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Periódico universitario UCM en la web 2.0

El negocio de la vista

“Sólo el día que los oftalmólogos se operen la vista el negocio se verá amenazado, si no lo hacen es porque no es la panacea.”

Alain Afflelou

 

El ser humano es casi especialista en sacar dinero de donde sea. Monetiza todo lo que puede, para sacar el máximo beneficio posible. Lo mismo ocurre con la vista, hay gente que nace con problemas de visión; miopía, hipermetropía, astigmatismo, cataratas congénitas, dioptrías, etc. Pero la gente que tiene enfermedades visuales no elige si se quiere comprar unas gafas para ver o no, simplemente escoge las que se pueda permitir mejor.

El empresario francés Afflelou rompió el mercado óptico al ofrecer un segundo par de gafas por tan sólo un euro. Inventó lo que se conoce como “gafas indestructibles”, no porque nunca se rompan, sino porque siempre se tiene más de un par de gafas.  La “multiposesión” o el tener unas “gafas de seguridad” se sustenta en la idea de que las gafas son una necesidad y por eso tienen que ser asequibles.

La competencia nos criticó y a los seis meses todo el mundo hacía lo mismo

Hoy todo el mundo tiene dos pares.

Rocío y Nino son un matrimonio que ha pasado por una cirugía visual recientemente. Ambos opinan que operarse la vista es un lujo y que si bien la seguridad social debería cubrirlo, esta también tiene unas limitaciones y debe priorizar qué intervenciones son más necesarias.

Rocío Jiménez Santos & Laudelino Cisneros Fuentes

Rocío cuenta la experiencia de lo que significó para ella operarse de presbicia:

Tenía presbicia, ya con los años se me había descompensado. Tenía necesidad de llevar gafas en principio por la presbicia y según fueron avanzando los años, se me fue empeorando, con lo cual tenía necesidad de ponerme unas gafas progresivas, como no quería cambiar de gafas permanentemente me operé.

 

  • ¿Cuándo decidió operarse? ¿Por qué?

Decidí operarme precisamente para no tener que llevar gafas de forma permanente, porque ya mi necesidad era tanto para ver de cerca, como para conducir, ir al cine, mirar de lejos… Tenía que tomar una decisión; o llevar gafas progresivas o bien, operarme.

 

  • ¿En qué ha cambiado su vida desde la operación?

Me cambió muchísimo porque era una comodidad. Es como si tuviera 13 años, de repente no tengo necesidad de llevar gafas. Es mucho más cómodo.

Si llevas gafas de forma permanente, no deja de ser un complemento necesario que va contigo, y que te acostumbras. A mi me resultaba un incordio, porque si tenía que ver algo de cerca en el supermercado comprando, por ejemplo, tenía que ponerme las gafas para ver la etiqueta. Luego me las quitaba, después al subir al coche, me las tenía que volver a poner, era un incordio.

 

“Decidir no llevar gafas es una comodidad”

 

  • ¿Considera que fue una operación por estética?

Bueno, todo va unido, pero realmente para mí es mucho mejor no llevar gafas, no es que me molestaran, porque no me sentaban mal. Mi intención era no llevar gafas.

 

  • ¿Qué opina de que la seguridad social no cubra este tipo de operaciones?

Entiendo que la seguridad social debería dar cobertura a tantísimas cosas, pero es cierto que yo entiendo que la seguridad social sí que cubre ese tipo de operaciones cuando la edad le genera cataratas. Mientras tanto, considero que es un lujo. O lo haces de forma privada, o por sociedad, porque la seguridad creo que cubre, cuando realmente la necesidad está ahí, frente a una catarata.”

 

 “La seguridad social debería dar cobertura a tantísimas cosas”

 

Hablamos con la doctora Valbuena, oftalmóloga de la Clínica Cemtro sobre los problemas de la vista y su monetización.

 

 

Como ya se ha señalado, las operaciones de vista, ya sean consideradas capricho o necesidad, lo cierto es que son un lujo. En nuestro país los precios rondan entre los 700 y los 800 euros… ¡por ojo!  Comparando los precios entre diferentes empresas privadas de salud como pueden ser Quirón o HM Hospitales  encontramos que en el primer caso, la cirugía sale a 1.420€ y en el segundo a 1590€. Si bien el precio puede variar en función del problema ocular que presente el demandante, lo cierto es que no es ninguna broma. El precio no varía en exceso tampoco si nos vamos a comparar con seguros de salud como Sanitas, que pide 679€ por ojo.

Las operaciones más comunes son las de miopía, astigmatismo o hipermetropía, y el objetivo de las mismas no es siempre el de eliminar el problema de raíz, sino que tienen como meta principal mejorar la calidad visual y por consiguiente, de vida del paciente. Así puede que, tras someterse a la operación, el afectado no adquiera una vista perfecta sino simplemente una mitigación de los síntomas.

En cuanto a las técnicas son variadas, la más popular por su fiabilidad y bajo riesgo es la LASIK, sin embargo también cuentan con otros procedimientos como PRK/Lasek y Relex SMILE. Si bien estas técnicas suelen tener un resultado satisfactorio, como en toda intervención existe una letra pequeña que se materializa en forma de autorización de consentimiento pre-operatoria. Los efectos adversos, infrecuentes pero no inexistentes, han dado lugar incluso al surgimiento de asociaciones como ASACIR (Asociación Española de Afectados por Intervenciones de Cirugía Refractiva). La asociación pretende dar a conocer algunos de estos efectos como son: la pérdida severa de calidad visual, el ojo seco crónico o la ectasia.

De cualquier manera, someterse a una cirugía ocular es una cuestión muy delicada. Aunque el precio es un factor determinante a la hora de decidirse, las personas que estén pensando operarse deben tener en cuenta otras consideraciones. Para valorar los precios excesivos, las clínicas se apoyan en que, la mayoría de veces, el resultado es efectivo y así lo afirman los pacientes. Además, lo más probable es que solo haya que pasar por quirófano una única vez, lo que supone prescindir de gafas y lentillas, ahorrando mucho dinero. Después de todo, operarse la vista, si todo sale bien, supone invertir en calidad de vida.