ese período bélico de siglo pasado, donde la sociedad fue consciente del engaño al que habían sido sometidos desde las grandes élites. Esto hizo que la propaganda estuviera mal vista a partir de ese momento, hasta el punto de que es considerada como algo muy negativo y casi prohibido en nuestros días, llegando a convertirse en una palabra tabú para la sociedad. Por lo que, en la actualidad, este nuevo fenómeno de las fake news ha surgido para sustituir un término cargado de prejuicios por otro nuevo, el cual todavía no tiene unas claras connotaciones, haciendo que la sociedad no se muestre tan reacia a ello.

 

 

Ahora, si una información es lo suficientemente persuasiva, circulará con mayor facilidad y sin ningún control por las redes sociales. En teoría, el periodismo surge bajo la bandera de la confianza y del contraste de datos pero en la práctica, lamentablemente, ha perdido ese carácter. 

 Así, han surgido plataformas como Maldita.esNewtral para la verificación de datos, ambas formadas por periodistas independientes desligadas de cualquier tipo de activismo. Permiten a periodistas y a ciudadanos comprobar la veracidad de un dato o la credibilidad de una fuente, buscar el origen de una imagen y conocer el contexto de una información. 

El principal cometido de estos medios sin ánimo de lucro es el de destinar sus recursos a desmentir informaciones falsas que han circulado por los medios consultando de primera mano las fuentes originales. Para ello, se las somete a distintos filtros en función de su veracidad, rigurosidad, contexto, aclaración o precisión. Por ejemplo, Newtral una vez verificados los datos, los clasifica en cuatro categorías: verdadero, verdad a medias, engañoso o falso. 

En enero de 2019, Maldita.es, en colaboración con su homóloga First Draft, reunieron en Madrid a 16 redacciones para colaborar en verificación de datos, investigando conjuntamente los datos de información crítica y publicando informes colaborativos. De esta manera llegó a España el proyecto Crosscheck Comprobado del que forman parte: RTVE, EFE, Europa Press, Servimedia, AFP, El Confidencial, eldiario.es, Público, La Marea, El Diario de Navarra, El Faradio, Politibot, Datadista, Ara, Newtral y Maldita.es

Para garantizar su buen funcionamiento han establecido un Código de Principios y una transparencia en su metodología, un tanto limitada porque no pueden atender a toda la potencial información falsa. Así, se erigen en seleccionar la información de acuerdo a su impacto en redes sociales y a su peligrosidad teniendo en cuenta el principio de responsabilidad. Una vez seleccionadas las noticias que se someterán a análisis, se utilizan las técnicas de fact-checking como la comprobación de datos estadísticos, el contraste de fuentes o el rastreo de cuentas en redes sociales. Por último, para que la verificación sea publicada bajo el nombre de Crosscheck España, debe avalarse por al menos tres miembros del proyecto. 

 

 

Contrastar sería la clave más importante a tener en cuenta para evitar el apogeo y proliferación que están suponiendo las noticias falsas, bulos o la misma desinformación en la actualidad. 

No todo medio es fiable, pero como explica el profesor y periodista Vicente Clavero en la entrevista, al ser un medio profesional, se supone que se ha realizado un trabajo exhaustivo de contrastación de informaciones, por lo que hay que suponer también que es una información real. En una era digital como es la que vivimos actualmente, donde hay tanto tráfico de información en redes sociales y otros medios, es mucho más importante la labor de un buen periodista, ya que es más difícil separar el grano de la paja. Según Clavero, el trabajo de un buen profesor no consiste en lanzar contenidos, si no informar con fiabilidad y la fiabilidad requiere contrastación.

Las fuentes propias son las más importantes, si dejan de ser fiables, lógicamente, dejan de ser fuentes. “Nunca hay fuentes 100% fiables, simplemente hay fuentes con más fiabilidad que otras”, dice el profesor Pablo Sapag, algo que es importante recordar. Hay fuentes que tienen más trayectoria que otras, pero también existen intereses detrás. Estos intereses propagandísticos no son los únicos factores, también existen limitaciones profesionales. Es importante saber distinguir, comprobar, tener criterio propio y así realizar un trabajo competente a la hora de informar. 

La sociedad tampoco es lo suficientemente exigente, y al no tener una formación adecuada, beneficia a quienes lo emiten deliberadamente, que son las fuentes iniciales. Al igual que el juego del Teléfono escacharrado, el bulo se transmite de boca a boca en plataformas, redes sociales, etcétera, y se crea este fenómeno. Al no ser exigente, es lo que produce que la sociedad sea también la más perjudicada por esta situación.